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Equilibrista Nik Wallenda venció al viento y al frío, y lo hizo a ciegas

Actualizado el 03 de noviembre de 2014 a las 12:00 am

El afamado funámbulo realizó dos recorridos sobre la cuerda floja, entre dos icónicos edificios de la ciudad de Chicago

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Wallenda pertenece a la sétima generación de equilibristas. | AP

Chicago es conocida como la ciudad de los vientos y la cuna de los rascacielos. A ambos desafió anoche el equilibrista Nik Wallenda al hacer dos recorridos sobre la cuerda floja entre sendos edificios icónicos: uno con un ascenso de 15° y el otro con los ojos vendados.

La temeridad, a más de 50 pisos de altura, fue transmitida en vivo por la señal de Discovery Channel, en una emisión que empezó a las 5 p. m. No obstante, el afamado acróbata empezó su primer recorrido en ascenso, entre el edificio de Marina City y el Leo Burnett, a las 7:35 p. m. Este trayecto lo realizó sobre el helado río Chicago, que desemboca en el lago Michigan.

El acróbata caminó poco más de 300 metros, y contó que, al principio, sintió mucha presión por los vientos, la cual disminuyó al final del cable, cuando debía enfrentar la sección de ascenso.

La caminata se hizo sobre un cable con un grosor de un centavo de los Estados Unidos, sin ningún tipo de red de seguridad o sistema de sujeción para el acróbata. Según había adelantado Wallenda, su único plan B ante una caída era lograr asirse del cable durante el primer instante del desplome.

La segunda hazaña empezó a las 8:04 p. m., y fue el reto con los ojos vendados entre las torres del edificio Marina City. Para este reto, el único contratiempo que tuvo el acróbata fue en cuanto a la comunicación con su padre, encargado de guiar al funámbulo. La comunicación se tuvo que hacer finalmente con un megáfono, pues el sistema basado en micrófono y audífono tuvo desperfectos.

Sus caminatas de ayer le valieron récords Guiness al famoso funámbulo.   |  AP
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Sus caminatas de ayer le valieron récords Guiness al famoso funámbulo. | AP

“Mi papá será mis ojos y mis oídos”, había anunciado el acróbata.

Este pequeño percance tuvo un efecto dramático en la última caminata, pues el público tuvo que mantener un silencio sepulcral. Finalmente, la muchedumbre congregada al pie de los edificios estalló en euforia tras el espectáculo.

Ambos recorridos le valieron al equilibrista marcas Guiness por las mayores caminatas sobre la cuerda floja en ascenso y a ciegas. El acróbata ya contaba con siete de estos récords, por lo que su lista ya suma nueve hitos.

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Wallenda es una persona muy religiosa, y así lo hace notar recurrentemente en sus hazañas.

Sobre el reto de enfrentar una caminata con los ojos vendados afirmó: “Yo me siento muy bendecido, y me encanta inspirar a la gente; pero ¿cómo voy a inspirar cuando mi familia ha hecho esto por siete generaciones? Es fácil dormirse en los laureles, y por eso quise exigirme yendo más allá”.

Finalmente, el artista circense agradeció a su familia y a la ciudad por el apoyo que tuvo en sus retos.

Cerca del peligro. En junio del 2013, el acróbata había cruzado el Gran Cañón, en Colorado, acompañado por una cobertura similar en Discovery Channel. Aquella hazaña el artista la acometió en solitario, acompañado solo por los equipos de televisión, su familia y sus técnicos en seguridad.

Luego de los retos en Chicago, el artista circense reconoció la gran energía que le imprimió al espectáculo el que fuera visto por miles de personas al pie de los edificios.

El frío había sido una de las preocupaciones principales en la “ciudad de los vientos” , pues las condiciones climáticas habían sido muy adversas en días pasados. No obstante, al empezar sus recorridos, la temperatura era de 8 grados y los vientos alcanzaban 21 kilómetros por hora, circunstancias difíciles para mantener la energía y el balance, pero manejables para el equilibrista.

Wallenda pertenece a la sétima generación de una familia de acróbatas. De hecho, su madre es quien fabrica los zapatos especiales para practicar el equilibrismo. De hecho, el artista reveló que es ella misma quien lo impulsa a acometer retos cada vez más difíciles sobre la cuerda floja.

Siete miembros de su familia han muerto en accidentes circenses. Su abuelo, Karl Wallenda, tuvo una famosa caída, a los 73 años, mientras intentaba una caminata sobre la cuerda floja en Puerto Rico, en 1978.

“Mi vida es de un legado”, reconoce Nik Wallenda.

Al finalizar su reto en la ciudad de Chicago, anunció que el próximo año replicará un recorrido que hizo su abuelo hace 45 años en el estado de Georgia.

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