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Estas producciones latinoamericanas atrapan al público y a los anunciantes

Las telenovelas: una oferta cada vez más grande en la TV tica

Actualizado el 28 de noviembre de 2013 a las 12:00 am

Culebrones ganaron espacio durante las últimas tres décadas en la programación nacional, pues encontraron más canales y más horas de transmisión

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Las telenovelas: una oferta cada vez más grande en la TV tica

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Si usted se engancha con el drama de las telenovelas y adora quedarse con el corazón en la mano al final de cada capítulo, la televisión nacional hoy le complace con 19 producciones para que pase horas y horas en medio de historias de pasiones, intrigas y venganza.

Tanto así, que si se tomara el tiempo de grabar todos los capítulos de telenovelas que se emitieron en noviembre en la televisión nacional, tendría que invertir más de 16 días para poder verlos.

Sí, las novelas que se transmiten actualmente en los canales 4, 6, 7, 9, 13 y 42 ocupan un espacio mensual de 387 horas por mes, según un estudio realizado por Viva .

No obstante, el total de horas al aire de los culebrones que llegan desde México, Venezuela, Colombia, Brasil, Chile, Argentina y Estados Unidos representan apenas el 7,38% de la programación de los ocho canales que hay de televisión abierta, variada y no regional.

Pero, ¿por qué se programan estas producciones? Las opiniones varían entre cada empresa, pero todas coinciden en que se trata de una estrategia para captar público.

Características

¿Qué son las telenovelas?

Explicación. Según Ana Xótchil Alarcón, profesora de Producción Audiovisual de la UCR, las telenovelas se definen como productos cuya narrativa tiene un especial acento en el contenido melodramático, con un formato que se diferencia de las series.
Tienen su origen en las radionovelas comerciales, y se desarrollaron con muchísima fuerza en América Latina, durante los años 70.
Además, se caracterizan por una extensión de al menos 100 capítulos, lo que permite a las televisoras programarlas a lo largo de seis meses o más, de modo que se generen hábitos específicos y se configuren audiencias numerosas.
Otra particularidad es que las novelas tienen tiempos definidos por segmentos, pues responden a un formato comercial en el que los cortes son casi cronometrados.

“Es un producto que logra agrupar audiencias de gran tamaño, a diferencia de las series, que en su mayoría son productos de nicho. La telenovela, al tener éxito popular, logra tener un buen número a nivel de rating , interesante no solo para la audiencia (...), sino también interesante para las agencias de publicidad y los anunciantes”, dijo Jorge Garro, subgerente de Teletica y quien resaltó también el componente educativo de las novelas.

Por su parte, Yiva Carballo, jefe de Mercadeo de canal 9, explicó: “Las decisiones las tomamos en función de gustos y preferencias del público. Así como hay gente a la que le gustan las noticias y los programas nacionales, también hay a quienes también les gustan las novelas”.

Habrá quienes se pregunten por qué una televisora como Sinart, de carácter cultural, también programa los famosos culebrones. Rodrigo Arias Camacho, presidente ejecutivo de la televisora estatal, considera que las telenovelas son “nuevos mecanismos de educar con contenido llamativo”.

Por ejemplo, transmite Terra esperanza , una historia de amor prohibido en Italia, apenas dos años después de la crisis que sufrió la Bolsa de Nueva York en 1929.

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Según Arias, el rating de sus novelas se asemeja al de Deportivas del 13 , uno de los programas con mayor audiencia de ese canal.

Los únicos canales que, por ahora, no tienen este tipo de programas entre sus parrillas son el 11 y el 33, propiedad de Repretel y de Televisora de Costa Rica, respectivamente. Empero, en algunos momentos han repetido novelas de los canales principales.

Incremento. En tres décadas ha aumentado el número de horas de novelas al aire en un 135%. Esto sucede porque ahora hay más canales y la mayoría transmiten las 24 horas del día, de lunes a domingo.

De acuerdo con el artículo Costa Rica: Muchos canales, poca televisión , publicado por el investigador de la Universidad de Costa Rica Carlos Sandoval, en 1984 se emitían 165 horas mensuales de telenovelas. En ese entonces, solo existían los canales 2, 4, 6, 7, 11 y 13.

Los datos revelan que tres décadas atrás las novelas ocupaban un 8,33% de la programación nacional. Es decir, el porcentaje disminuyó si se considera que la oferta televisiva es ahora más amplia.

El único canal que ha hecho una fuerte apuesta a los seguidores de novelas es el 4, que pasó de 73 horas mensuales en 1984, 100 en 1994, 92 en el 2004 y 131 horas este año.

“Canal 4 viene prestando un servicio al público novelero y es el de retransmitir todas aquellas novelas que la gente quiere volver a ver”, afirma Annette Mejías, directora de Programación de Repretel.

Otro de los cambios más notorios ocurrió en canal 7: en 1984 no daba novelas; 10 años después transmitía una; en el 2004 tenía tres y ahora se pueden ver cuatro ( Avenida Brasil, La hipocondríaca, La vida sigue y Dame chocolate ).

Algo similar sucedió con canal 6, el cual se abstuvo de transmitir novelas hasta mediados de los años 90. Sin embargo, en su historia registra éxitos como Betty la fea , una producción que “cambió el formato tradicional de la novela para mezclar el melodrama con la comedia”, dijo Mejías.

Según consultas hechas a las televisoras, las novelas que se emiten en Costa Rica son seleccionadas de acuerdo con el rating que tuvieron en otros países, la historia principal y las alternas, el elenco y el posible ángulo educativo que tenga.

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“Me temo que hay una tendencia a que las historias más convencionales tengan mayor audiencia. Las otras son novelas que no se entienden tan fácil. Se requiere contexto, significado de elementos, como el periódico el espectador y su lugar en la historia”, manifestó el investigador Sandoval.

¿Dañinas? Durante mucho tiempo se ha manejado la tesis popular que indica que ver telenovelas afecta la forma de pensar y la conducta de las personas.

Sin embargo, esto no es del todo cierto, pese a que sí ocurre una identificación del público con los protagonistas de estas producciones, tal como lo afirma Sandoval.

“Lo que hace daño es la sobreexposición; la novela en sí me parece que no. No te vas a hacer más bruto o más inteligente por ver Betty la fea . La audiencia es más crítica de lo que creemos”, comentó Guillermo Acuña, director del Instituto de Estudios Sociales en Población de la Universidad Nacional.

Sin embargo, el experto advierte de que sí es posible que algunas personas confundan la realidad con la ficción, uno de los riesgos de sobreexponerse a las novelas.

Sandoval, por su parte, coincide en que hay elementos que podrían afectar la manera en que se concibe el mundo.

“A ninguna sociedad le conviene que desde la ficción televisiva se incentive o se insinúe la impunidad, se normalice la violencia y la desposesión, y nos acostumbremos a que no hay que rendir cuentas”, explicó.

Para este comunicador social, lo que sí podría resultar dañino es que menores de edad se expongan a temas como el narcotráfico, la violencia y el crimen organizado, pues no están preparados para comprender sus implicaciones.

Pese a que tiene claro que las telenovelas latinoamericanas registran problemas como la desigualdad y las injusticias sociales, considera que no siempre llevan a una toma de consciencia en el público, una de las grandes limitaciones de la novela tradicional.

Aun así, es partidario de utilizar las telenovelas como aprendizaje en términos de producción audiovisual y también como una herramienta para educar.

“Hay un cierto desdén intelectual sobre las telenovelas, y creo que ese desdén nos hace mucho daño porque nos perdemos la oportunidad de llevar la historia y la política a un género más accesible que el ensayo o la investigación académica”, concluyó.

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Gloriana Corrales

gloriana.corrales@nacion.com

Periodista de Revista Dominical

Periodista en la Revista Dominical de La Nación. Es graduada de Ciencias de la Comunicación Colectiva con énfasis en Periodismo de la UCR. 

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