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Crítica de teatro de ‘Al otro lado del mar’: Una buena premisa no siempre alcanza

Actualizado el 25 de junio de 2017 a las 02:24 pm

El montaje es un valioso proyecto con identidad centroamericana.

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Crítica de teatro de ‘Al otro lado del mar’: Una buena premisa no siempre alcanza

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Ivonne Brenes y Leynar Gómez protagonistan ‘Al otro lado del mar’. Diana Méndez.

Dorotea –funcionaria del Registro civil– llega a un remoto pueblo costeño a realizar labores de censo. De carácter rígido, solo le interesa el eficaz cumplimiento de sus deberes. En ese enclave de soledades, recibe la visita de un joven que nunca tuvo nombre ni apellidos. A él le urge reparar semejante “detalle” para que la sociedad deje de tratarlo como si no existiera, pero ella rehúsa la petición por ser violatoria de la ley.

El encuentro dispara un conflicto de difícil solución. Las interminables discusiones consumen las horas sin desembocar en un acuerdo. Ninguno de los dos cede terreno. Él no se irá hasta tener un nombre y ella no traicionará su ética profesional. A pesar de ello, la plática les permite conocerse y al público lo deja contrastar formas muy diferentes de experimentar la vida.

Un acierto del espectáculo radica en el diseño de un espacio que entrelaza las opuestas realidades del dúo. El escritorio de Dorotea –ubicado en media playa– alude a la incómoda colisión entre naturaleza e institucionalidad o entre la libertad de él y la conducta estructurada de ella. La síntesis de mundos se va fortaleciendo gracias al deseo de comunicarse para entender a ese “Otro”, en apariencia, distinto.

Una pantalla –al fondo del escenario– señala el transcurrir de los días. Cada jornada es un ciclo en el cual se reitera el conflicto inicial. Por instantes, pareciera que Dorotea está a punto de ceder, pero alguna frase de él la hace arrepentirse. En todo caso, lo destacable es que el vínculo de los protagonistas va ganando en mutua aceptación. De hecho, los nuevos amigos celebran un rito de bautismo para que él pase a llamarse Pescador del Mar.

La lógica del montaje se basa en la alternancia del conflicto principal y numerosos soliloquios. Con frecuencia, la acción se interrumpe para darle cabida a parlamentos llenos de recuerdos, miedos y aspiraciones truncadas. Así conocemos el mundo interno de los personajes y entendemos las causas de la situación presente que atraviesan.

Sin embargo, la gran cantidad de información acumulada en los soliloquios compromete el desarrollo de la trama al alejarnos del núcleo dramático. Entonces, la obra se torna reflexiva y pesada de digerir a causa de los abundantes datos biográficos. En esta dinámica impuesta por la dramaturgia, las arenas del escenario se volvieron movedizas para el elenco.

Ivonne Brenes superó el desafío con una paleta de recursos que van desde la dureza del sarcasmo hasta la suavidad en los pasajes introspectivos. Leynar Gómez se vio seguro en los momentos de intensidad emocional, pero no tanto cuando develó los matices más íntimos de Pescador. A pesar de su esfuerzo, los actores no pudieron evitar el tedio que se apoderó del espectáculo, a partir del quinto día de la historia.

Al otro lado del mar posee una excelente premisa que se agota al dar rodeos sobre sí misma. Esto le restó peso al montaje, pero no valor. La idea de una vida más allá de las imposiciones sociales queda resonando. Más atractivo aún es apreciar como la Compañía Nacional de Teatro apuesta por el trabajo de Jorgelina Cerritos, una dramaturga salvadoreña cuyos temas están en la médula de nuestra identidad centroamericana.

FICHA ARTÍSTICA

Dirección general y puesta en escena: Claudia Barrionuevo

Dramaturgia: Jorgelina Cerritos (El Salvador)

Actuación: Ivonne Brenes (La Mujer), Leynar Gómez (El Hombre)

Asistente de dirección: Sofía Rodríguez Montero

Diseño de escenografía y utilería: Fernando Castro

Diseño de luces: Consultores Arándano S.A. (Jody Steiger)

Video mapping: Norman “Tito” Fuentes

Música original: Carlos Escalante Macaya (exceptuando Recordando a mi puerto de Orlando Zeledón)

Músicos: Maricel Méndez (viola), Marianella Cordero (violoncello), Carlos Ocampo (fagot), Carlos Escalante (piano)

Diseño gráfico: Jose Pérez

Fotografía: Eloy Mora

Producción: Compañía Nacional de Teatro

Espacio: Teatro de La Aduana – Alberto Cañas

Fecha: 8 de junio de 2017

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