Opinión

El arte de lo posible

Actualizado el 10 de agosto de 2007 a las 12:00 am

La política es el arte de lo posible y, por ende, San José sí es posible

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En “San José posible” ( Foro , 3/8/07), el respetado escultor Domingo Ramos hace, en principio, una valoración positiva del enorme esfuerzo de la Municipalidad josefina para hacer de la capital una ciudad más humana, habitable, competitiva y sostenible.

Sin embargo, el autor adscribe todo un esfuerzo integral y planificado a un único proyecto: el “San José Posible”, que tuvo sus comienzos con la peatonización de la avenida 4 y que, en etapas posteriores, pretende revitalizar un amplio sector del sur del casco central.

El citado proyecto, no obstante su importancia puntual, es solo una más de las iniciativas dentro del Plan de Regeneración y Repoblamiento de San José, una propuesta de carácter interinstitucional, cuyos lineamientos se encuentran en el Plan Director Urbano de la capital, promulgado en 1995 y que ya ha sido sujeto a cuatro procesos de actualización.

En la Costa Rica del siglo XXI, la emigración al campo o a la periferia de la ciudad ya no es posible, ya que se han rebasado todos los límites impuestos al crecimiento urbano, por lo que cualquier desarrollo en áreas rurales es un atentado contra el equilibrio ecológico del Valle Central. Por ende, la única alternativa es una ciudad compacta, en altura y alta densidad, con usos mixtos que promuevan el desarrollo económico local, en ámbitos como los servicios, el comercio, la banca y el turismo.

Cambio profundo. La Municipalidad de San José no intenta dar un “barniz” al rostro de la capital. Lo que se plantea es un cambio profundo en el modelo urbano y un reposicionamiento de la capital, como centro de la nación.

Las obras ejecutadas en espacios públicos, junto al rescate de parques y bulevares –que han cambiado notoriamente la calidad de vida de los habitantes y usuarios de la capital–, no se han escogido al azar, sino que existen razonamientos artísticos y técnicos, que han sido responsabilidad de reconocidos curadores. No obstante, en el ámbito de la estética no hay criterios absolutos y las valoraciones son relativas y subjetivas. Lo que ha privado en la escogencia de las obras que, hoy en día cambian el otrora descuidado paisaje urbano, es una intención inequívoca de otorgarle a San José íconos que le permitan a la ciudadanía rescatar los nexos de identidad con ese espacio urbano que es su capital.

El gobierno local capitalino, contrario a lo que sucede en la mayoría de las naciones del mundo, carece de competencias en ámbitos como vialidad y transporte público y tiene recursos limitados para atender problemas como la seguridad ciudadana y las patologías sociales más graves (drogadicción, indigencia, explotación sexual comercial, crimen organizado, etcétera). Además, la mayoría de estos problemas nada tienen que ver con la gestión local, sino que son de carácter estructural, ya que son producto de fallidos modelos económicos que han abierto una brecha cada vez más amplia entre quienes más tienen y quienes menos tienen.

Descentralización. Por ende, el gobierno local josefino apoya las gestiones por avanzar en un proceso de descentralización, que le daría más posibilidades de atender ámbitos como el social en su jurisdicción.

Mientras esto sucede, la Municipalidad no se ha quedado de brazos cruzados, a la espera de que se den reformas legales, sino que ha establecido alianzas con entidades públicas y privadas, con el propósito de ejercer, en todos sus extremos, la administración efectiva de la ciudad.

El vaso se puede ver medio lleno o medio vacío, eso depende del que lo mira. Es innegable que aún queda mucho por hacer; sin embargo, no reconocer los logros que han sido posibles hasta hoy, como el éxito del bulevar de la avenida central, las restricciones a la contaminación visual publicitaria, la eliminación del comercio informal, la atención de poblaciones en riesgo social y la creación de un cuerpo municipal de Policía, implica un desequilibrio en un análisis que, de todos modos, esta administración agradece, ya que la implicación de la ciudadanía en la resolución de los problemas de la ciudad es un gran paso hacia un gobierno local más participativo, transparente, democrático y eficiente. La política es el arte de lo posible y, por ende, San José sí es posible.

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