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Documental ‘Silencio en la casa de Dios’ exhibe un crimen capital en HBO

Actualizado el 10 de noviembre de 2013 a las 12:14 am

En el documental Máxima mea culpa, Alex Gibney examina los crímenes del Padre Murphy, quien abusó de más de 200 niños sordos en una escuela, en uno de los casos más graves de pedofilia en EE. UU.

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HBO para La Nación

Entre los crímenes contra la dignidad más abominables se encuentran, sin duda alguna, los cometidos por autoridades de diversos rangos en el ramo eclesiástico, en la Iglesia Católica.

El dedo en la dolorosa llaga de una tenebrosa historia sobre este tema es la que reseña Mea Maxima Culpa El silencio en la casa de Dios que recopila algunos de los casos y testimonios de las víctimas de abuso sexual por parte de miembros de esta Iglesia.

De la mano del oscarizado director Alex Gibney, el filme particularmente examina los crímenes del Padre Murphy, quien abusó de más de 200 niños sordos en una escuela, convirtiéndose en un grave caso de pedofilia en Estados Unidos y desencadenando una serie de escándalos de abuso sexual en la Iglesia católica.

Desde las primeras víctimas que decidieron alzar la voz en los 60 hasta los recientes casos a nivel mundial, Mea máxima culpa recorre las paradojas de los argumentos de los victimarios al mismo tiempo que cuestiona el silencio del Vaticano al respecto.

A partir de ahí desarrolla su caso principal: el abuso sexual a los niños de la escuela para sordos de St. John por parte del padre Lawrence Murphy, mientras que toca otros a nivel mundial, como el del Padre Marcial Maciel.

El filme muestra la cara maligna que se esconde tras las sonrisas y las negaciones de las figuras de autoridad e instituciones que pensaron que porque representan al bien, no pueden cometer el mal.

La película documenta la primera protesta pública contra los abusos sexuales de sacerdotes en los Estados Unidos – mucho antes de la crisis en Boston–, una lucha de más de tres décadas que finalmente acabó con una querella contra el mismísimo Pontífice.

Estos héroes, cuatro jóvenes sordos, emprendieron la marcha para desenmascarar al sacerdote que había abusado de ellos y de tantos otros, intentando hacer oír sus “voces”.

Su investigación ayudó a destapar documentos de los archivos secretos del Vaticano que muestran que el Papa, quien debe regirse por las misteriosas normas de la Curia Romana, es tanto responsable como víctima delante del mal.

Alex Gibney, ganador del Óscar por Taxi to the Dark Side (2007), ha recibido loas y críticas por el documental Mea máxima culpa.

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Véalo. Domingo 10. HBO. 07:00 P.M. Miér.13. 10:00 P.M. Vier. 15. 07:05 P.M.

De acuerdo con Jaime Azrad, prestigioso columnista del sitio mexicano cinepremiere.com, su intención, aunque tarda en notarse, del filme no está en manchar el nombre de la Iglesia, sino en proponer una respuesta. Así, Gibney retoma el tema de los escándalos sexuales en la Iglesia, a pesar de la resonancia mediática que estos han tenido, acentuando la injusticia que enfrentan las víctimas y resaltando la impunidad que se presenta en la mayoría de los casos. “Mientras tanto, intenta persuadir a la Iglesia Católica de bajarse del pedestal que los milenios han construido y demostrarse ante su congregación como una organización formada por humanos”, afirma el columnista.

Sin embargo, el sitio decine21.com asegura que el documental de Gibney peca de parcial, con ideas preconcebidas y bastante afirmaciones no suficientemente fundamentadas (...) “No es este el lugar para un análisis en profundidad de los pormenores del caso, pero sí resulta necesario advertir que la baraja con la que Gibney juega su ‘partida peliculera’ está marcada en gran parte por los prejuicios”.

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