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La actriz Roxana Campos interpreta a 22 personajes en la obra

Un monólogo desnuda a Limón

Actualizado el 09 de mayo de 2013 a las 12:00 am

Historia del cacao El drama de la pérdida del cacao en la provincia del Caribe es representado en la obra unipersonal Historia de una cualquiera

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El cacao era el oro de Limón. Con este cultivo, la riqueza fluía por la provincia, convertida en una tierra con muchas oportunidades. Hasta que todo acabó.

Historia de una cualquiera relata la vida de una mujer cuyas alegrías y angustias giran en torno al cacao en el Limón de los años 60. El monólogo, de Eduardo Zúñiga, es interpretado por Roxana Campos , quien se sumergió en la historia debido a su conexión con Limón.

La pieza es dirigida por Mauricio Astorga y se presentará en el Teatro 1887, en el Centro Nacional de Cultura , desde hoy y hasta el domingo 2 de junio.

Como preparación para la obra, Campos y Zúñiga se embarcaron en una investigación de la zona de Limón donde transcurre la obra, especialmente en Cahuita. Realizaron entrevistas y exploraron las diferentes interpretaciones de lo que sucedió para que la plaga del hongo monilia destruyera los ricos cultivos de cacao.

“Fue una época de mucho auge en Limón y luego vino su ruina”, señala Campos. “Es una de las obras que más me ha motivado a estudiar y a tener un nivel de concentración muy alto”, confesó Campos.

Intensidad. “En el escenario estamos un sillón, una silla, una mesita y 22 personajes”, dice Campos. “Mis padres, siendo la protagonista una niña de seis años, deciden vender su casa en barrio Cuba y se trasladan a Limón porque se hacía plata con el cacao. Venden todo, cultivan el cacao y les va muy bien hasta que se muere el cacao. Caen en la pobreza absoluta, al padre lo asesinan y la mamá decide irse a Limón”, resume la actriz.

En esa desesperada condición se desenvuelve el drama y, a la vez, un recordatorio del legado de la cultura limonense. “Habla de una provincia a la cual el país entero le debe mucho en cuanto a cultura, a gastronomía, idiomas, bailes, música. En la obra se refleja ese aporte de Limón”, dice Astorga.

“Es una obra que se pensó para girar. Su objetivo principal es ir por todo Limón”, recuerda el director. Para Campos es fundamental estimular la reflexión en la zona y en el resto del país. “En la investigación, nos llamó la atención que muchos habitantes de Limón consideraban que la pudrición del cacao fue un castigo de Dios. No lo fue, para nada”, destaca.

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Para Campos fue también un reto físico, pues en la obra de hora y quince minutos se atraviesan muchos estados emocionales a través de personajes bien diferenciados y construidos minuciosamente.

“Fue todo un reto, pero ya es un reto que vencimos. Ahora queda disfrutarlo”, dice Campos. Anteriormente, ya se había enfrentado a un monólogo de Luis Carlos Vásquez, en el cual interpretó a doce personajes distintos.

“Desde el principio se pensó en una escenografía con muy pocos elementos, lo que facilita la movilización entre espacios. Pensamos en una puesta en escena que no fuera compleja de montar porque queremos que en Limón se monte en gimnasios, salones y hasta en espacios abiertos”, señaló Astorga.

Para Astorga, la obra es la oportunidad para cuestionar el estado actual de Limón. “El autor se tomó algunas licencias, pero pone sobre el tapete el tema del deterioro social de Limón y abre el diálogo y la reflexión”, concluye.

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Fernando Chaves Espinach

fernando.chaves@nacion.com

Periodista de Entretenimiento y cultura

Coeditor del suplemento Viva de La Nación. Productor audiovisual y periodista graduado por la Universidad de Costa Rica. Escribe sobre literatura, artes visuales, cine y música.

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