Entretenimiento

Teleguía recomienda

Crackle: mejor que no ver nada

Actualizado el 27 de junio de 2015 a las 11:57 pm

Como buen video de barrio, la tienda tica de Crackle ofrece un menú limitado de películas y algunas series, pero al menos es gratis.

Entretenimiento

Crackle: mejor que no ver nada

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

This picture loads on non-supporting browsers.
Así tal cual se ve la página principal de Crackle para Costa Rica (Crackle Costa Rica)

En una época en que la distribución de películas y series en Internet parece monopolizada por Netflix, es fácil olvidar que existen otras alternativas para ver programación en línea. Crackle es la versión gratuita de streaming de video que ofrece la empresa Sony desde el 2008: ¿qué hay por ver en ella?

Clásicos con buena crítica

Al cierre de este artículo, Crackle ofrece 107 películas para sus visitantes ticos. Hace dos semanas, el número era de 102, así que todo mejora: imaginen el panorama e intenten no desmotivarse.

Escarbando entre tanto vetusto se pueden hallar un par de buenas películas   sin necesidad de  afiliarse al sitio.  Así coexisten varias películas de Woody Allen, como  Todo lo que siempre quiso saber sobre el sexo (1972), una comedia en siete actos en los que en el más memorable (¿Qué es la zoofilia?) un médico (Gene Wilder, el primer Willy Wonka) se enamora locamente de una oveja llamada Daisy.

En la misma línea de películas con buena crítica, hay joyas más recientes como La secretaria (2002), comedia romántica entre un abogado pervertido y su asistente masoquista; o filmes premiados como Hotel Rwanda (2004), drama  sobre el genocidio de 1994 en el país africano.

Películas buenas pero quemadas

Crackle tiene una cantidad decente de películas infalibles, esas que se dejan ver varias veces (cada una con menos magia que la anterior) pero que funcionan cuando uno planea quedarse dormido viendo películas.

En esta categoría abundan las comedias románticas: Hechizo de luna (1987) protagonizada por Cher (quien, dicho sea de paso, se ganó el Oscar por su actuación) y, quizás, una de las únicas veces que Nicholas Cage interpretó un interés romántico convincente; Cuatro bodas y un funeral(1994), la película responsable de que Hugh Grant haya hecho una carrera de más de 20 años repitiendo exactamente el mismo personaje de galán problemático y encantador; o también Chocolate (2000) la dulzona comedia (¿entienden?,  porque se trata de una mujer que tiene una chocolatería)  que emparejó a Johnny Depp y Juliette Binoche en un conservador y frustrado pueblo francés.

Malas ¿que son buenas?

Aquí cabe todo el resto del catálogo de Crackle. Es una categoría tan amplia que cubre películas de acción con efectos pésimos, con la gran excepción de  la japonesa Zatoichi (2003), pues aunque la sangre salpicada es poco verosímil, tiene uno de los más grandes héroes de acción: un samurai completamente ciego.

PUBLICIDAD

Cuenta también con joyas de la nostalgia, incluida la película original de Chucky (1988) o Hackers (1995), donde actúa una Angelina Jolie, muy joven, como miembro de un colectivo de piratas informáticos tal y como uno los imaginaría en los noventas: con maquillaje futurista, lentes de sol y cortes de pelo bien locos. La cinta, pésimamente criticada en su estreno, ha alcanzado cierto nivel de culto por su ingenuidad.

De hecho, la ingenuidad es otra cualidad de las películas que valen la pena dado por ser gratis, aunque no estén en alta calidad:  es el caso de Penelope (2006) donde que Christina Ricci y James McAvoy vencen una maldición ridícula, en una cinta que permite saltarse –durmiendo – las partes aburridas,  y ya que usar el botón de avanzar en el visualizador de Crackle es casi imposible, parece ser que esa es la única forma de hacerlo.

  • Comparta este artículo
Entretenimiento

Crackle: mejor que no ver nada

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Natalia Díaz Zeledón

ndiaz@nacion.com

Periodista de entretenimiento y cultura

Periodista del suplemento Viva de La Nación. Productora audiovisual y periodista de la Universidad de Costa Rica. Se especializa en temas de artes escénicas, música, cine y televisión. 

Ver comentarios
Regresar a la nota