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ENTREVISTA

Álvaro Anchía: trotamundos de chivos pesados

Actualizado el 22 de marzo de 2014 a las 11:55 pm

Este empresario herediano, dueño de la agencia de viajes VEMSA L’alianxa tiene, como pocos, el privilegio de haber visto a casi medio centenar de artistas y grupos que han marcado la historia de la música contemporánea. Roquero de corazón, Anchía dice que aún le falta mucho por ver, aunque con la quinta parte de lo que ha visto él, miles estarían felices.

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Eyleen Vargas

En la retina de Álvaro Anchía palpitan los recuerdos –algunos frescos otros un poco más añejos pero igualmente valiosos– de los más de 50 conciertos en los que ha estado fuera de este terruño.

No lo dice con la intención de “rajar”, pero sí con un dejo de sobrada satisfacción y una espléndida sonrisa, esa misma con la que una y cien veces ha tarareado, gritado y explotado con verdaderos clásicos del rock , escuchados en vivo y a todo color.

“En 1970, cuando tenía diez años, pasaba por un bar en San Josecito de Alajuelita y escuché Down on the Corner de Creedence Clearwater Revival y desde ahí quedé flechado; poco después gracias a un vecino conocí a Led Zeppelin y desde son mis grupos favoritos”.

Su afición por John Fogerty, cantante y líder de los Creedence es tal que en su casa luce con orgullo una foto junto al astro, la que se tomó cuando coincidieron una vez en el aeropuerto de Las Vegas.

“Es un tipo súper simpático, recuerdo que esa foto fue el 27 de noviembre del 2007, cuando él hacía presentaciones para el Revival Tour ”, agrega este particular fanático, quien atesora dos camisas de cuadros similares a las que usa el artista y por las que pagó 140 dólares ($70 por cada una).

Álvaro se ha dado el lujo de ver en siete ocasiones a U2 y a Fogerty, cuatro a los Rolling Stones, tres a Madonna y, cuando la iba ver por cuarta vez, cedió su entrada a una señora que se la pidió, pues su gran sueño era ver a la Material Girl.

En un mismo año (2001) disfrutó dos veces en vivo al legendario guitarrista y cantante británico Erick Clapton, aunque en total lo ha visto tres veces. De hecho, afirma que Clapton es uno de los que vería cuantas veces sean necesarias al igual que Fogerty.

Guarda todos los tiquetes del medio centenar de conciertos en los que ha estado, casi en su totalidad en Estados Unidos; el recuento dice que son más de 30 grupos y artistas.

Este roquero fanático  ha vivido tan intensamente sus periplos de conciertos, que en ocasiones ha obsequiado su entrada a alguien que sueña a rabiar con ver a un artista al que él ya disfrutó. |  EYLEEN VARGAS
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Este roquero fanático ha vivido tan intensamente sus periplos de conciertos, que en ocasiones ha obsequiado su entrada a alguien que sueña a rabiar con ver a un artista al que él ya disfrutó. | EYLEEN VARGAS

Y aunque no es de coleccionar objetos o buscar fotos y autógrafos, si le llegan ¡bienvenidos sean!, como ocurrió con el parche del redoblante que obtuvo del baterista de Alice Cooper, Glen Sobel, durante el más reciente concierto al que asistió, el 27 de octubre del año pasado.

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Este empresario, codueño de Viajes Ejecutivos Mundiales (VEMSA L’lianxa), empezó como una fiebre, lo que hoy es uno de los brazos de su negocio: llevar a fanáticos de un artista a un concierto.

La música del grupo The Eagles (uno de sus consentidos), matiza nuestra conversación; afirma que verlos en vivo ha sido uno de sus mayores placeres: las cuatro veces en que ha estado en alguno de sus “chivos” respaldan su aseveración.

La idea de “hacer” paquetes para ver artistas en concierto, nació en febrero 1998, cuando amigo en un céntrico bar de San José, le dijo que los “Stones” iban a estar en México.

Irónicamente, a este empresario de viajes y fanático del buen rock , nunca le pasó por la mente –hasta ese día– “armar pelotas” para ir a ver artistas.

“En ese primer viaje iba un señor de 60 años, quien al finalizar el concierto me abrazo y lloró, me dijo que vivió en Estados Unidos muchos años y nunca pudo ver a los ‘Stones’ eso me motivó a seguir el hobbie que luego evolucionó a negocio”, rememora el empresario de 53 años.

En ese trotar por escenarios, Anchía ha sido testigo y cómplice de ver a más de mil personas cumplir su sueño de disfrutar de artistas y leyendas de la música.

Entre tanto ir y venir ha pasado de todo, desde personas que empezaron siendo sus clientes y ahora son grandes amigos, hasta gente que lo ha metido en aprietos.

“Una vez lleve a dos clientes a un concierto de Kiss y Aerosmith en Estados Unidos y cuando pasaron por aduana la policía los detuvo porque se dieron cuenta que habían comprado la visa”, recuerda entre risas el empresario.

Y como en la vida nada es perfecto, este roquero de corazón dice que aún le queda muchísimo por ver y afirma sin titubear que, entre sus grandes faltantes figuran la banda inglesa The Who y los solistas Neil Diamond y Gino Vannelli.

Eyleen Vargas
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Eyleen Vargas

“Si me preguntan si esto es un buen negocio, diría que a veces sí, aunque en no pocos casos he salido en rojo, pero lo hago porque es mi pasión y por dicha en esto cuento con la complicidad de mi socio, Jorge González”, asevera este vecino de Heredia.

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Su mayor satisfacción en esto –asegura– es ver la cara de la gente cuando están en los conciertos y saber que les ayudó a cumplir el sueño de ver a sus artistas favoritos.

“Claro que es mi negocio, pero no hay nada mejor que complacer a un roquero”, sentencia.

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