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Zapping: Preguntas inquietantes

Actualizado el 08 de diciembre de 2013 a las 12:00 am

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Fotografía promocional de la banda galesa Lostprophets. De segundo y en el recuadro: Ian Watkins, cantante, quien admitió ante un jurado crímenes pedófilos. | ARCHIVO.

Este será un ejercicio incómodo y confuso. Supongamos que el cantante de una popular banda de rock –no necesariamente aclamada por la élite artística– se declara culpable de trece crímenes relacionados con el abuso sexual infantil.

Explota la polémica, y todos los jueces de la humanidad se manifiestan no solo en contra de su repulsivo comportamiento, sino también de la obra que hizo junto a otros cuatro músicos. Todo lo que tenga relación con el cantante pedófilo y abusador es espurio y ofensivo para con las víctimas, y por lo tanto inaceptable.

Pero, ¿qué pasaría si los crímenes los cometiera un artista universalmente aclamado, por la élite artística y por los otros ignorantes que consumimos arte?

Es más, ¿cómo tomaría la sociedad esa noticia en caso de que esos hechos se divulgaran décadas después de la muerte del trascendental artista? ¿Trataríamos de eliminar todo rastro de su expresión, a pesar de su influencia artística?

El tema sale a flote como consecuencia de la polémica que causó el alegato de culpabilidad de Ian Watkins, excantante de la banda galesa de rock alternativo Lostprophets, quien admitió intento de violación a un bebé menor de un año , haber incitado a una madre (fan de su grupo) a violar a su infante, y poseer pornografía infantil, entre otros delitos.

Sabrán los jueces qué hacer con semejante bestia apocalíptica, porque si de mí dependiera, lo pondría inmóvil debajo de un flujo constante (mas no voluminoso) de agua, hasta que el chorro de agua atornille un hoyo en su cráneo.

En fin. Lo interesante de esta devastadora historia será lo que suceda con la música que hizo Lostprophets durante sus quince años de carrera. En Costa Rica, su obra no fue tan conocida, pero fue una de las agrupaciones europeas de rock alternativo más exitosas de la última década, vendiendo casi cuatro millones de discos en todo el mundo.

Tal vez usted reconozca alguna canción si suena en la radio, pero es probable que eso no vuelva a suceder: una tienda de música con sede en el Reino Unido ya retiró la discografía de la banda de su catálogo y, aunque todavía no se han anunciado mayores medidas, es probable que más comercios, medios de comunicación y personas le den la espalda.

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Miles de seguidores de Lostprophets en todo el mundo –muchos de ellos con tatuajes de sus letras o de su logo– se verán obligados a arrancarse de los adentros su inclinación por el grupo . ¿Cambiaron las canciones? ¿Se hicieron malas de repente? ¿Son culpables los otros cinco integrantes de la banda?

Ian Watkins. EFE
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Ian Watkins. EFE

Lo que cambió fue el concepto que la humanidad tenía del grupo; aunque la masa nunca haya escuchado su música, ahora es basura. Pero, ¿por qué todavía se venden discos de Miles Davis, quien hablaba orgullosamente de las agresiones que cometía contra sus mujeres?

No sé qué sería de la vida sin la música de Miles Davis, pero me cuesta tragar cada vez que recuerdo que él hizo lo mismo por lo que suelo perderle el respeto a muchas personas. Si trato de entender la profundidad de los demonios con los que cargaba, mi cerebro dibuja telarañas. Nunca lo podría entender. No habría manera de conciliar que, a veces, los genios cometen atrocidades repudiables . ¿Es acaso posible separar al artista del arte?

John Lennon también le pegaba a sus mujeres e incluso destruía emocionalmente a su hijo. Jimmy Page empezó una relación sexual con una niña de 14 años. Gary Glitter tiene un gran historial de abuso sexual infantil. Roman Polanski huyó antes de la sentencia de un juicio en el que era acusado de violar a una niña de 13 años. Todos son artistas adorados en distintos círculos, algunos más que otros; cánones de la cultura pop, relativamente endiosados, con intimidades atormentadoras . ¿Los vapuleamos?

Lo siento. Pretendía traer respuestas, pero ahora estoy muy confundido. ¿Cuál es el parámetro? ¿Entraría en esa lista Ian Watkins? ¿Tendrán las canciones de Lostprophets la energía necesaria para superar esta circunstancia? ¿Cuáles son las expresiones artísticas que merecen prevalecer, a pesar de todo? En este caso, ¿se definen por el arte mismo o por la magnitud del crimen?

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Alessandro Solís Lerici

alessandro.solis@nacion.com

Periodista de Entretenimiento y cultura

Periodista de la Revista Dominical de La Nación. Bachiller en Periodismo de la Universidad Latina de Costa Rica. Escribe sobre temas sociales, internacionales, generaciones jóvenes, crónicas, problemáticas culturales.

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