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Charo Francés y Arístides Vargas actúan en Instrucciones para abrazar el aire

Crítica de teatro: ¡Malayerba nunca muere!

Actualizado el 09 de junio de 2015 a las 12:00 am

Clase maestra. Breve temporada de Instrucciones para abrazar el aire en Costa Rica

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Dos. Vargas y Francés trabajaron juntos. Núcleo de Experimentación Teatral.

En medio de la penumbra, Arístides Vargas entra a escena y ubica el contexto histórico de Instrucciones para abrazar el aire . La voz del actor nos remite a la “guerra sucia argentina” (1976-1983), en la cual el régimen militar torturó y asesinó a miles de ciudadanos.

De esos años violentos, al grupo Malayerba le llegó la historia verídica de una casa ubicada en la ciudad de La Plata.

En ese lugar operaba una imprenta clandestina –opuesta al gobierno– encubierta bajo la fachada de un negocio de conservas de conejo. El ejército allanó el lugar, ejecutó a sus ocupantes y secuestró a una bebé de meses llamada Anahí. Isabel Mariani –abuela de la niña– comenzó su búsqueda y no ha cesado en su esfuerzo hasta el día de hoy.

Ese relato angustioso inauguró un espectáculo lleno de sensibilidad y pericia actoral. Charo Francés y Arístides Vargas interpretaron a tres parejas de personajes: unos ancianos heridos por la ausencia de su nieta; dos cocineros alocados que preparan conservas de conejo y, finalmente, un matrimonio –de alto nivel social y fuertes prejuicios– que sospecha de las actividades culinarias de sus vecinos.

La primera pareja está en el presente y las otras dos, en el pasado. La narración avanza a partir de saltos entre ambos tiempos.

Los intérpretes se desdoblaron con brillantez en sus diversos personajes, alternando entre el lirismo y la comicidad. Sin mayores transiciones, los instantes poéticos eran desplazados por un diálogo ingenioso o los pasajes solemnes se diluían en la parodia de conductas sociales risibles.

En este vaivén, los espectadores nos fuimos saturando de emociones encontradas. Los sollozos causados por el sufrimiento de la abuela y las carcajadas generadas por los cocineros resonaron en el recinto del Teatro Eugene O´Neill.

Entonces, la obra se transformó en ritual o, más bien, en liturgia por la memoria de los desaparecidos. La escenografía y el texto le dieron forma y sustrato a esta ceremonia.

A manera de ejemplo, una mesa con alimentos y utensilios de cocina –ubicada en el centro del escenario– se combinó con una tela rectangular para dar la impresión de un altar y un sagrario, respectivamente. Pequeñas casas colgantes se asemejaron a cirios al ser iluminadas por los actores–oficiantes, mientras una canción melancólica –casi una letanía– sonaba de fondo.

Nada confesional había en todo esto, pero sí una profunda ritualidad, entendida –según el antropólogo Victor Turner– como un mecanismo para restaurar la armonía del orden social roto. Es por lo anterior que Instrucciones para abrazar el aire terminó siendo un espectáculo optimista a pesar de su temática dolorosa.

Que los cocineros contaran chistes mientras eran asesinados o que la abuela insistiera en buscar a su nieta –a pesar de los años de ausencia– son ejemplos de cómo la esperanza no se rinde ante las peores adversidades.

Arístides Vargas y Charo Francés ofrecieron una clase maestra de teatro: nos demostraron que la denuncia política puede ir de la mano con el vuelo poético y que el arte conmueve cuando guisa, a fuego lento, generosas lonjas de cerebro y corazón.

También, dejaron establecido que la honestidad y la coherencia ideológica son caminos infalibles para que el teatro no mida sus éxitos por el espejismo de la taquilla, sino por su capacidad de tocar conciencias.

Como la hierba mala nunca muere, ojalá que esta Malayerba regrese pronto a nuestro país para que siga brotando, durante mucho tiempo más, entre los tablones de nuestros escenarios.

Ficha técnica: Instrucciones para abrazar el aire

ACTUACIÓN Y DIRECCIÓN: Charo Francés y Arístides Vargas

DRAMATURGIA: Arístides Vargas

ILUMINACIÓN: Gerson Guerra, Guillermo Troncoso

ESCENOGRAFÍA: Rafael Trelles

PRODUCCIÓN, MÚSICA Y VESTUARIO: Grupo Malayerba (Ecuador)

ESPACIO: Teatro Eugene O´Neill

FUNCIÓN: Viernes 5 de junio

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