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Funciones en el Teatro de la Aduana

Teatro Abya Yala y Danza Universitaria bailan lo bueno, lo malo y lo humano de la tecnología

Actualizado el 14 de julio de 2017 a las 04:08 pm

El montaje El largo ahora usa narración corporal y estímulos audiovisuales para exponer la ciencia y la historia de la innovación

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La plástica de 'El largo ahora' gira entorno al cuerpo de los bailarines. Las proyecciones audiovisuales complementan la escenografía. FOTO: John Durán.

Un proverbio inglés dice que "la necesidad es la madre de la inventiva". Pero la circulación de la tecnología no es tan fluida como suena: las invenciones no solo solucionan problemas inmediatos, también modifican comportamientos sociales y también crean nuevas necesidades. 

"Las invenciones trazan siempre un viaje entre la curiosidad, el lujo y la necesidad. El teléfono nació de una curiosidad por cómo hablar a larga distancia; luego, se convirtió en un lujo porque muy pocos pudieron tener un teléfono, luego se convirtió en una necesidad de que todos lo tuvieron. Este viaje es un patrón", describió el director David Korish durante un ensayo de El largo ahora, la obra que el Teatro de la Aduana estrenará este sábado 15 de julio, a las 8 p. m. 

El montaje conjuga el músculo corporal de los bailarines de Danza Universitaria y la investigación escénica de la compañía Teatro Abya Yala. El corazón del montaje es la tecnología: la invención, la producción de los objetos, la asimilación de su uso en la vida cotidiana, el cambio social que provocan. 

Korish es tan solo uno de los tres directores encargados de unir las piezas del montaje en un engranaje de estímulos. Junto a él también coordinan su compañera de Abya Yala, Roxana Ávila y la directora del programa Danza Universitaria de la Universidad de Costa Rica (UCR), Gloriana Retana. 

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Retana, encargada de dirigir las coreografías, asegura que los nueve intérpretes de El largo ahora tuvieron responsabilidades como creadores. Danza Universitaria aportó siete bailarines y Abya Yala dos colaboradores con estudios en teatro y danza.

"Es arriesgado porque venimos de dos disciplinas diferentes pero me parece un aprendizaje riquísimo", opinó Retana. "Todo lleva un guion, es la complejidad de un espectáculo escénico y la de otras disciplinas. Se convirtió en un proyecto muy ambicioso". 

El uso de tecnología también es importante para el espectáculo. En dos escenas, el videomapping permite que una cámara en el techo del Teatro de la Aduana proyecte la coreografía desde una perspectiva imposible para el público. Los directores estimulan al público para que saquen sus celulares en el teatro para que graben, compartan y busquen información que les permita apropiarse de lo que ven.

Los artistas recibieron apoyo audiovisual de Miguel Imbach y Gustavo Abarca. El vestuario fue creado por la diseñadora española Marta Jiménez Salcedo junto a la costarricense Michelle Canales.

Este fin de semana, El largo ahora tendrá funciones este sábado 15 de julio, a las 8 p. m. y el domingo 16, a las 6 p. m. También ofrecerá presentaciones del 20 al 22 de julio, a las 8 p. m.; y el domingo 23, a las 6 p. m. Las entradas tienen un costo de ¢5.000 y se pueden comprar en el Teatro de la Aduana el día de la función o reservar al 2257-8305.

El proyecto también será usado como material de un documental interactivo a cargo de la Escuela de Comunicación Colectiva de la UCR y el Canal UCR.

Las caras de la tecnología

Historia y absurdo: momentos de 'El largo ahora' utilizan el absurdo para comparar el pasado y el presente de la tecnología. FOTO: John Durán.

El largo ahora representa en amplitud los conflictos de la tecnología. Los bailarines interpretan fragmentos puntuales de historia; con gestos corporales encarnan sentimientos de euforia y agobio mientras se pierden en las pantallas de luces LED que asemejan celulares. 

"La tecnología no es un fenómeno contemporáneo, la tecnología ha existido desde que empezamos a necesitar fuego, un lápiz, usar lentes. Esos son fenómenos tecnológicos. Queríamos colocar cierta historicidad, no estamos en un momento determinado sino que se ha acelerado enormemente la dependencia sobre la tecnología digital", dijo Korish.

"La tecnología nos afecta con respecto al tiempo, al espacio y la disponibilidad. Es como que ahora tenés que estar de inmediato, ahora, para el mundo", aseguró Retana. "Nos transforma la identidad, la intimidad, la forma de relacionarnos, de convivir y comunicarnos en nuestras relaciones interpersonales. Es tan rápido que ni siquiera nos damos cuenta de que vamos cambiando".

La investigación corporal involucró a académicos ticos que impartieron charlas para los intérpretes y para el público universitario: la antropóloga Anabelle Contreras, el informático Álvaro de la Ossa, el filósofo Mauricio Molina y el físico Manuel Ortega. 

El videomapping también proyectará en vivo a las coreografías del montaje, desde un ángulo inaccesible para la audiencia. FOTO: John Durán.

"Sabíamos que tenía que ser un tema con complejidad suficiente y profundidad suficiente para hincarle el diente bien y que cada persona tenga algo que aprender, cosas que cuestionar y sea afectada personalmente", explicó la directora Roxana Ávila sobre el inicio del proceso de investigación. "David Korish leyó el libro Conectados pero solos (Alone Together, 2011) de la doctora en antropología y sociología Sherry Turkle, pensó que podría ser un punto de partida. Yo lo leí y vi que el tema le da permiso a todo el mundo de indagar en su propia relación con los avances tecnológicos".

El texto de Turkle tiene alusiones explícitas en algunas escenas del montaje; no obstante, la interpretación también refiere a otros autores, a otros temas e incluso menciona cultura popular. Korish admite que los "monolitos" que utilizan como pantallas y como escenografía son una cita de la película 2001: Una odisea del espacio (1968).

"Es ver un tema desde varios puntos de vista. La dramaturgia es prismática: tenemos un tema desde el que generamos material desde la improvisación, vamos decidiendo cuáles son las escenas que nos hablan más y a esas las defendimos", detalló Korish sobre el proceso de montaje.

El espectáculo escénico El largo ahora tendrá funciones este sábado 15 de julio a las 8 p. m. y el domingo 16 a las 6 p. m. También ofrecerá presentaciones del 20 al 22 de julio, a las 8 p. m.; y el domingo 23 a las 6 p. m. Las entradas tienen un costo de ¢5.000 y se pueden comprar en el Teatro de la Aduana el día de la función o reservar al 2257-8305.

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Natalia Díaz Zeledón

ndiaz@nacion.com

Periodista de entretenimiento y cultura

Periodista del suplemento Viva de La Nación. Productora audiovisual y periodista de la Universidad de Costa Rica. Se especializa en temas de artes escénicas, música, cine y televisión. 

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