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DE LA REDACCIóN

Trenes y buses

Actualizado el 09 de diciembre de 2006 a las 12:00 am

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Trenes y buses

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Gracias a la ruta que uso para venir a mi trabajo, veo todos los días el andén del tren urbano cerca del Gimnasio Nacional alrededor de las siete de la mañana.

Para mi gran satisfacción cada día más personas hacen uso de este medio de transporte colectivo. Pese al pésimo estado de las vías y al antiquísimo equipo rodante, cada vez más ciudadanos se han percatado que es mejor viajar a 20 kph en un tren que no se detiene más que en las estaciones, que aguantarse minutos y horas en un bus en las presas que al final tarda más en llegar.

Soy un convencido de las virtudes del ferrocarril (tren, tranvía o metro) como medio de movilización masiva . He visto sus virtudes en distintas partes del mundo y por ello no entiendo cómo La Nación nos informa el domingo 3 de diciembre que ninguna empresa se interesó en el proyecto del tren eléctrico a Heredia.

Si nuestros empresarios de transporte colectivo tuvieran un poco más de iniciativa, se darían cuenta de que el futuro, más temprano que tarde, pasa por el uso del ferrocarril como medio de transporte colectivo en la Gran Área Metropolitana.

Deberían invertir en este proyecto porque es un complemento natural a su actividad actual. Claro que mi ingenuidad debe de ser muy grande al pretender que vean una oportunidad en el tren cuando no han podido aglutinarse en una sola organización que maneje la totalidad del transporte colectivo en autobús en el área metropolitana.

Sus prejuicios no les permiten ver más allá de su ruta y el solo hecho de pensar en algo más grande, pero compartido, los limita. Lo que todos quieren es imponerse a sus colegas haciendo el menor gasto y solo echando para dentro; la visión de grupo o sector es mínima.

Es difícil entender cómo, existiendo modelos como el cooperativo, que ha demostrado ser extremadamente exitoso para otros grupos de productores, estos empresarios no logran unirse (¡ni siquiera para hacer más plata!) a fin de maximizar sus esfuerzos.

El servicio de autobús a Heredia, Cartago y Alajuela está poco menos que colapsado. Las vías que llevan a esos lugares no tienen capacidad para más buses. Sin embargo, las vías férreas (que ya existen) se oxidan cada día más por falta de uso. Si pensamos que cada vagón de tren puede sacar a dos buses de las calles y hacemos convoy de cinco vagones por tren, sacaríamos diez buses por cada tren que viajara. Suena bien, ¿verdad?

Desde el punto de vista de los empresarios, también sería un gran negocio. ¡De un solo tiro el pasaje de diez buses! Claro, la inversión es grande y no la puede hacer un solo empresario, pero, como primero muertos que unidos, se les irá el negocio del siglo.

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