Reciclar y no gastar millones en esconder la basura

 17 noviembre, 2003

Nuevamente la basura es noticia. En el artículo “Buscan acuerdo para cerrar Río Azul” ( La Nación , 2/9/03) otra vez se toca un tema que afecta el ambiente y la salud de toda la población. El Gobierno anuncia una comisión de “alto nivel” para analizar el problema (Por Dios... ¡otra comisión!). Sin embargo, los 11 cantones que depositan la basura en dicho lugar no tienen aún una solución al problema, entonces: ¿por qué la urgencia de cerrar el relleno de Río Azul? ¿Dónde se pretende tirar las 5.000 toneladas semanales de desechos sólidos que generamos 900.000 habitantes? ¿Esto no contradice la campaña del dengue? Es increíble que algunos todavía crean que la única opción es crear más rellenos sanitarios.

Actualmente las 81 municipalidades pagan millones de colones en recolectar, transportar y “enterrar” la basura. Algunos municipios llegan a gastar anualmente hasta un 25 por ciento (¡la cuarta parte!) de su presupuesto en desechos sólidos, pudiendo invertir este dinero en muchas obras comunales.

Las cuatro R. Mientras esto ocurre en Costa Rica, en la mayoría de los países el reciclaje recibe un apoyo directo de los Gobiernos y se consolida como una importante industria de millones de dólares que genera miles de empleos directos. Desde hace años las llamadas 4 R se aplican en este orden estricto: 1. Rechazar, 2. Reducir, 3. Reutilizar y 4. Reciclar. De hecho, el relleno sanitario se considera como el último destino de los desechos y se representa como la quinta R.

En Latinoamérica el reciclaje es una realidad en Colombia, Perú y Brasil. En la ciudad brasileña de Curitiba, estado de Paraná, desde hace más de 10 años hay un proyecto con el lema: “La basura que no es basura”, mediante el cual la mayoría de los habitantes separan los desechos como vidrio, papel, cartón, metales y plástico. Estos materiales no son basura, son la fuente de ingresos de miles de personas organizadas en cooperativas que han establecido una exitosa industria del reciclaje, han disminuido el volumen de basura en un 40% y han aprovechado mejor los recursos, que son tan escasos.

En Costa Rica.Pero no vayamos muy lejos. En nuestro país existen por lo menos 29 proyectos comunitarios de reciclaje, 25 centros de acopio de materiales reciclables y 30 industrias recicladoras que utilizan los desechos como materias primas para generar nuevos productos de calidad. Esta información se encuentra en la base de datos de manejo de desechos sólidos de Costa Rica, accesible en el sitio de Internet www.ceprona.org . La Fundación Ceprona (Centro de Productividad Nacional) ha demostrado en los últimos 11 años que el reciclaje es posible en Costa Rica gracias a la participación ciudadana. Ahora lo que se requiere es el apoyo e involucramiento directo de los gobiernos locales en la solución de este problema comunitario. La Municipalidad de Escazú, por ejemplo, trabaja de la mano con una asociación de mujeres en el proyecto “Escazú Recicla”.

En realidad no deberíamos producir tanta basura, en primer lugar, y nada logramos invirtiendo millones en más terrenos para “esconder” la basura. Esta comisión de alto nivel tiene voluntad de hacer las cosas y debería pensar en soluciones integrales que pueden comenzar mañana mismo. Con programas municipales y comunitarios de reciclaje, se disminuiría el volumen de basura en todo el país, se evitaría la contaminación y se generarían más espacios limpios y sanos para nuestros hijos.

Recordemos que siempre debemos separar en el hogar, escuela y trabajo “la basura que no es basura”: latas de aluminio, papel y cartón, envases de vidrio y plásticos de bebidas no deben ir a un relleno sanitario. Si todos somos parte del problema, todos debemos ser parte de la solución.

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