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Ellen DeGeneres: De paria a reina de Hollywood

Actualizado el 15 de marzo de 2014 a las 11:55 pm

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AP para Teleguía

Posiblemente, pocos en la fábrica de sueños han mordido el polvo y han subido al podio de la gloria de una forma tan dramática con lo ha hecho Ellen DeGeneres desde que hizo su aparición en Hollywood, a mediados de los años 90.

El pasado 2 de marzo, cuando puso a sus pies a una audiencia de millones de personas en todo el mundo tras dirigir en forma espectacular la gala más importante del cine, la entrega de los Óscar, quizá Ellen recordó algunos de esos muchos momentos en que tuvo que recoger los pedazos de su vida.

No solo desde que se convirtió en una figura del espectáculo, si no desde mucho antes, como cuando era una adolescente y sufrió abusos sexuales por parte de su padrastro, una humillación que aún la carcome cuando la ha mencionado en entrevistas de profundidad.

A sus 56 años, Ellen, quien ya había iniciado su camino a la recuperación y empoderamiento desde hace más de 10 años, tras afrontar las consecuencias de declararse lesbiana en 1997, posiblemente ya sepa de qué madera está hecha y es improbable que suceso alguno vuelva a derribarla.

Pero, 17 años atrás, estando en la cúspide de la popularidad con la serie Ellen, no calculó las consecuencias de su confesión y, mucho menos, la mojigatería que aún para entonces pululaba en Hollywood y en la industria del espectáculo en general.

Como lo reseña con gran detalle y dramatismo la cadena Biography, en un especial sobre la adorable e ingeniosa rubia, los daños colaterales de su honestidad fueron de tal calibre, que Ellen se refugió en la casa de su madre y solía acurrucarse junto a ella, mientras lloraba amargamente, creyéndose acabada.

Tres años pasaron para que Ellen empezara a comprender que la verdad de miles de personas en todo el mundo habían labrado un nuevo podio para ella, y regresó en busca de la puerta grande: nunca más por la puerta de atrás, como injustamente tuvo que hacerlo por algo tan íntimo y personal como revelar su orientación sexual.

En 1997, Ellen conversó con Oprah sobre lo difícil que fue para ella decir, públicamente, que era homosexual.  | AP
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En 1997, Ellen conversó con Oprah sobre lo difícil que fue para ella decir, públicamente, que era homosexual. | AP

Este 2 de marzo, estas y otras decenas de anécdotas quizá pasaron por las mentes de sus allegados, de sus familiares, de sus fans, los que la han apoyado desde un principio y que hoy, junto con la crema y nata de Hollywood, más que pleitesía le prodigan una admiración y afecto genuinos.

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Tras banalizar la condición de celebridades en los Óscar, hacer loco, repartirles pizza, hacerles bromas picosas pero no hirientes y tratarlos como lo que son, seres humanos, Ellen DeGeneres reconfirmó que la autenticidad es, por encima de muchos otros atributos, uno de los más agradecidos dentro y fuera de Hollywood.

Ahora, muchos la perfilan como la nueva Oprah Winfrey, pero para muchos otros, DeGeneres no necesita referentes porque ella pisa sobre sus propios pies.

Su forma de abordar a sus entrevistados en The Ellen DeGeneres Show le ha valido estar ya 11 temporadas al aire, y la NBC renovó el contrato hasta 2017.

Sus inicios

Nacida en Nueva Orleans en 1958, DeGeneres dice que descubrió su talento como actriz a los 13 años cuando le ayudó a su mamá a superar el divorcio a punta de humor.

De acuerdo con notas biográficas publicadas por este diario, a los 21 entró a estudiar Comunicación, pero se retiró un semestre más tarde.

Luego probó suerte como vendedora de aspiradoras y tampoco duró mucho. “Quería tener plata, quería ser especial, quería agradarle a todo el mundo, quería ser famosa”, recuerda de esa época.

A principios de los años 80 hizo su primer monólogo en homenaje a su novia de entonces, Kathy Perkoff, quien murió en un accidente de tránsito luego de pelearse con ella. Con presentaciones en bares y clubes nocturnos, DeGeneres poco a poco se ganó el reconocimiento del público. El gran salto ocurrió en 1986, cuando se convirtió en la primera comediante en ser invitada al Tonight Show de Johnny Carson.

Poco a poco fue subiendo peldaños, hasta lograr un rotundo éxito con su propia comedia, Ellen, pero a la postre, su popularidad, aliada a su franqueza, le pasarían una cara factura.

Fue así como DeGeneres tuvo que reinventarse a finales de la década pasada y superar una fuerte depresión por la cancelación de su serie de comedia y el fin de su relación con su pareja de entonces, la actriz Anne Heche, quien se había declarado homosexual junto con ella en 1997 y la abandonó en el peor momento. Mientras Ellen trataba de asimilar cómo la otrora exitosa comedia se había venido a pique en cuestión de un año, Heche se desdijo de su homosexualidad y dejó a DeGeneres por un camarógrafo con el que luego se casó, tuvo una hija y, más tarde, se divorció.

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De acuerdo con un especial de la cadena E! de The True Hollywood Story , Ellen se desanimó tanto que pensó en renunciar a todo y hasta se refugió en su hogar materno, en un pueblito de Nueva Orleans, Louisiana. Entonces, muchos apostaban su carrera estaba acabada.

Pero no. La comediante se sobrepuso y arrancó de nuevo; no de cero, pues ya era de sobra conocida, pero por lo mismo, el riesgo era doble: un nuevo fracaso sería su desaparición como estrella.

Finalmente, se impuso su talento. Pasado el vendaval sobre la excesiva exposición que dio al tema del lesbianismo, DeGeneres apareció en un monólogo (El comienzo) en la cadena HBO. Era el año 2000 y el espacio se grababa en vivo en el teatro Beacon, de Nueva York.

En él, hacía mofa de situaciones cotidianas, introducía una que otra sátira relacionada con su orientación sexual y, sobre todo, se burlaba de sí misma.

La actriz Portia de Rossi se casó con DeGeneres en el año 2008, luego de cuatro años de noviazgo. | ARCHIVO
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La actriz Portia de Rossi se casó con DeGeneres en el año 2008, luego de cuatro años de noviazgo. | ARCHIVO

Su magistral dominio escénico y su capacidad de improvisación la pusieron en la palestra de nuevo y en el 2001 logró que la cadena CBS le diera otra oportunidad con una nueva comedia Ellen y su mundo ( The Ellen Show ). Aunque su personaje era de nuevo una lesbiana, no constituía el tema central de la serie. Esta recibió muy buenas críticas pero una baja audiencia, por lo que se retiró al finalizar la primera temporada.

DeGeneres asumió el nuevo traspié con hidalguía y siguió adelante. Su oportunidad de oro le llegó el 4 de noviembre del 2001, al presentar la Gala de los Emmy.

El evento estuvo a punto de ser cancelado dos veces por temor a parecer insensible tras los atentados del 11 de setiembre. Se requería un tono más solemne, pero a la vez uno que permitiera a los espectadores olvidar temporalmente la tragedia. Y DeGeneres lo consiguió: esa noche recibió varias ovaciones en pie del público por su actuación.

Su frase memorable fue: “Se nos dice que sigamos con nuestra vida como siempre porque no hacerlo sería dejar que ganaran los terroristas y, en verdad, ¿qué podría alterar más a los talibanes que una lesbiana de traje frente a una sala llena de judíos?”.

En el 2003 se estrenó con su actual programa de entrevistas, que ha tenido un éxito creciente desde entonces. En el ínterin, y acuerpada con el sello de calidad que le había impreso a la conducción de los Emmy y otras ceremonias de calibre, se le encomendó una de las misiones más difíciles para actor o animador alguno: ser la maestra de ceremonias de la entrega de los premios Óscar en el 2007.

Como dijo la productora, Laura Ziskin, al anunciar la decisión de elegir a DeGeneres: “Ellen nació para presentar el Óscar. No hay un trabajo más desafiante en el negocio de la farándula. Esta función requiere de alguien capaz de mantener el show vivo y fresco, dinámico, y que a la vez sea un gran animador. Ellen está hecha a la medida”.

Ziskin no se equivocó: DeGeneres sacó una faena impecable que, de nuevo, le mereció aplausos de pie en el exigente auditorio y las mejores críticas en la prensa mundial.

Por segundaocasión fue la presentadora de los premios Óscar, y se lució más que cualquier actor. | AP
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Por segundaocasión fue la presentadora de los premios Óscar, y se lució más que cualquier actor. | AP

Un año después, su buena estrella seguiría acuerpándola, pues tras cuatro años de noviazgo, finalmente el 16 de agosto del 2008 se casaría con su hermosa novia, Portia De Rossi, en una ceremonia privada celebrada en Los Ángeles.

Ocho años después, ellas constituyen una de las parejas más sólidas del medio

Su show actual

En El show de Ellen DeGeneres , la comediante, guionista y productora, baila, se ríe, comunica con sus gestos, se mezcla con el público, reacciona con aguda inteligencia ante los imprevistos, hace que la gente se sienta cómoda, improvisa y repregunta...

Es un hecho que el secreto de su éxito está en su estilo descomplicado. Como analiza la revista colombiana Semana, DeGeneres no usa el tono ceremonioso y dramático de Oprah, sino que prefiere hablar sobre temas cotidianos sin temor a hacer chistes y bailecitos ridículos.

Eso quedó en evidencia el domingo de los Óscar. Además del selfie que estuvo a punto de reventar Twitter, la pizza y todo lo demás, la comediante demostró con sus actitudes lo que tantas veces ha dicho. “Antes me importaba mucho lo que la gente pensaba de mí; quería agradarle a todo el mundo –asegura–. Ahora solo me importa que me entiendan”.

Los estadounidenses ya lo hicieron y aunque todavía es muy pronto saberlo, todo parece indicar que la comediante ingresará a la codiciada lista de los anfitriones más recurrentes y queridos –geniales, así ella no lo crea– de los Óscar.

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