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Crítica de teatro de 'Hermanos de sangre': Los tensos lazos del amor

Actualizado el 23 de abril de 2017 a las 10:50 am

La tragedia se instala en el seno de una familia en guerra

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Crítica de teatro de 'Hermanos de sangre': Los tensos lazos del amor

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La obra 'Hermanos de sangre' es protagonizada por los actores Manuel Martin (bufanda), Rodrigo Duran (sentado) y Michael Dionisio Morales. (Gesline Anrango.)

La luz devela los detalles de una rústica carnicería, casi un matadero. El suelo lleno de serrín apenas contiene el avance del rojo sanguinolento que parece brotar de las grietas. Un hacha clavada en la superficie de corte es ahora una premonición. Estamos en un punto álgido de la primera Intifada (1987-93), cuando los ciudadanos de la Franja de Gaza y Cisjordania se rebelaron contra la ocupación militar israelí.

En semejante entorno se encuentran tres hermanos palestinos. Naim –el combatiente– sospecha de una posible traición de Daoud, el mayor y más adinerado de ellos. Haled –el menor– cree en la inocencia de Daoud. Naim pretende interrogarlo antes de que lo haga la cúpula de su grupo. En el fondo, desea comprobar que su hermano no es un soplón.

Dejaré aquí los pormenores de esta dolorosa trama cuya estrategia pasa por enfrentar escalas de valores irreconciliables. ¿Qué debe ser prioritario en tiempos de guerra? Acaso la familia, las causas políticas, un proyecto de nación o uno mismo. Además, ¿quién posee la autoridad moral para responder esa pregunta? El conflicto planteado por Ilan Hatsor tiene enorme vigencia, inclusive, en el marco de un país no belicista como el nuestro.

Sobre el escenario, el elenco defiende el texto con generosa entrega. Rodrigo Durán dibuja a un afable Daoud al que podríamos creerle –sin problema– todas sus historias. Michael Dionisio Morales enfatiza el trabajo gestual para construir a Haled, el joven idealista de pocas, pero sabias palabras, ubicado a medio camino entre el deber patriótico y el amor fraterno.

Por su parte, Manuel Martín redondea una interpretación excepcional. En el rol de Naim, encarna a un duro guerrero que libra su principal batalla contra sí mismo. Los estados emocionales atravesados por el personaje retratan a un hombre complejo, repleto de certezas, pero también de dudas. Martín lleva esa tensión al límite y, de paso, nos obliga a sufrirla con él. Su tormento rebalsa la escena y nos salpica en las butacas.

El elenco –activo fundamental del montaje junto con la dramaturgia– sostiene complejas interacciones que muy pocas veces decaen. La energía siempre está al tope, circulando de un actor a otro con cada impulso y reacción. Fue un gusto apreciar esta faena basada en la capacidad de los intérpretes para poner sus sentidos, recursos y talentos al servicio de la puesta.

La plástica escénica se vuelve un contenedor lleno de posibles lecturas. El diseño espacial edifica mucho más que una sucia carnicería: sugiere un mundo de existencias mutiladas y de personas reducidas a la condición de rebaños en ruta al matadero. Debo señalar –eso sí– la vida propia que adquirió la kufiyya de Naim. En varios momentos, el tenaz pañuelo se atoró en su reloj como si reclamara una cuota de protagonismo.

Hermanos de sangre es una tragedia moderna, por su temática y su vocación ejemplarizante. El espectáculo exhibe y juzga las secuelas de la deslealtad. A raíz de sus errores, los personajes tensan los amorosos lazos que los unen y pagan –por ello– un alto precio. Como corolario de esta jornada trágica, la catarsis purgó la carga emocional de una audiencia que tragó grueso antes de poder liberar sus nutridos aplausos.

FICHA ARTÍSTICA Dirección y dramaturgia: Ilan Hatsor

Actuación: Manuel Martín Alvarado "Momo" (Naim), Michael Dionisio Morales (Haled), Rodrigo Durán (Daoud)

Asistente de dirección: Gustavo Sánchez

Escenografía: Eric Víquez

Utilería: Eric Víquez, Gustavo Sánchez

Iluminación: Antonio Cordero

Vestuario: Ruth Vargas

Música original: Diego Peña, Carlos Ávila

Producción ejecutiva: Steve Aronson

Traducción: Gerardo Bolaños

Ilustración para afiche: Adrián González

Técnico de luces y multimedia: Antonio Cordero

Técnico de sonido: Diego Peña

Tramoya: Orlando Madrigal

Jefe de escena y Producción: Gustavo Sánchez

Asistente de producción: Cristina Bruno

Realización de Escenografía: Eric Víquez, Eduardo Hidalgo

Asesoría artística: Jodi Steiger

Espacio: Teatro Espressivo

Fecha: 8 de abril de 2017

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