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Página negra: Adam West, el regreso a la baticueva

Actualizado el 17 de junio de 2017 a las 11:29 pm

Icónico héroe televisivo de los años 60; mezcló la comedia con las aventuras y dio vida a una historieta que se identificó con la generación pop

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Adam West. (Archivo)

¡Diablos y centellas! ¡Wham!, ¡Pow!, ¡Whap!, ¡Biff!, ¡Sock!. Detenga la respiración. Prepárese para vitorear al Caballero de la Noche, mientras derrota a sus archienemigos: El Guasón, El Pingüino, El Acertijo, El rey Tut, El Capitán Hielo o la mimosa Gatúbela.

Comedia, locura y aventuras. Un puñado de guionistas– en los años 60 del siglo XX– se encargó de convertir a un actor de comerciales de cacao, en un ícono pop y trituró al héroe murciélago que con tanto esfuerzo creó Bob Kane.

Peleas que parecían coreografías de beodos, frases empasteladas en la pantalla, trajes coloridos, un ambiente kitsch y villanos caricaturescos garantizaron, en solo 120 episodios, la inmortalidad a William West Anderson, más conocido por: Adam West.

Su muerte, el viernes 9 de junio del 2017, al fin lo liberó de un personaje que lo atrapó, desde 1966, cuando el productor William Dozier se fijó en él para protagonizar la teleserie Batman , tras verlo parodiar a James Bond en un anuncio de Nestlé Quick.

Dejó de ser el ridículo Agente Q para enfundarse el batitraje y hacer mancuerna con un pretencioso Robin, que solo atinaba a decir “boludeces” del calibre de: ¡Recórcholis!, ¡Santos batipayasos diabólicos!; ¡Santas hamburguesas saltarinas!

Bueno… Batman tampoco le iba en zaga; en una escena en que está a punto de ser enjaulado le dice a Gatúbela: “Me provocas curiosos remolinos en mi cinturón de herramientas”.

En realidad West nunca tomó en serio ese papel y aportó a la historieta un aire desenfadado, más acorde con la moda pop de aquellos años y dispuesto a divertir al telespectador. Nunca los atosigó con sus desórdenes mentales, como las nuevas versiones a cargo de Michael Keaton, Val Kilmer, George Clooney, Christian Bale o el imperdonable de Ben Affleck.

Antes de ser Batman le ofrecieron reemplazar a Sean Connery, el mítico espía 007, pero rechazó la oportunidad por la teleserie y lo que parecía una estupidez culminó en un golpe de suerte espectacular.

El proyecto acabó a las tres temporadas, debido a un bajón de audiencia y a los elevados costos de producción. West terminó en la calle. Para llevar el pan al hogar tuvo que aceptar presentaciones en fiestas en Las Vegas y hasta un empleo como chofer.

Tras llevar palo varios años, ya fuera en papeluchos de quinta categoría o doblando muñequitos de dibujos animados, renació como un alcalde loco en Padre de Familia y cerró el ciclo con una interpretación de sí mismo en The Big Band Theory , coincidiendo con el episodio 200 de ese programa y el 50 aniversario de Batman.

Hombre y mito

La sombra del murciélago opacó su brillante carrera en las series clásicas de Hollywood: Perry Mason , Bonanza , Mi mujer es hechicera , El virginiano . Pero Batman lo convirtió en todo un clásico.

Vino al mundo en Walla Walla, Washington, el 19 de setiembre de 1928. Su padre, Otto West, era un granjero; su madre, Audrey, fue cantante de ópera. Con 10 años actuó en varias obras escolares y de joven se desempeñó como disc-jockey .

Debido al divorcio de sus padres tuvo que trasladarse a Seattle, con su mamá y su hermano menor John. Ahí, ella se casó con el Dr. Paul Flothow.

Adam se graduó en literatura y psicología; a los 17 años se casó con su novia de colegio, Billie Lou Yeager, con quien vivió apenas seis años.

Tal vez por eso se enroló en el ejército y se integró al equipo del American Forces Network; con ellos estableció una serie de emisoras televisivas en varias ciudades norteamericanas.

Cuando le dieron de baja se asentó en Hawai y fue ahí donde probó suerte en El Kini Popo Show , un programa infantil donde era el compañero de tribulaciones de un simio. Merced a su carisma pasó de segundón a ser la estrella en el programa.

En 1950 arrió con sus bártulos a Los Ángeles y dejó de ser William para convertirse en Adam, porque rimaba mejor con el apellido West. En la ciudad del celuloide conoció a Frisbie Dawson; se casaron y engendró a los retoños: Jonelle y Hunter.

Años después –en 1970– la abandonó por Marcelle Lear, con quien tuvo otro par de criaturas: Perrin y Nina, que se unieron a las dos hijas de Lear: Moya y Jill. Además de ellos le sobreviven cinco nietos y dos bisnietos.

En la meca de los sueños rotos filmó The Young Philadelphians , con Paul Newman y participó en varias cintas del tipo “es-una-perfecta-porquería”.

Al final le sonó la flauta como el oscuro hombre murciélago y su alter ego, el archimillonario filántropo Bruno Díaz.

Basado en su experiencia construyó un personaje insólito; mezcla de humor y correrías heroicas en una Ciudad Gótica psicodélica, que más parecía un circo que un sitio depravado.

La máscara de orejas puntiagudas, los guantes hasta los codos, el cinturón amarillo tipo caja de herramientas, la capa de goma, la danza batusi –remedo del watusi– y todos los batiartefactos se quedaron para siempre en la iconografía de la televisión.

Por un tiempo detestó la herencia del batihéroe que le dejó fama pero nada de plata. Con los años reconoció a la revista Variety : “Hubo un tiempo cuando Batman me impidió conseguir algunos papeles bastante buenos; el personaje le fascinaba a la gente, lo empecé a amar y a conectarme con él. Simplemente lo acepté”.

Una leucemia lo mató a los 88 años. Pero Adam West, o Batman, no puede morir porque vivirá eternamente, mientras será una constelación en el universo de los héroes.

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