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San José:

Todo se vale Reír por no llorar

Actualizado el 21 de septiembre de 2007 a las 12:00 am

Con un clásico del teatro contemporáneo de Slawomir Mrozek, el Núcleo de Experimentación Teatral N.E.T. regresa a las tablas.

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El Núcleo de Experimentación Teatral N.E.T. está de regreso y listo para estrenar A la deriva , versión libre de la obra En alta mar del dramaturgo polaco Slawomir Mrozek.

La puesta en escena comienza su temporada esta noche a las ocho en el Teatro Oscar Fessler, en Barrio Escalante, con un elenco experimentado encabezado por Melvin Méndez, Fernando Egea, Fernando Vinocour y Vivian Rodríguez.

La producción es parte del Espacio Escalante Teatral, que promueven el Centro Cultural de España y el Taller Nacional de Teatro.

Con esta obra el N.E.T quiere llevar al público a una situación extrema, que la gente se pregunte qué hacer cuando se trata de sobrevivir en una situación compleja donde los sacrificios parecen necesarios.

En la versión libre de Rodríguez, que además es la directora de la obra, tres amigos naufragan y de a poco los deseos por sobrevivir vencen cualquier nexo entre ellos. Para los tres el fin justifica los medios; todo, presentado con un buen aderezo de humor.

Reflexión. Para Fernando Vinocour, productor del N.E.T., la obra es una gran metáfora de las relaciones humanas en el que considera un mundo verdaderamente complejo.

“La obra es un panfleto, no pretende ser un reflejo de la realidad. Más bien la gente la podrá poner o relacionar con sus contextos. A pesar de ser universal incluye elementos muy costarricenses”, detalló Vinocour.

La experimentación fue parte de todo el proceso en este montaje. El productor recordó que partiendo del título, la versión más libre, un cambio metafórico en el lugar del naufragio, hasta las luces, todo fue un proceso para probar elementos distintos que interesen al público.

Como colectivo de teatro, los que son parte de A la deriva no pretenden dar un jalón de orejas al espectador. Sencillamente prefieren partir de la idea de que se trata de una experiencia personal entre obra y público y lo que se genere ya será ganancia.

“No creemos en eso de que el artista tenga la verdad y se la enseñe al espectador. Lo que buscamos es generar estímulos suficientes que les activen la imaginación”, añadió el productor y actor.

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Durante cada viernes de la temporada, del 21 de setiembre al 28 de octubre, se realizará un foro al finalizar la obra. Para estos se invitó a un filósofo, un literato y un poeta. Los tres analizarán el tema central de A la deriva desde sus ópticas

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