Opinión

El agro de Ottón es de pocos

Actualizado el 18 de mayo de 2005 a las 12:00 am

La "protección" a productos "sensibles" reduce el ingreso de los que menos tienen

Opinión

El agro de Ottón es de pocos

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Ottón Solís es bastante claro en cuanto a cuál es el agro que él defiende mediante su oposición al Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos. No se trata de los miles de pequeños y medianos productores agrícolas que exportan a ese país sin ningún tipo de protecciones o subsidios estatales, sino de unos pocos oligopolios que han acaparado el mercado local a través de compadrazgos políticos -en detrimento de los consumidores- mientras ellos compiten activamente en países extranjeros.

Solís advierte sobre las consecuencias que el TLC tendría en unos cuantos subsectores agrícolas: pollo, leche, arroz, entre otros. Aun cuando estos productos cuentan con plazos de desgravación de entre 17 y 20 años, cabe cuestionarse si debieran protegerse del todo. Esto debido a que en el país la comercialización de dichos bienes está monopolizada por grandes emporios como Pipasa, Dos Pinos y Conarroz.

Pago de sobreprecio. Mientras Pipasa y Dos Pinos destacan por sus ventas a Centroamérica, Norteamérica, el Caribe e incluso Asia, Solís afirma que no podrán competir en el mercado local. Este proteccionismo del que hace gala no es gratuito. Sus costos caen sobre los bolsillos de los consumidores costarricenses, en especial los más pobres. Un estudio de Ricardo Monge y Julio Rosales demostró que este tipo de "protección" a productos "sensibles" reducía el ingreso de los que menos tienen en un 41%. En marzo del 2003, una investigación de Ecoanálisis confirmó que el sector más pobre de la población gastaba al menos una tercera parte de sus ingresos en pagar el sobreprecio en productos básicos, como arroz, leche y pollo.

Una prueba fehaciente de las consecuencias del proteccionismo que promulga Solís es el alza del 75% en el precio del arroz desde que se creó Conarroz, ente que monopolizó la comercialización del grano y que ha servido para engrosar los bolsillos de unos cuantos grandes productores a costa de todos los consumidores.

Y ¿qué sucede con los miles de agricultores "no sensibles" que exportan actualmente a EE. UU. y que constituyen el 93,6% del PIB agrícola? Solís afirma que "no ganan nada nuevo" con el TLC debido a que "ya tienen libre acceso" a ese país gracias a la Iniciativa de la Cuenca del Caribe. No logra entender que, al alcanzar un tratado de libre comercio con EE. UU., Costa Rica dejaría de depender de la benevolencia unilateral brindada por la ICC y aseguraría la permanencia de esos lazos comerciales. Dicha certeza es la responsable del incremento en el comercio y la inversión que se tiende a dar gracias a los tratados comerciales, lo cual, desde luego, beneficiará a los agricultores nacionales.

Incertidumbre. Es así como los productores agrícolas que ya venden sus productos en el mercado de EE. UU. sí ganan con la ratificación del TLC, ya que se elimina la incertidumbre que les genera la posibilidad de perder los beneficios de la ICC. Con el TLC, los productores tendrán más confianza para realizar inversiones y consolidar sus mercados.

A pesar de sus múltiples viajes a Washington, Solís demuestra desconocer el quehacer político en la capital de EE. UU. Es cierto que algunos políticos han manifestado que Costa Rica no perdería los beneficios de la ICC si no se aprueba el TLC, pero estas declaraciones provienen, en su gran mayoría, de congresistas demócratas que cuentan con poco o ningún poder de influir la legislación que se aprueba en la Cámara de Representantes. Son los republicanos los que mandan en esa instancia (igual que en el Senado), y los representantes de ese partido y de la administración Bush han hablado muy claramente en cuanto a la eventual eliminación de los beneficios comerciales.

Finalmente, Solís confunde mi posición en cuanto a las exclusiones en el TLC. Nunca he apoyado que la papa y la cebolla quedaran fuera, ya que esto perjudica a los consumidores nacionales. Pero no sorprende que Solís haya tratado de tergiversar la realidad e interpretar a su favor algo que lo contraría; esa ha sido su tónica durante todo el debate concerniente al TLC.

  • Comparta este artículo
Opinión

El agro de Ottón es de pocos

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Ver comentarios
Regresar a la nota