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Zapping: 'Blues' transgénero

Actualizado el 19 de enero de 2014 a las 12:00 am

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Fotografía: Eddy Berthier | CREATIVE COMMONS.

Una hermosa mujer, vestida toda de negro, posa para la cámara y responde las preguntas de Elle, Cosmopolitan, Village Voice y Rolling Stone. Es la primera vez en su vida que se siente a gusto con su físico y con su identidad. Hay un nuevo mundo, valiente, rugiendo furioso dentro de su cuerpo, canta.

Toda su vida ha tenido fuego en el pecho, pero este es quizá el obstáculo más importante que le tocará superar, y es –a la vez– la razón por la que todas esas revistas pusieron un ojo en ella. Hoy se llama Laura Jane Grace, pero hace dos años todavía mantenía su nombre de cuna: Tom Gabel. Antes un él; ahora una ella.

Gabel formó el grupo Against Me! en 1997. Su inquebrantable voz, aunada a letras anarquistas e incendiarias, catapultaron al proyecto en pequeños recintos de Florida. Otros músicos se le unieron, y conforme grababa más canciones, más personas apreciaban su música como una fuente ilimitada de liberación.

Las letras estaban manchadas de política, sí, pero muchas de ellas funcionaban como una salida emocional , en las que el músico relataba sus más profundas inseguridades.

Al pasar de ser un proyecto folk a un grupo de rock , Against Me! se disparó como un canal de comunión para cientos de personas, con una de las muestras musicales más enérgicas que había al comienzo de los años 2000.

Luego de hacerse sumamente conocida dentro del ámbito subterráneo, las grandes compañías querían un pedazo de la agrupación. Al firmar con una disquera multinacional, Gabel y compañía tuvieron que tragarse cuanto señalamiento de “vendidos” escucharan, aunque su música continuara desafiando preconceptos sociales y musicales.

En medio de muchos dramas, Gabel escribía letras como: “Si yo hubiera escogido, hubiera nacido una mujer. Mi madre una vez me dijo que me habría llamado Laura”, entre otras; eran un presagio de lo que el artista anunció en el 2012, cuando contó que sufrió disforia de género toda su vida; es decir, que siempre quiso ser mujer, desde que tuvo razón.

Desde entonces, y con la ayuda de un tratamiento de hormonas, Gabel se convirtió en Laura Jane Grace, con más coraje que nunca y todavía al frente de Against Me!. “Por más feroz que nuestra banda fuera en el pasado, ahora imagíname en tacones, gritándole a alguien en la cara”, dijo, cuando se le preguntó por los cambios que esto traería a la banda.

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Empatía. La música de Laura Jane Grace relata –en primera persona– el sentir que genera la disforia de género en los humanos. Es pura honestidad brutal.

Desde entonces, el desarrollo de esta historia ha sido una secuencia de actos escalofriantes. Su esposa aceptó plácida la noticia, y ambos crían a su hija; sus compañeros de banda se mantuvieron a su lado (uno se fue después, por otros asuntos); la comunidad musical abrazó a la artista con gigantesca compasión; y miles de fans (muchos de ellos transexuales, también) sintieron una conexión aún más profunda con su música.

Against Me! lanzará esta semana Transgender Dysphoria Blues, su primer disco desde que el mundo conoció a Laura Jane Grace, una obra conceptual en la que la cantante pone su corazón sobre la mesa y explora los sentimientos e impulsos alrededor de la disforia de género. A lo largo de diez canciones, el álbum abre la puerta hacia algunos de los pensamientos más oscuros y aterradores desde la perspectiva de una transexual.

Desde el primer coro del disco, Grace sumerge al escucha en ese mundo. Sin importar la sexualidad del oyente, es imposible no encoger el corazón al escuchar una canción que canta: “Quieres que noten los extremos irregulares de tu vestido de verano. Quieres que te vean como ven a cualquier otra chica; solo ven a un maricón. Contienen la respiración para no enfermarse”. Es desgarrador.

No es la primera vez que en el mundo del entretenimiento trabajan transexuales, pero este es quizá el caso más conocido de una artista que cambia de género en plena celebridad. Además –al igual que en las series de televisión y en las películas–, se agradece la diversidad y que se pongan estos temas sobre el tapete.

Como fan del grupo y de todo lo que sea honesto y auténtico, recomiendo escuchar el disco. Sabrá qué es entender y sentir compasión por otro ser humano, pero también se dará cuenta de que –a pesar de las diferencias que tengamos con los demás– todos sentimos lo mismo. 

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Alessandro Solís Lerici

alessandro.solis@nacion.com

Periodista de Entretenimiento y cultura

Periodista de la Revista Dominical de La Nación. Bachiller en Periodismo de la Universidad Latina de Costa Rica. Escribe sobre temas sociales, internacionales, generaciones jóvenes, crónicas, problemáticas culturales.

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