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Serie ‘Reinas caídas’: cuando la corona trae maldición

Actualizado el 17 de mayo de 2014 a las 11:55 pm

Soñaron con ser reinas de belleza y lucharon para lograrlo, pero fueron asesinadas antes de tocar la gloria.

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Discovery para Teleguía

Los concursos de belleza son la materia de los sueños de tantas chicas que fantasean con ser una princesa para el día. Muchas de estas futuras reinas de belleza sueñan con una banda y una corona para alcanzar las estrellas, pero no pueden defenderse del terrible destino que les espera.

Reinas caídas, la nueva serie documental de Investigation Discovery, evoca los casos basados en la vida real de mujeres jóvenes que estuvieron en la retina pública durante un tiempo.

Todas eran tan jóvenes. Todas eran tan hermosas. Todas soñaron tanto. Todas lucharon por una corona de belleza. Todas fueron presas de criminales obsesionados o enceguecidos por los celos.

En el capítulo de estreno, este domingo 18 de mayo, se muestra inicialmente la historia de Sheila Jo Harris, una entusiasta joven en el último año de colegio, quien dedicó meses enteros a recaudar dinero de todas las formas posibles para llevar a cabo su sueño de desfilar como una reina.

Sin embargo, en enero de 1982 sus familiares se llevaron una desagradable sorpresa cuando se percataron de que Sheila no había acudido a sus compromisos matinales, como era usual en ella.

Alarmados, fueron a buscarla a su casa, a la cual debieron ingresar por la fuerza. La escena que se encontraron era indescriptible, pues la joven yacía totalmente ensangrentada en su cama, aún entre las sábanas, con sus manos fuertemente atadas con un torniquete blanco.

Han pasado más de 30 años y sus hermanas y madre aún se estremecen de recordar cómo quien fuera la niña de sus ojos, la más bella de la familia, tuvo un final tan cruento y justo por causa, indirectamente, de la obsesión que tenía desde niña por convertirse en una reina de belleza.

Cuatro años antes, una suerte parecida había acompañado a la californiana Tana Woolley, ganadora en 1978 del título de Miss Rosamond.

La hermosa rubia al menos pudo acariciar su banda, ver su corona erguida sobre su frente y escuchar las palmas y los vítores de quienes presenciaron su elección, solo que ella iba por más: su sueño era coronarse en las grandes ligas de los concursos de belleza estadounidenses y, por qué no, convertirse en la reina de América.

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Véalo. Domingo 18. ID. 09:00 P.M.

Pero las amenazas que recibió durante su postulación y que se acrecentaron tras su reinado, y que ella no se tomó en serio, a la postre tenían un trasfondo tan realista como tétrico. ¿Fue un amante rechazado, un loco obsesionado o un novio celoso quien la asesinó y luego dejó sus restos abandonados en pleno desierto?

Por su parte, Elizabeth Kenyon, una quinceañera de Florida, desoyó los consejos de su madre cuando esta le negó el permiso para asistir a una supuesta sesión de fotos, con la que lograría tener el book soñado que le ayudaría a despegar en su carrera de modelo y, luego, de reina de belleza.

La jovencita salió para no regresar jamás. Su sueño de quinceañera se convirtió en una verdader tragedia para todos.

Por su parte, Peggy Sue Thomas tenía más ambiciones que coronarse en un escenario o en televisión. Esto era solo parte de sus sueños de riqueza y poder.

Muy pronto se percató de que su belleza hacía que todos cayeran rendidos a sus pies, y desde muy joven empezó a capitalizar la atracción para obtener lo que quería.

Pero sus sueños de fama y fortuna resultarían inimaginablemente caros para ella, pues no todos sus conocidos estaban dispuestos a caer en sus redes sin a cambio convertirla en su propiedad.

Cuando Peggy intentó cambiar de rumbo al ver que lo fácil a menudo se vuelve imposible,era demasiado tarde.

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