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El voto que vive tras las rejas

Actualizado el 02 de febrero de 2014 a las 12:00 am

En prisión también se piensa en política, aunque hacer proselitismo puede resultar riesgoso. Dos internos y votantes en varios procesos cuentan sus experiencias.

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| FOTO: ALBERT MARÍN

Sus nombres intramuros se leen “Azofeifa Araya Riner” y “Luna Campos Jorge”; pero en un día como hoy, Jorge y Riner (se pronuncia ‘Rainer’) van a elegir presidente de Costa Rica.

Ambos han visto pasar varias elecciones dentro del Centro Penitenciario La Reforma. Uno dice que la jornada suele vivirse con apatía; el otro, Riner, contradice, y afirma que es un poco como una fiesta para quienes fueron condenados a vivir alejados del resto de los costarricenses: “A nosotros, que pasamos 24 horas en una celda, nos hace sentir que pertenecemos al país.

Miradas opuestas

Riner tiene 38 años y ha purgado 14 de una pena de 50 años por secuestro extorsivo y homicidio. Vota desde que la edad que se lo permite, aunque ya ha ejercido su derecho al sufragio más veces desde la cárcel que en libertad.

Él es un hombre de modales estudiados, muy serio en la charla y muy preocupado porque se le retrate bajo una luz amable: “Soy un reconocedor de mis errores”, dice.

Riner Azofeifa confía en que un futuro Gobierno disminuya la pena máxima.  |  FOTO: ALBERT MARÍN
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Riner Azofeifa confía en que un futuro Gobierno disminuya la pena máxima. | FOTO: ALBERT MARÍN
Sabe que pertenece a una minoría costarricense: la población penitenciaria; pero también, ya entrado en política, confiesa que compone la minoría que evalúa positivamente la labor del actual Gobierno. Él agradece lo que, según su sentir, es una revitalización de las ayudas sociales y los programas como Avancemos.

Jorge, por otra parte, dice que durante las elecciones pasadas, él tenía cuatro celulares que les prestaba a sus compañeros con la siguiente indicación: “Tome, llame a su mamá y dígale que vote por Laura Chinchilla”. Contrario al balance positivo de Riner, inmediatamente agrega: “ ¡A qué hora cometí aquel error! Bueno, todos cometemos errores, si no uno no estaría aquí preso”.

Jorge Luna cuenta los días de su año número 18 en La Reforma, de una condena de 28 años por robos y asaltos. Tiene 60 años de edad, y se presenta como un “viejo” sabio y en otras épocas temido dentro de la prisión.

Él dice que no espera demasiado de los políticos, pero que el derecho al voto hay que ejercerlo, aunque no sea a favor de sí mismo.

“Yo les digo que voten por el bien de las personas que tenemos afuera: tenemos nietos e hijos en la calle que van a disfrutar de eso”.

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Jorge tiene cinco hijos y dice que todos le piden su opinión sobre su candidato favorito; una petición que no se repite dentro de la cárcel.

“Aquí yo no puedo decir ‘vote por tal’ porque le pueden sacar el cuchillo a uno: ‘¿Qué es la vara suya metiéndose con mi voto?’”.

Riner concuerda en que “la política es un tema difícil para dialogar”, y agrega: “Aquí [la elección] se vive como el fútbol y se comparte como la religión”.

Riner Azofeifa confía en que un futuro Gobierno disminuya la pena máxima.  | FOTO: ALBERT MARÍN
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Riner Azofeifa confía en que un futuro Gobierno disminuya la pena máxima. | FOTO: ALBERT MARÍN

El TSE ha promovido que se vote en todos los ámbitos de seguridad en centros penales.

Aunque en palabras de Jorge todos los políticos “son unos ladrones”, él le agrega un matiz al símil futbolero, y dice que no votar es como dejar de apoyar a la Sele .

Ambos se mantienen informados sobre la contienda, e incluso Jorge se jacta de que, recluido como está en su celda de Mediana Cerrada, se da cuenta de más cosas que si estuviera libre.

Participación

En las últimas elecciones, los comicios en centros penitenciarios han tenido una abstención alta. Desde los procesos del 2002, cerca de seis de cada diez internos no votaron.

Hugo Picado, director del Instituto de Formación y Estudios en Democracia , dice que uno de los aspectos por los que podría haber tanta abstención es por el carácter flotante de la población penitenciaria. Los empadronados suelen ser trasladados o, para su bien, liberados.

En los comicios actuales, el Tribunal Supremo de Elecciones dará las facilidades para que se ejerza el voto en todos los ámbitos de seguridad.

Riner dice que en elecciones pasadas algunos de sus compañeros tenían miedo de expresar sus preferencias partidarias porque pensaban que los guardas de seguridad del penal podrían tomar represalias contra ellos; Jorge, por el contrario, no recuerda haber visto nunca nada parecido.

Riner es originario de Cariari, de Guápiles, y después de no haber cursado un solo año de educación formal, sacó el bachillerato en prisión y ahora cursa Generales como alumno de la Universidad Estatal a Distancia.

También es representante del Comité de los Privados de Libertad de la Reforma. En cierta forma, es un político local.

Jorge Luna lleva 18 años en prisión y ha votado en cuatro procesos.  | FOTO: ALBERT MARÍN
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Jorge Luna lleva 18 años en prisión y ha votado en cuatro procesos. | FOTO: ALBERT MARÍN
De un futuro Gobierno, él espera que se encamine un proyecto para la reducción de la pena máxima, pues dice que hay personas que logran reformarse sin tener que pasar casi una vida en prisión.
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También opina que esta podría ser parte de la solución para el apremiante problema de la sobrepoblación penitenciaria.

En su caso, dice que vive en un pabellón diseñado para 40 personas y lo comparte con unas 84.

Él fomenta la reducción del castigo máximo, aunque no sería un beneficio propio, pues espera que, a finales de año, le puedan dar la salida por su buena conducta.

“Muchos que cometimos errores hace años hemos recapacitado, y pedimos que se nos vea como hijos de esta patria”, asevera el votante.

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