Opinión

Despilfarro es corrupción

Actualizado el 08 de diciembre de 2004 a las 12:00 am

Hay que parar el fiestón -A. Mayorga

Opinión

Despilfarro es corrupción

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

La perversión del lenguaje es una de las formas más peligrosas de avanzar una agenda política, ya que se apela al engaño y a la manipulación de la opinión pública. Don Armando Mayorga, recurriendo a un discurso orwelliano-arista, indica que oponerse a más impuestos es corrupción. No obstante, como se desprende de la lectura de los periódicos nacionales y de las mismas columnas de Mayorga, concluimos que la corrupción no se combate dándole más recursos a una clase política despilfarradora, sino poniéndola a dieta.

La analogía que hace don Armando en su columna del 15 de noviembre es pertinente: somos una familia al borde de la quiebra. Sin embargo, no es por falta de recursos por lo que nos encontramos en tal situación. En menos de 40 años se han aprobado 11 paquetes de impuestos, y en la mayoría de ellos se nos prometió que eran la "solución a una situación atormentante". Aún así, las finanzas continuaron deteriorándose a paso acelerado. El problema no radica entonces en el lado de los ingresos, sino en el despilfarro al que nos tiene acostumbrada la clase política gobernante.

Por admisión propia. Y esto lo reconoce el mismo Armando Mayorga. En su columna del 28 de agosto del 2003 "Aquí sí hay plata", escribe: "Revisando periódicos uno se da una idea de por qué en este país nunca hay plata: el Gobierno y las instituciones públicas desperdician, derrochan, el dinero". Y continúa: "...uno cae en la cuenta de que este país no necesita una reforma fiscal. Lo que requiere es un esfuerzo político honesto para revisar toda la legislación que implica gasto y reordenarlo; es decir, parar el fiestón". Don Armando concluye señalando que "es hora de reordenar el gasto; sin duda, hay plata, pero no alcanza porque se malgasta".

Es lamentable que el cambio de opinión experimentado por Mayorga se dé luego de meses de denuncias que han expuesto la extensión generalizada de la corrupción en Costa Rica. Muchos de estos "premios" y comisiones denunciados saldrán de los bolsillos de los contribuyentes costarricenses, como es el caso del infame crédito finlandés, cuyo primer pago está contenido en el presupuesto de la República para el próximo año.

Tenemos la responsabilidad como ciudadanos de poner un alto a la cultura del despilfarro que predomina en la clase política nacional. Oponerse a más impuestos no es corrupción, todo lo contrario, es el primer paso que debemos tomar si queremos erradicar la podredumbre en la función pública y ordenar de manera definitiva las finanzas del Estado. Y solo lograremos frenar el gasto despilfarrador y corrupto si le negamos más recursos a una clase política que ha demostrado una y otra vez su incompetencia. Como bien dijo Armando Mayorga hace un año, "hay que parar el fiestón".

  • Comparta este artículo
Opinión

Despilfarro es corrupción

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Ver comentarios
Regresar a la nota