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Zapping: Pecar y rezar (Caso Marilín Gamboa)

Actualizado el 21 de marzo de 2015 a las 11:55 pm

Comete un delito quien roba las fotografías como quien las difunde, pero una búsqueda en teletica.com arroja imágenes íntimas de Hope Solo, Jennifer Lawrence y Kaley Cuoco.

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Pasada la tormenta, venga la reflexión: lo sucedido con la filtración de fotografías íntimas de Marilín Gamboa no es nuevo, y no por ello deja de ser desagradable. La problemática permanece sin aparente solución en todo el mundo y contra ella hemos de trabajar.

Todavía hace una década no era normal que la mayoría de la población tuviera a mano dispositivos aptos para capturar imagen y video; es decir, que esto lo enfrentamos no sino hasta después de unos 200.000 años de historia de la humanidad, y por ello nos tomará tiempo saber qué hacer al respecto.

La respuesta de Gamboa en 7 Estrellas –programa en el cual labora– fue sincera, loable y valiente. No es común que en estas situaciones la víctima dé la cara y demuestre tanto coraje. Su búsqueda de repercusiones legales es una lucha que todos deberíamos de impulsar, no solo por su honor, sino por el de todas las personas que sufren lo mismo sin siquiera ser figuras públicas.

Dicho eso, es hora de meditar; debemos recordar y juzgarnos, en pro de un futuro más sano. Vimos a medios como CRHoy y Diario Extra difundir las imágenes de la presentadora, amparándose en la polémica y en la censura que hicieron de sus pezones. Los periodistas y editores responsables deberían de asumir las consecuencias de sus actos en el marco judicial, ¡y ojalá cuanto antes!

Teletica –empleadora de Gamboa– transmitió una entrevista con el abogado experto en el tema José Miguel Villalobos. “¿Tienen derecho los medios de comunicación y las personas a través de las redes sociales a violentar la vida íntima o privada de las personas?”, preguntó el periodista Marcelo Castro. “No solo comete un delito quien se apropió de las imágenes, sino toda persona que las divulgue, (incluidos) los pseudoperiodistas que las difunden en los medios”, respondió Villalobos.

Marilín Gamboa. Archivo
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Marilín Gamboa. Archivo

Entonces, el abogado habla de empleados de las mencionadas empresas, así como de Teletica, Canal 9, Repretel, La Nación y demás medios que consideren noticiosa la filtración de este tipo de fotografías. Digamos, una búsqueda en teletica.com arroja imágenes íntimas (con censura, pero al fin y al cabo publicadas) de Hope Solo, Jennifer Lawrence y Kaley Cuoco, por mencionar algunas.

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Castro terminó la entrevista diciendo: “Lo que esperamos es que esto haga que la gente reflexione”. ¡Reflexión para todos salvo para nosotros! Cuando le tiramos la bola a la gente olvidamos que somos –periodistas y medios– unos de los principales responsables de amplificar los tumores de la sociedad, especialmente en la era de la información, cuando hacemos más daño que bien.

No olvidemos, por ejemplo, que nunca volvimos a ver a la periodista Ana Lucía Vega en Sábado Feliz (de Teletica) luego de que se filtrara un video íntimo suyo y que el productor Nelson Hoffman saliera en Extravanagloriándose de su decisión de suspenderla del programa de “corte familiar” por imágenes capturadas fuera del contexto laboral y que nunca debieron publicarse.

Pamela Alfaro, Nicole Aldana y Jennifer Barrantes han sobrevivido a maremotos por lo mismo. Recordemos a la exviceministra Karina Bolaños, cuyo video pasó por todo lado, desde La Nación y Teletica hasta la página de Lizeth Castro y CNN (en un segmento presentado por la periodista Glenda Umaña).

“Cada vez que publican esas imágenes están cometiendo un delito”, dijo Villalobos la semana pasada en el 7. Entonces, ¿por qué ha pasado tantas veces? ¿Por qué permitimos que persigan a la supuesta novia de Celso Borges? ¿Quién nos da permiso de tan siquiera mencionar los cambios de apariencia de los famosos? ¿Qué nos creemos?

Es lamentable que se tome consciencia hasta que las situaciones nos afectan directamente, pero es oportuno comprender el pasado, asumir los errores y mirar al futuro con una pregunta en mente: ¿Vamos a seguir jugando sucio con la integridad ajena o ya nos vamos a poner serios?

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