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La tía Política

Actualizado el 16 de marzo de 2014 a las 12:03 am

“La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando ante las opiniones de los demás” Winston Churchill

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Qué feo decirlo, pero la tía está pateando el balde. Y habría que agregar: ¡ya era hora! Acaba de cumplir 66, pero no es por vieja que se muere, es por tonta.

Nunca fue mala, lo que se dice mala. Vivió siempre con buenas intenciones; como en el camino al infierno. En el fondo, siempre quiso lo mejor, buscó el bien, y bien que mal se pasó de buena, de buenaza, de tontoneca. Especialmente en los últimos años a la tía la hicieron para donde quisieron. La rodaron, la cuentearon, ¡la embarcaron! Se espabiló un par de veces, pero ya era tarde, estaba hasta el cuello. Acorralada, se mantuvo disimulando. Tapando tortas. Fingiendo amores, compadrazgos, y demencia. Cobrando favores. Pelando dientes. Torciendo brazos.

Ilustración de Daniel Solano
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Ilustración de Daniel Solano

Se muere la tía. Angustiada, confundida, venida a menos. Hoy cumple seis semanas en coma, y ojalá descanse

Se volvió irreconocible. Estaba embarrada en una trama infinita de intriga, compromisos, triquiñuelas, atajos y ardides, secretos y chantaje. Cayó en desgracia. La ficharon de corrupta, de amañada. Una bruja. La expusieron como chivo expiatorio. Se burlaron de ella, la ningunearon, la pisotearon, le hicieron memes y los muchachos del barrio la llamaban loca.

Todavía hoy en su lecho de muerte, en medio de su agonía, sigue sin entenderlo. ¿Qué pasó? ¿Qué fue lo que cambió?

No comprende por qué dejaron de funcionar sus mañas adquiridas. Por qué perdieron efectividad sus malos hábitos. Qué tienen de malo sus ofertas que ya no compran lealtades, simpatías ni cariños. Qué tienen de malo sus ocurrencias que ya no emocionan, sorprenden ni esperanzan. Qué tienen de malo sus dichos que solo generan rechazo y aversión.

–¿Qué fue lo que no vimos? ¿Qué estábamos haciendo mientras esto pasaba? ¿Por qué ya nada es como antes?– se pregunta en sus ratos de lucidez, cada vez más escasos.

Se muere la tía. Angustiada, confundida, venida a menos. Hoy cumple seis semanas en coma, y ojalá descanse. Que pase a mejor a vida, y con ella sus embustes y sus timos.

Solo sabía hacer las cosas a su manera, y sus maneras ya no las soporta nadie.

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