Entrevista con Lilo de la Vega, actriz colombiana de La prepago

De vender collares a ser una prepago

Esta productora, comunicadora social y diseñadora de ropa y accesorios le contó a Viva cómo se ganó el cariño de la gente con su primer protagónico, encarnando a Andrea y Ana Lucía, en la novela de Teletica

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Sony Pictures y Giorgio Del Vecchio para LN ampliar

Su poder de seducción sobrepasó los límites de la pantalla chica, y está enamorando al público televidente no solo de Costa Rica, sino también de Panamá y Ecuador, lugares donde se transmite la novela La prepago .

El éxito que está alcanzando con el personaje que lleva una doble vida: por el día es la estudiante universitaria Ana Lucía y por las noches es Andrea, una escort o dama de compañía, tiene sorprendida a Lilo de la Vega, actriz colombiana que en su primer papel protagónico ve el alcance de su talento.

Desde su casa en Bucaramanga, (a ocho horas por tierra de Bogotá), y feliz de estrenarse como tía hace una semana, la joven artista conversó con Viva , para revelarnos más detalles de su vida y de cómo pasó de ser una vendedora de collares a una actriz que lidera una de las novelas más comentadas del momento.

¿Qué sabe de Costa Rica?

Nunca he estado por allá, pero me encantaría. Me imagino el sol, el mar y unas playas deliciosas. Fueron el tercer país donde lanzaron la novela, empezó en Panamá y Ecuador. Imagínate que aquí en Colombia no la han lanzado aún. Pero estoy muy feliz porque supe que ha tenido muy buena aceptación por allá.

Este es su primer papel protagónico. ¿Qué siente al ver el éxito que ha tenido esta producción fuera de Colombia?

La gente le agarró como cariño y amor al personaje, entonces valió la pena todo el esfuerzo y disciplina que entregamos. El trabajo en producción fue bastante fuerte, así que el objetivo se cumplió. Gracias a Dios, la gente está queriendo a Andrea y Ana Lucía; es un rol muy difícil y que la gente lo acepte de buena forma, me alegra mucho. Hay mujeres que se identifican con la historia. Queríamos que vieran más allá de las apariencias de una mujer que trabaja como prepago.

Es productora de profesión, por lo que pasaba más tiempo detrás de cámaras y ahora es la actriz. ¿Cómo surgió ese giro?

Soy comunicadora social. En todas las cosas de la vida, incluso las que no me gustan, como toda universitaria sales y piensas que serías gerente de una vez, y lo que tocó fue empezar desde abajo, con cosas que no tenían que ver con mi carrera. Estudié actuación dos años, la vida me llevó por otros caminos, pero siempre cerquita de esto. Presentaba en programas pequeños, ayudaba a amigos en trabajos independientes. Era productora de publicidad, hice muchos comerciales en Colombia, Argentina y Estados Unidos como modelo y productora, por lo que esto no ha sido ajeno a mí. Me encanta el teatro y la actuación, pero es un cuento diferente.

Me dijeron que para el castin del rol principal de La prepago , participaron reconocidas actrices. ¿Se sorprendió Lilo al superarlas?

Yo lo quería hacer. No dije: ‘Vamos a probar, ¡No!’. Le metí todas las ganas, traté de no descuidar nada, porque había mucha competencia entre las demás. Lo tomé como una experiencia más; hay cosas por aprender, por mejorar.

¿En qué se parece Lilo de la Vega a Andrea o Ana Lucía?

Nos parecemos un montón. Somos mujeres muy emocionales: pensamos más con el corazón; tenemos amor profundo por nuestra familia; tratamos de salir adelante de alguna forma y somos luchadoras. Andrea es la álter ego de Ana Lucía, ella eligió otro camino, pero se equivoca como todas nosotras.

¿Qué situaciones no alcanza a ver el televidente después de grabar 60 capítulos?

¡Uf! Te levantas todos los días a las 5 a. m., y terminas de grabar hasta las 10 p. m. sin parar, y es verídico (risas). Ese era un personaje con una carga emocional muy fuerte, le pasaban muchas cosas y yo me metí tanto en lo que vivía y sentía Andrea dentro de sus escenas, que yo como Lilo lo llevé encima y fue un poco fuerte. El desgaste emocional fue muy grande.

Para estudiar su papel se reunió con tres damas de compañía. ¿Cómo describe ese encuentro?

Tuve la oportunidad de conocer a tres niñas que trabajan en esto. Son apenas gotas de agua de los personajes que interpretamos en la serie. Una de ellas, casualmente, se llamaba Carolina. Todo el mundo cree que trabajan de noche y ellas no trabajan de noche. La mayoría, algunas veces, trabajan en el día, precisamente para que sus familias no se enteren o no sospechen. No se consideran prostitutas (modo diferente de operar, no tienen un jefe que las maneja y contacta a los clientes), sino damas de compañía, es decir, no solo les pagan por tener sexo, sino a veces únicamente por salir, por ir a una cena o simple compañía.

¿Y qué más extrajo de ellas?

Nos contaron historias que ¡wow!, uno no se imagina y tienen mucho que ver con la serie, donde ponen en peligro su vida y son demasiado arriesgadas. Una de ellas se parece a Ericka. De pequeña, vivía en una familia disfuncional; sus padres luego la abandonaron. La nena empezó en esto por tener plata, y ahora que hizo plata la mamá está detrás de ella. Muchas de las chicas caen en esto por falta de valores en sus hogares. Otra niña era como Ana Lucía, estaba en una de las tres universidades más famosas de Bogotá, no te puedo decir cuál, pero es una de esas tres. Llevaba dos meses como prepago y empezó porque su papá se fue de la casa y tenía que mantener a tres hermanos menores. Yo le decía que podía hacerlo de otra forma, trabajando en otra cosa, pero por mantener su estatus social en la U y por aparentar, no se daba por menos.

¿Qué mensaje le gustaría dar luego de interpretar en esta producción a una prepago?

Que miremos mucho más adentro de lo que superficialmente vemos en los seres humanos, cualquiera que sea su profesión. Así como tiramos el dedo para juzgar a una prepago, a un comunicador o a un abogado, lo importante es vernos como seres humanos. Quiero que la gente que vea la serie – y sé que el tema es fuerte por la profesión de esta mujer– vea más allá de eso... ¡Es una persona! Una mujer como todas, que siente, que también le viene el periodo y se enloquece de la cabeza; que le ponen cachos y hasta se enamora.

¿Qué le dice a la gente que no le gusta o critica la novela?

A la gente que critica la serie, pienso que la televisión sirve para muchas cosas: informarnos, educarnos y divertirnos. Nosotros, como televidentes, tenemos el poder de elegir para qué la vamos a usar, y asumir la responsabilidad con los pequeños que están en casa.

¿Me dijeron que tiempo atrás vendía collares?

Sí, se me facilitaba algunas cosas que hacía con las manos; me inventaba hacer collares, todo lo que tenía que ver con bisutería. Compraba unas revistas en las que decía los pasos para armarlos y terminaba vendiéndolos a mis amigas, a mi familia y, también, cuando no tenía trabajo, compraba bultos de tela y hacía camisas. Me preguntaban que dónde las había conseguido y les respondía que las diseñaba yo misma. Luego empecé a vender aquí en Bucaramanga y así me metí en el negocio que tengo de línea de ropa. Pronto sacaré los trajes de baño de marca Lilo de la Vega.

¿Con o sin novio?

(Risas) Muy feliz... pero no creas, también cuando estaba sola estaba muy feliz. Me enamoran con palabras bonitas, siendo amables, pero a mí no me convencen tan fácil. Soy difícil, pero sí estoy enamorada.

¿Es tía primeriza?

¡Sí! (grita). Es mi primera sobrina; estoy enloquecida. Se llama Julieta y es muy chistoso porque a todo el mundo le mando fotos y los padres dicen que se parece más a mí. Soy terriblemente alcahueta.

¿Cuántos tatuajes tiene y qué significan?

(Los empieza a contar en voz baja). Tengo seis tatuajes, varios en la espalda: uno es un dragón que es mi zodiaco en el calendario chino; otro es un ángel. Tengo dos estrellas en el vientre y unas letras chinas en mi tobillo izquierdo, que son las iniciales de mi nombre y las de un primito que está en el cielo. Por mí, me seguiría rayando, pero no me dejan.

¿No cayó en la tentación de operarse alguna parte de su cuerpo?

No, es que le tengo pavor a las cirugías, no me toco ni una muela. Nunca he visto la necesidad de quitarme o ponerme; me asusta todo lo que puedan meter extraño en mi cuerpo. Además, todas se quieren poner y al ratito quitar. Lo mío es orgullosamente todo naturalito.

¿A qué es aficionada?

Me fascina bailar. Te bailo de todo, hasta el himno nacional. Me encanta la salsa y el merengue; eso me deja enloquecida. De verdad, todo tipo de música; no me gusta tanto el vallenato. Estar con mi familia me encanta y ver muchas películas.

¿Cuáles proyectos tiene entre manos Lilo en el futuro?

En este momento, seguir estudiando. No he tenido la oportunidad como los demás actores de empezar una carrera formal de actuación. Había estudiado dos años pero lo dejé. La idea es prepararme muy bien para futuras producciones y seguir con mi línea de ropa Lilo de la Vega... ¡esa es la idea!

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