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Página Negra: Rick Jason, Escape hacia la nada

Actualizado el 14 de mayo de 2016 a las 11:55 pm

De bueno para nada se transformó en un extraordinario actor de teatro, cine y televisión, que protagonizó el clásico de las series televisivas de guerra: ¡Combate!

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Nació en una cuna dorada. Enfermó de hastío, el mal de los ricos. Por eso dejó sus comodidades, se enlistó en el ejército y quiso ir a la guerra, a buscar aventuras y amoríos. En lugar de una u otra cosa encontró su vocación: ser actor.

Robert Jacobson, era un tiburón de la bolsa de Nueva York y gastó parte de su fortuna en su único hijo Richard, que parecía un canasto agujereado por la manera en que despilfarró la herencia familiar, desde que abrió sus ojitos el 21 de mayo de 1923.

Como lo que no cuesta se hace fiesta, el bon vivant era un romántico trasnochado y la cabeza apenas le dio para las primeras letras; eso sí, era el socarrón de la clase y se ganó el afecto de profesores y alumnos.

Rebelde y valeverguista nada le causaba encanto ni atractivo, de ahí que rodó por ocho centros educativos, hasta que a trancas y barrancas se graduó en la Escuela Rhodes.

Pese a la evidencia de que el joven era un tiro al aire, el esperanzado padre le compró un escaño en la Bolsa de Valores neoyorquina y lo matriculó en la universidad.

El ingrato de Richard vendió el puesto, nunca fue a clases, lo echaron del alma mater y decidió buscar vida en otro lado.

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Probó en un curso semestral de radiocomunicaciones, pero no lo acabó porque decidió unirse al ejército; la Segunda Guerra Mundial estaba en su apogeo y los aires marciales le llenaron la cabeza de mariposas.

Con 19 años intentó ingresar al Cuerpo Aéreo como oficial de señales, pero sus padres le negaron el permiso por ser menor de edad. Como buen malcriado berreó, pataleó y moqueó hasta que –para su suerte– el Congreso Norteamericano bajó la edad de ingreso a la matanza en Europa.

Lo llamaron a filas el 21 de febrero de 1943 y lo descartaron del programa de cadetes aéreos porque –para variar– perdió el examen de matemática. Acabó asignado en el deshuesadero de la Oficina de Relaciones Públicas.

Una de sus heroicas obligaciones consistía en llevar todos los días, a la radio WSM, el comunicado de 15 minutos de las fuerzas armadas.

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Nada le salía bien al petimetre rico. En 1944 lo transfirieron al Hospital del Cuerpo Aéreo; como era un excelente caballista, lo ubicaron en un proyecto de equinoterapia para recuperar a los convalescientes.

Si bien Richard no menciona los detalles en su autobiografía , Scrapbooks of My Mind , por problemas disciplinarios lo expulsaron de la milicia y en lugar de enviarlo a un Consejo de Guerra, le dieron de baja por razones médicas.

Ese fue el mejor golpe de suerte en su vida. Se inscribió en la Academia Americana de Arte Dramático, dispuesto a cumplir con sus sueños. Vale aclarar que los padres le cortaron los suministros y solo le quedó la ignominia: ¡Trabajar!

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Soldado y caballero

A falta de los fondos paternos el pobre Richard bajó sus aspiraciones y, con tal de ser actor y pagar las cuentas, aceptó laborar en lo que fuera: instructor de equitación, botones en un hotel, carpintero, fotógrafo, piscicultor y entrenador de perros.

Fuera del plante de galán, era alto y bien parecido, poseía habilidades inapreciables: pintor, escultor, ceramista, cantaba y tocaba la guitarra, declamaba a Shakeaspeare, escribía poesía y dominaba a la perfección cinco idiomas: español, francés, italiano, inglés y chino. Todo eso sin contar su afición por la cacería, el submarinismo, la aviación y, como Leonardo da Vinci, era un gran cocinero.

A los 30 años debutó en The Pepsi-Cola Playhouse , un show televisivo presentado por Arlene Dahl y Anita Colby con actores invitados. A esto le siguió Stories of the Century , en 1954.

El agente Hume Cronyn lo contrató para Ahora me acuesto para dormir ; la cinta le granjeó el Theater World Award y un contrato con la Columbia Pictures, que le exigió cambiar de nombre y convertirse en Rick Jason.

Al año renunció y pasó a la Metro para sustituir a Lorenzo Lamas en Sombrero , que lo llevó al estrellato.

A partir de entonces, filmó con los mejores estudios: La espada del sarraceno , con Columbia; Este es mi amor , con RKO; El teniente usa enaguas , con la 20th Century Fox.

Entró de lleno a la tele con los 38 capítulos de The Case of the Dangerous Robin , donde fue el primer actor en utilizar las artes marciales.

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Con 39 años le ofrecieron el papel por el cual sería recordado, el Teniente Gil Hanley en la serie ¡Combate! de la ABC; filmó 152 episodios en cuatro temporadas.

Hanley era un oficial duro, pausado, ensimismado, lo opuesto al simpático Sargento Saunders, encarnado por Vic Morrow.

Cuando la ABC suspendió la producción Jason regresó al teatro, filmó en Japón e Israel y actuó en Matt Houston , La mujer policía , La mujer maravilla , La Isla de la Fantasía , Lobo del Aire y Dallas .

Así como llevó una vida profesional agitada, en el amor aún más. Se casó cinco veces. Mientras filmaba Hazañas bélicas , en 1962, cambió de esposa tres veces: Aria Allen, Shirley Johnston y Jutta Parr. Tras unos años soltero se enyuntó con Pat Nelson y la dejó por Cindy Jason, con quien vivió 17 años.

A principios de octubre del año 2000 los actores y fanáticos de ¡Combate! realizaron una convención de tres días en Las Vegas; nadie notó la depresión que lo aquejaba y el 16 de ese mes se mató de un tiro en la cabeza.

En la retaguardia del más allá, la oveja perdida encontró a su pastor y no hubo sonidos de trompetas ni de tambores.

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