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‘Animé’ en carne y hueso

Actualizado el 13 de julio de 2013 a las 12:00 am

El ingenio de decenas de jóvenes extrae a los personajes de las pantallas japonesas para darles vida en las convenciones de cosplay

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Pelucas de colores, espadas, faldas largas y cortas, plataformas, armaduras y una dosis mayúscula de ingenio, componen el pasatiempo que apasiona a decenas de jóvenes, pero que no deja de causar miradas de extrañeza cuando los ven caminar por las calles.

Durante hoy y mañana, el cosplay tendrá una sede: la Nave de Ladrillo, como bautizó el festival Kamen la Antigua Aduana.

Ahí, se celebrará el más importante evento del año para quienes convierten la ficción en realidad, al encarnar a los personajes de sus animés preferidos, aunque a la tendencia también se suman los de cómics y videojuegos.

Hasta ayer , la organización del festival había recibido 250 inscripciones para los certámenes.

“Cada vez es más la gente joven que lo descubre y lo practica, más que todo por las series de televisión e Internet”, comentó Jorge Céspedes, uno de los productores de esta novena edición del festival.

De hecho, el Festival Kamen nació cuando los organizadores se percataron de que los cosplayers eran el centro de atención en cada semana japonesa, pese a que no había concursos.

Por eso, decidieron establecer premios como un atractivo para quienes gustan de esta afición.

Por ejemplo, el primer lugar en la categoría de parejas ganará el derecho de representar al país en la Expo TNT de México, uno de los más importantes festivales de cosplay en América Latina; así como en el Dragoncon , en Atlanta.

También, habrá premios en efectivo y regalos de los patrocinadores para quienes luzcan las mejores pelucas, utilería, hechura de los trajes, mejores presentaciones en tarima y para los favoritos del jurado y del público.

Sakura Card Captor: Katherine Soto
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Sakura Card Captor: Katherine Soto

“Y, ¿por qué no?, quizá hasta los más sexis se lleven algún premio a sus casas”, detalla el sitio web del festival.

Una pasión. Para Leslie Salas, la ganadora del Kamen 2012, el cosplay lleva impregnado el calificativo de arte, pues hace aflorar en cada persona la creatividad.

“La espinita nos ha dado a todos de la misma manera: de ir a eventos y ver las pasarelas. Entonces, uno comienza a decir que qué lindo se debe sentir. Al final, una se arriesga un poquito y dice ‘voy a hacer mi primer cosplay ’”.

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La decisión la tomó a inicios del 2010, para el festival Matsuri. Debía escoger un personaje sencillo de representar y, por eso, decidió convertirse, por un día, en Kallen, de la serie Code Geass .

Lo mismo sucedió con Katherine Soto, quien hoy colecciona reconocimientos de varios festivales en los que ha participado durante los últimos cinco años.

“Fui a un evento y vi a la gente vestida. Me emocioné un montón y busqué a una costurera para que me hiciera el traje de Tayuya, de Naruto ”, contó.

Así llegó vestida al festival Kamen del 2009. “¡La gente me reconocía, se tomaba fotos conmigo!”.

Los mejores recuerdos del cosplay son los que viven en su memoria desde hace tres años, cuando Andrew crecía en su vientre.

Lejos de verlo como un impedimento para practicar el arte de sus amores, se ganó el cariño de la gente al revivir el episodio en el que Marge Simpson aparece embarazada, y la segunda parte de Shrek , cuando Fiona está por convertirse en madre de los pequeños ogros.

Por supuesto, a su hijo hoy le corre el cosplay por las venas.

Para Céspedes, es curiosa la simpatía con la que el pequeño se presenta en tarima, lo cual hace que se lleve el primer lugar de la categoría infantil en casi todos los festivales.

Andrew vistió su primer cosplay a los cinco meses de nacido. El traje se lo cosió su mamá.

Desde entonces, Soto vio en el cosmake una oportunidad y ahora se dedica a fabricar los trajes por encargo. Ella asegura que ver sus diseños en otras personas le produce una sensación impresionante, quizá tanto como el orgullo que siente al subir a tarima.

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(Eyleen Vargas)

Ese es el momento clímax de todo cosplayer : debe imitar a la perfección cada gesto, movimiento o frase del personaje. Requiere un estudio que puede tardar meses, es una afición llevada al extremo.

“A uno tiene que gustarle mucho el personaje, porque, si no, por más que vea la serie, no lo logra. Uno intenta hacer los gestos, todo lo que el personaje hace. A uno se le pegan mañas o frasecillas del personaje por tanto estar viendo la serie. Uno se va adaptando a él”, comentó Salas.

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¿Aceptados? Aunque los cosplayers suelen relacionarse con personas que comparten su afición, lo cierto es que aún son blanco de crueles adjetivos.

“Cuando mis mejores amigos se dieron cuenta, se apartaron de mí. Me dijeron que eso es de chiquitos”, recuerda Soto, a quien le ha tocado enfrentar estigmas como cuando le dicen de que el cosplay es satánico.

Salas también ha sido víctima de los insultos. Para ella, los ticos aún no comprenden este fenómeno.

A sus 25 años, sabe que le queda poco tiempo en el cosplay . “Hay un límite, uno tiene que ver que disfrutó bastante y centrarse en su familia y en su carrera. Es una etapa que se deja a los nuevos, porque suena raro que lo diga, pero hasta el cosplayer pasa de moda. Hay saber retirarse antes de que nos olviden”.

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Gloriana Corrales

gloriana.corrales@nacion.com

Periodista de Revista Dominical

Periodista en la Revista Dominical de La Nación. Es graduada de Ciencias de la Comunicación Colectiva con énfasis en Periodismo de la UCR. 

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