Opinión

Replanteamiento de la actividad piñera

Actualizado el 12 de septiembre de 2008 a las 12:00 am

 Es hora de denunciar a empresas piñeras donde más les duele: en los mercados internacionales

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Replanteamiento de la actividad piñera

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Los piñeros deben hacer un replanteamiento de su actividad, para evitar los daños ambientales y sanitarios que está provocando el desarrollo incontrolable y sin planificación de esta actividad.

Cada vez son más las denuncias por problemas de erosión, contaminación con plaguicidas y la generación de moscas.

No hay control. No hay que ser técnico ni experto para ver que el monocultivo ha crecido hasta los bordes de los ríos, viviendas y escuelas, bajo un principio eminentemente mercantil. Salvo contadas excepciones, la mayoría de las piñeras se dan sin controles ni administración ambiental.

Algunas piñeras dicen que están certificadas con el ISO 14001 y el EUREP GAP, pero reciben fruta de fincas no certificadas y de manejo ambiental dudoso. Si no manejan adecuadamente y hacen eco de las denuncias, habrá que empezar a elevar estas denuncias ante los entes certificadores a nivel internacional. A los vecinos afectados, que ya están cansados de denunciar a nivel local., les proponemos la organización para elevar esta campaña a nivel internacional. Que “cada palo aguante su vela”.

Cuando una actividad tiene “techo de vidrio”, lo mejor que pueden hacer es respetar la legislación y producir en mayor armonía con el ambiente. Caso contrario, que se atengan a la reacción de consumidores y ambientalistas allá donde venden la fruta.

Expansión desmedida. Tienen razón muchos vecinos de piñeras al denunciar falta de planificación en la expansión del cultivo y diversos problemas sociales y ambientales asociados al cultivo de la piña.

Nadie está en contra de la actividad como tal; estamos en contra con una expansión desmedida, eminentemente con afán de lucro, que no toma en cuenta aspectos sanitarios y de contaminación (salvo las excepciones del caso). Las denuncias abundan en las zonas piñeras en el Pacífico sur, en Parrita, en Limón, en la zona norte.

Los piñeros deberían ver el espejo bananero; que boicoteado y presionado a nivel internacional en su momento, tuvo que organizarse y reorientar la actividad con criterios ambientales.

Lo ambiental no debe ser cosmético; debe reflejarse en la política administrativa, financiera y comercial de las empresas.

Lucha internacional. Por eso alentamos a los vecinos afectados por piñeras a conformar un frente de lucha internacional para obligar a las piñeras a producir con mayores criterios ambientales. Sabemos que ya están cansados de denunciar a nivel local y no les “dan pelota”. Pues entonces llegó la hora de gritar las denuncias y su dolor donde más les duele: en los mercados internacionales.

Así, los consumidores y ambientalistas se encargarán de presionar (por no decir boicotear) a los que producen y comercian la piña a costa de impactos ambientales y sanitarios.

Si a los piñeros (los irresponsables ambientalmente) no les importa las denuncias de los vecinos por problemas de contaminación y sanitarios que generan, mucho menos a los vecinos les debe importar el iniciar una campaña internacional que afecte sus mercados a efecto de lograr sus objetivos y hacer variar el rumbo de la actividad piñera.

Es hora de que los mismos piñeros se organicen; conformen una comisión ambiental y establezcan directrices y políticas ambientales y sanitarias (les podemos ayudar). Los piñeros que no quieran adherirse a un código de conducta ambiental, entonces que se queden solos y enfrenten la presión internacional.

Asimismo, las empresas transnacionales no deben comprar piña a los finqueros que no manejen con criterios ambientales la actividad. El control o la verificación de los parámetros socioambientales lo harán los vecinos, autoridades ambientales y miembros de la comisión ambiental de los piñeros.

Un nuevo gobierno debe ordenar y poner coto a los “desmadres ambientales” de los piñeros (los que lo hacen mal). Cada vez son más las denuncias que se hacen por distintos problemas ambientales y sanitarios, y ya hay grupos organizados para enfrentar el avance desmedido de las piñeras.

Hay algo que me dice la experiencia ambiental: si las quejas de los vecinos no son atendidas a nivel local, y los empresarios piñeros no las toman en cuenta, el campo de batalla se trasladará a nivel internacional, donde pueden jugar hasta otros intereses ajenos a lo ambiental.

Entonces, ¿por qué no prevenir? Ese es nuestro llamado.

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