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Ellieth Valladares comenzó a preparar un espectáculo infantil

Ellos hacen teatro y superan barreras

Actualizado el 09 de febrero de 2013 a las 12:00 am

Producir teatro es una tarea llena de complicaciones para los artistas ticos, no obstante, estos tres actores suman las dificultades propias de sus discapacidades

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Xinia Mesén fue de las niñas que jugó a ser actriz. Cuando comenzó a trabajar, aprovechó las oportunidades en una empresa para ser parte de representaciones, durante actividades o convivios.

No obstante, un problema de salud la llevó a perder la vista. Su discapacidad visual trajo un nuevo mundo para ella, y supuso que debía enterrar su sueño de ser actriz.

Pero la vida, que es un ramillete de sorpresas, la asombró nuevamente. Hoy es parte del elenco del grupo de teatro profesional Cuatrovientos, donde pone su talento al servicio del arte en la obra Estelar . Con esta compañía salió de gira y vivió el aplauso del público.

Al igual que ella, Elieth Valladares y Aleramy (Alejandro Ramírez) –personas con distintas discapacidades– decidieron saltar las barreras, esquivar los obstáculos en el camino y hacer teatro profesional en Costa Rica: ¡Y lo lograron!

Aleramy es el coprotagonista de la obra El cubo (2012), del grupo Proyecto Halo, mientras que Valladares también se incorporó al trabajo de Cuatrovientos , grupo con el que debutó en la obra Miss Chepa Top Model (2010).

Primeros pasos. El interés de Aleramy por el teatro se remonta al año 2000. A sus 15 años, y con un trastorno del lenguaje que le impide articular palabras, ingresó a un programa para jóvenes y adultos que requieren aprender la lengua de señas costarricense (Lesco), para continuar su educación.

No solo aprendió una nueva forma de comunicarse, sino que germinó su curiosidad por el teatro: fue parte de una obra de estudiantes que se presentó en las actividades de la Semana de la Persona Sorda.

Luego participó en nuevas actividades teatrales con personas no oyentes, asistió a talleres con actores sordos y oyentes, hasta que lo incitaron a crear un grupo de teatro integrado por personas sordas.

“Se volvió extremadamente difícil (crear el grupo de teatro de personas sordas), en parte por el factor económico, por falta de apoyo al grupo y porque algunos sordos lo veían como algo aburrido. Entonces Carlos Gutiérrez (un profesor) me estimuló para estudiar actuación”, recordó.

La academia Giratablas, de la mano del actor y profesor Rolando Salas, lo recibió. De eso ya pasaron un par de años.

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Las historias de Xinia y Elieth tienen el camino común del Instituto de Rehabilitación y Formación Helen Keller . Elieth Valladares recuerda que cuando perdió la vista, nueve años atrás, sintió una gran barrera frente a ella.

En ese instante, muchos sueños se desvanecieron, como por ejemplo, la actuación.

“Gracias a Dios no me deprimí, busqué qué hacer y me hablaron del Helen Keller. Entré en el 2007 para independizarme y llevé cuanto curso pude”, recordó Valladares.

Uno de esos era de teatro. Se impartía como terapia para que personas ciegas lograran mayor movilidad, y a ella la atrajo profundamente. Representaron algunas concherías de Aquileo J. Echeverría. También ahí conoció a la actriz y directora Milagro Barrantes, del grupo Cuatrovientos. Desde el 2009 trabaja con la compañía.

Cuesta arriba. Xinia tiene claro que en su vida hay diversas barreras. Estas le dificultan su deseo de mantenerse activa en el teatro. Enfrentó la oposición de sus seres queridos, quienes pensaban que para ella era mejor no tener que salir a ensayos.

También se enfrentó a la incomprensión de personas que se molestan con ella cuando debe emplear el transporte público para viajar de Cartago a Heredia para asistir a los ensayos. Además debe batallar con una condición médica que la obliga a recibir cuidados médicos en momentos menos oportunos, como antes de un estreno.

Sin embargo, junto con su amiga y colega Elieth Valladares siente que una de las barreras más grandes y dolorosas es cuando el grupo intenta ofrecer alguna de las obras.

Cuando los potenciales clientes del espectáculo se enteran de que en el elenco hay personas ciegas piensan que las funciones se deben ofrecer gratis o, con suerte, a cambio de los pasajes y un refrigerio.

“Si voy al dentista no me van a hacer el tratamiento gratis. Tengo recibos de luz, soy jefa de hogar y me quedo sorprendida cuando a cambio nos ofrecen un refrigerio. Uno se siente humillado cuando hacen este tipo de ofertas”, afirmó Mesén.

Ella aseguró que por momentos tuvo deseos de abandonar el teatro. Los problemas económicos la afectan, y la salud, aún más. En un par de ocasiones, cuando el dolor físico ha sido muy fuerte, le ha pedido a Dios que se la lleve de este mundo.

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No obstante, su fortaleza es mayor y aprende a sonreírle a la vida. Hay momentos en que siente que nada es imposible, y el teatro es, en buena parte, responsable de ese efecto en ella.

Problemas. Aleramy siente que las dificultades a las que se enfrenta para hacer teatro son casi las mismas que las de otros colegas sin discapacidad.

Encaró los cuestionamientos de familiares, debido a la oposición de ellos cuando se enteraron que deseaba ser actor. Otra frustración vino del descubrimiento de los fondos exiguos para producir espectáculos en el país.

Sin embargo, su discapacidad realmente le dificulta el trabajo cuando requiere ponerse en contacto con potenciales patrocinadores o cuando quiere ofrecer su espectáculo. Sencillamente, aseguró, es imprescindible entablar una conversación verbal, porque por correo posiblemente los ignoren. Entonces es cuando el camino se le pone difícil.

Premio. No obstante hay un momento donde todo los esfuerzos cobran sentido: cuando llega el aplauso del público.

Valladares recordó que durante el estreno de Miss Chepa Top Model llegó un bus con familiares y amigos que la apoyaban.

“El escuchar comentarios de profesionales que me dicen que tengo rasgos naturales para la actuación es maravilloso. Sabía que sería difícil, que no sería sencillo, pero estoy aquí porque me gusta”, añadió Elieth Valladares.

Cuando estrenó El cubo , Aleramy sintió que cumplió su sueño. No oculta que existieron momentos tensos, algunos con su coprotagonista y director, Saíd Orlando. No obstante, también admite que la sensación de haber logrado montar una obra en la que las palabras no son obstáculo, sino que son universales, es un premio que vale todos los sacrificios.

Los tres artistas tienen planes de continuar en el Teatro. Aleramy tiene dos proyectos, uno con Proyecto Halo y el otro bautizado Segunda ruta . En el segundo trabajará para demostrar que una persona con discapacidad puede crear un espectáculo digno de reconocimiento.

Valladares comenzó el martes a ensayar en una nueva obra, esta vez dirigida a un público infantil. Entretanto, Mesén se mantendrá con Estelar , a la espera que se abran nuevas puertas para presentarla.

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