Opinión

Analfabetismo vial

Actualizado el 30 de junio de 2006 a las 12:00 am

La multiplicidad de actos irresponsables al conducir o transitar es causa de accidentes

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Analfabetismo vial

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Fue de uno de los más grandes ensayistas que ha tenido este país y columnista de lectura obligatoria en La Nación, don Enrique Benavides (q. d. D. g.), de quien leí acerca del analfabetismo vial que padecen los costarricenses. Desde el sencillo hecho de cruzar una calle por media cuadra, ojalá cuando se encuentra llena de vehículos, como el de transitar con un niño por la carretera, llevándolo de la mano, pero exponiéndolo porque se le ubica en la calzada, son ejemplos cotidianos que derivan en graves accidentes de tránsito.

Hoy, el analfabetismo vial se refleja en muchos otros actos irresponsables: cruzar una autopista sin utilizar los puentes peatonales; "brincarse" la fila de automotores rayando por la derecha; parquear el vehículo en sentido perpendicular a la zona de parqueo de un edificio; clausurar el parqueo de un edificio público, poniéndole verjas y construyendo en él maceteros y sembrando plantas y árboles; usar el área de parqueo del edificio como lugar de exhibición de muebles y electrodomésticos; llevar en una mano el teléfono celular pegado al oído y mantener una conversación mientras se maneja; conducir con el niño o la niña en los regazos y frente al volante; conducir a una velocidad superior de lo permitido por la ley; irrespetar las zonas de paso peatonales en los campus de las instituciones de educación superior; parquear el vehículo en la zona de paso peatonal porque no hay campo en el parqueo del gimnasio; ubicar la parada de taxis y la parada de buses intercantonal e interdistrital en una vía de un solo carril, siendo esta ruta nacional; en tres cuadras continuas, contar con 2 vías seguidas en las que se puede transitar solo de norte a sur; ubicar la parada de autobuses frente a la entrada del parqueo de un banco; atravesar el parqueo de un centro comercial pasando entre la calle y la parte de atrás de los vehículos y no utilizar la acera que está en la parte delantera de ellos; circular en bicicleta, unos al lado de los otros, por una carretera y no en fila, como claramente lo establece la Ley de Tránsito.

El analfabetismo vial, como decía don Enrique, no solo se ve reflejado en los pocos ejemplos que hemos señalado, sino en el hecho de quien, al leer este artículo, se enoja por verse retratado en él, y enojarse por ello con el autor, en vez de asumir, como se debe, una actitud de meditación, de cambio, de voluntad de cambiar y cambiar, que es lo más importante.

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