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Actualizado el 15 de julio de 2010 a las 12:00 am

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Se terminó el mundial de futbol y la realidad real se encabrita. Los problemas que teníamos siguen ahí, un mes más viejos, con todo y que España sea campeona pese a las marrullerías holandesas. ¿Habrá el Gobierno empleado el período en que andábamos distraídos para socar las tuercas en su casa de máquinas y fijar un rumbo definido, luego de un primer mes cargado de saliditas en falso? La pregunta me parece necesaria pues lo que haga o deje de hacer en este segundo semestre marcará el tono y prioridades del resto de su administración: o el Gobierno agarra pista y se eleva o se queda en el hangar.

Las pintas preocupan. La Casa Presidencial y la fracción legislativa liberacionista siguen de malas. El último motivo es un pulso por el control de la estructura de delegados presidenciales. Tradicionalmente, los delegados han sido piezas indispensables para el clientelismo ese de las vagonetas del MOPT, las ayudas del IMAS o los bonos de vivienda. No sorprende que los diputados quieran controlar esas piezas y hoy quien dice diputado liberacionista dice en realidad algún precandidato. El Gobierno no quiere soltar esa chequera.

Enfrentamientos recurrentes entre el Legislativo y Casa Presidencial dejarían al Ejecutivo a merced del pleito interno del liberacionismo y al país secuestrado por las banalidades de una puja entre precandidatos en la que mucho hay de artificio y poco de sustancia. Tendríamos un gobierno débil, frenado por las disensiones de un partido oficial que parece tener como único cemento el deseo de perpetuarse en el poder. Poderoso cemento ese, pero ¡cómo faltan las ideas!

El comportamiento de las oposiciones políticas será vital. Escribo ese plural con cautela porque hay partidos como el Libertario o los evangélicos que no sé que son (¿amigos, amantes o esposas del PLN?) y que me dejan con un plural muy corto. Si el nuevo gobierno parece tener problemas, las oposiciones del plural corto (PAC, PUSC, FA) exhiben un problema mayor: no se les ve vocación de gobierno y sí mucho ímpetu testimonial. ¿Alguno se habrá planteado ganar las elecciones del 2014? Oposiciones testimoniales acentuarán la debilidad del Gobierno, oposiciones competitivas lo obligarían a ser mejor.

Punto y aparte. Insisto con el tema de la semana pasada: la decisión de trasladar la Asamblea Legislativa a un oficentro ubicado carretera vieja a Zapote es una decisión equivocada, un mamarracho urbanístico. Supongo, por el silencio de las autoridades, que las objeciones los tienen sin cuidado; pero, pido revertir una decisión improvisada cuyas consecuencias cargaremos por décadas. La orden sanitaria del Ministerio de Salud no implicaba trasladar el congreso a Zapote.

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