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Imperdible del Deporte: La carrera más sucia

Actualizado el 30 de agosto de 2014 a las 11:55 pm

Ben Johnson ganó La final de los 100 metros lisos de los Juegos Olímpicos de Seúl 1988 con una superioridad indisputable sobre Carl Lewis; sin embargo, hizo trampa

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Por unos segundos, el planeta completo contuvo la respiración y puso la vista en la pista atlética del Estadio Olímpico de Seúl. Era el sábado 24 de setiembre de 1998.

El deporte tiene momentos cumbres, duelos capaces de definir a una generación completa y cuyo recuerdo perdurará para siempre.

Aquel día (ya era noche en este lado del mundo), era uno de esos: el mano a mano entre el canadiense, de origen jamaiquino, Ben Johnson y el estadounidense Carl Lewis, el Hijo del Viento.

Cuatro años atrás, en Los Ángeles 1984, Lewis había igualado la marca de las cuatro medallas de oro del legendario Jesse Owens y entraba al panteón de leyendas del deporte.

Johnson venció a Lewis en el Mundial de Roma de 1987, una caída que le cayó muy mal; de hecho, sin decir nombres, se quejó del uso de sustancias dopantes en el atletismo.

Johnson, sin darse por aludido del todo, le recordó que el derrotado que las excusas son eso: excusas.

La cita olímpica de 1988 –aunque había otros seis corredores en liza –se circunscribía al choque entre el canadiense y el estadounidense.

El duelo (se vio en directo en todo el mundo) lo ganó Johnson con una superioridad insultante, con tiempo suficiente para volver a ver con desprecio a Lewis y con un registro que parecía imposible: nueve segundos y 79 décimas.

Tres días más tarde, el asterisco apareció sobre el récord estratosférica de Ben Johnson, pues resultó positivo con estereoides. El escándalo se desató , perdió su medalla y su récord; a Lewis se le otorgó la presea dorada.

Johnson dejó Seúl como si fuese un delincuente, jurando inocencia. Nunca más volvió a ser el mismo; ni cuando, finalmente, admitió su trampa.

Ocho corrieron ese infausto día y seis ya tenían asuntos relacionados con el dopaje (también Lewis); pero solo le cayeron al Big Ben, a nadie más

Daniel Gordon va a las entrañas de la carrera más sucia de la historia en el documental 9,79* por ESPN Dos.

Véalo. Documental. DOMINGO 31. ESPN DOS. 3:00 p. m.

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La leyenda de Fittipaldi

Emerson Fittipaldi es uno de los nombres grandes pilotos de Fórmula Uno de todos los tiempos. Fue gracias a él, Brasil se hizo sinónimo de esta competencia de motores.

A los 25 años, en la temporada de 1972, se convirtió en el campeón de F-1 más joven de la historia.

Este récord se mantuvo vigente hasta este siglo XXI, cuando lo rompieron en sucesión el español Fernando Alonso, el británico Lewis Hamilton y el alemán Sebastian Vettel.

Se adjudicó su segundo título del mundo en 1974 con la escudería McLaren, con lo que “Emmo” quedó definitivamente instalado en el olimpo del automovilismo del planeta.

En 1976, tomó la mala decisión de crear su propio equipo..., y falló. Pudo ser aún más leyenda. Se retiró a los 33 años, para encargarse de la escudería que fundó, la que finalmente se hundió en 1982.

En todo caso, es un grande y su historia va por Fox Sports 3.

Véalo. LUN. 1.°. 9:30 p. m. Fox Sports 3

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