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El sueño y la pesadilla

Actualizado el 16 de septiembre de 2012 a las 12:00 am

Han perdido el empleo, están trabajando más por menos dinero o decidieron dejar España y volver a Costa Rica: estas son algunas de las situaciones a que se enfrentan LOS TICOS QUE VIVEN LA RECESIÓN económica de España.

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                Katherine Cerdas y Fabricio Alvarado (foto superior) dejaron el país para cumplir sueños en España. La herediana siguió al flamenco. El joven cartaginés vive en una habitación en Madrid pues su salario no le alcanza para un apartamento.
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Katherine Cerdas y Fabricio Alvarado (foto superior) dejaron el país para cumplir sueños en España. La herediana siguió al flamenco. El joven cartaginés vive en una habitación en Madrid pues su salario no le alcanza para un apartamento.

En solo seis años, tuvo que cambiar de vida dos veces: primero, en el 2000, cuando dejó su exitosa carrera de mariachi en el bar La Esmeralda de San José para irse a España a trabajar en la entonces boyante industria de la construcción. La verdad, tuvo muy buenas razones para hacerlo.

En Madrid llegó a ganar 2.200 euros (¢1.430.000) por mes, dinero suficiente como para poder comprarse, si así lo hubiera querido, una motocicleta al mes en Costa Rica.

Pero hacia finales del 2006, el mundo de este músico que prefiró no revelar su nombre, dio un giro de 180 grados. Pasó de tener una situación financiera acomodada, que le permitía vivir bien en Europa y enviar jugosas remesas a su familia, a no tener nada. Así. Se quedó sin empleo y su única opción fue regresar al país.

Dejó Madrid agobiado por el embate de la crisis financiera que sufrió toda España por cuenta de la burbuja inmobiliaria que estaba al borde de estallar. No lo hizo sin pelear: primero buscó ayuda hasta en la embajada de Costa Rica en Madrid, pero resultó que no era el único en una situación adversa. La crisis estaba cobrando muchas otras víctimas y las medidas paliativas no daban abasto. Ser extranjero y vivir bien en España ahora era historia.

“No tengo duda de que, como este señor, son muchos los ticos que se han regresado a Costa Rica a causa de la crisis”, afirmó Ubaldo García, cónsul de Costa Rica en ese país ibérico y quien conoció la historia del mariachi.

Surge la solidaridad

Elvis Ortiz es uno de los 1.310 ticos que, según datos de mayo del 2012, vive en España. Dejó Costa Rica y se enrumbó a Madrid hace ocho años para que Aarón, su hijo menor, quien tiene síndrome de Down, recibiera una educación de calidad, una educación que él no podía pagarle en San José pero que en España es gratuita. Viajó con su esposa y, desde entonces, ambos han tenido empleos en casi cualquier cosa. Elvis ha sido pintor de casas y portero de edificios. Su esposa, secretaria y niñera.

Gracias al esfuerzo de ambos para ahorrar cada euro que sea posible, Elvis afirma que, hasta ahora, la crisis no ha hecho con él lo que ha hecho con otros ticos que estaban en España en similares situaciones. Es decir, aún conserva su empleo y tiene un apartamento pequeño, donde vive con su familia.

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Eso sí, en los últimos meses, las medidas tomadas por el Gobierno español para contener la debacle económica lo han puesto contra las cuerdas en más de una ocasión. Cada vez que va al supermercado, regresa con menos mercadería. “Es el aumento de los impuestos, el costo de vida disparado y los sueldos estancados”, dice, aunque lo hace sonriendo, como si la crisis fuera apenas un mal momento que pronto va a pasar.

Ortiz, de 47 años y miembro de la Asociación de Costarricenses en España, jura que sonríe porque él es un afortunado. Señala el piso de su apartamento y dice no recordar ya cuántos ticos han dormido ahí porque no tienen dinero ni para pasar la noche. Hombres y mujeres que antes se desempeñaban como abogados, enfermeras, policías, electricistas o estudiantes universitarios, lo han buscado luego de quedarse desempleados o de acabarse sus ahorros, para pedirle una mano.

Elvis les ofrece un sitio donde pasar varias noches (la otra alternativa para algunos era dormir en la calle) y ha llegado al punto de organizar ventas de tamales entre los vecinos y amigos de su comunidad para recoger dinero para algún compatriota que no puede pagarse un vuelo de regreso al país.

La situación por la que atraviesa en este momento Europa es compleja, sobre todo la de España, que tiene la tasa de desempleo (25,1%) más alta de toda la Unión Europea. Ese porcentaje equivale a casi cinco millones de personas sin trabajo, hecho que ha perjudicado a locales como a extranjeros.

Ubaldo García lo resume así: “La crisis golpea a todos por igual, a españoles y extranjeros, y como la cantidad de latinoamericanos en España es tan importante, muchos se están regresando y más bien los españoles están mirando a Latinoamérica como una oportunidad para trabajar. En este consulado, recibimos al menos cinco llamadas diarias y similar cantidad de correos de españoles que piden los requisitos para ir a trabajar a Costa Rica”.

Sin embargo, no todo es oscuridad. Pese a lo complicado del momento, algunos han hallado la manera de continuar a flote.

Katherine Cerdas es una tica dedicada a las artes escénicas y se siente a gusto con su vida en España. Se lo piensa bastante antes de responder. Repite la pregunta para sí misma: “¿Cómo me ha afectado la crisis a mí?”, y responde con toda seguridad: “Es que no me afecta”.

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Katherine conserva sus empleos en gestión cultural y en ‘social media’, y así ha podido seguir pagando el alquiler de su apartamento y costearse los estudios de maestría.

Sin embargo, admite que su sueldo se ha visto reducido a la mitad y que unos meses atrás, estuvo en el paro, que es una suerte de subvención estatal por tiempo limitado que se otorga a quienes tuvieron empleos fijos y luego los perdieron.

Cerdas, de 30 años, dice que la crisis afecta según el campo de acción de cada persona. En su labor cultural se han presentado recortes, pero al reducirse la posibilidad de salir de vacaciones fuera del país, los españoles se vuelcan hacia actividades como el teatro o la danza. Justo a lo que ella se dedica.

Leslie Calvo comparte criterios con Cerdas. Él llegó al país ibérico hace 22 años y actualmente se dedica a su empresa de cine y televisión. Su balance es que, al final del 2012, habrá producido más que en otros años.

“La producción es de los sectores afectados por el recorte del gobierno, pero siempre se consigue financiamiento para trabajar. Además ir al cine sigue siendo de lo más barato”, explica Calvo, cabeza de la empresa Tres Monstruos.

Otros como ellos también han logrado mantener el equilibrio en la cuerda floja que es hoy España. Aunque con menos optimismo.

Fabricio Alvarado, por ejemplo, no tiene muy claro qué va a ser de su futuro y el de su familia. Es el menor de tres hermanos que llegaron a Madrid en busca de mejores posibilidades.

No obstante, después de cinco años de emplearse en lo que fuera, incluso ‘en negro’ (sin beneficios sociales de salud o ahorro para la pensión), sus alternativas no son muy halagueñas. Cuando llegó, trabajó como ayudante de panadería y ganaba 1.000 euros (¢650.000) al mes; hoy labora como operador de redes de telefonía y sus ingresos solo han aumentado 150 euros, unos ¢97.000 más al mes.

“Si pudiera, me voy a Costa Rica, pero tengo dos hijos acá y no es fácil con ellos”, confiesa Alvarado, de 24 años.

Por eso, cuando alguien le comenta que le gustaría trasladarse a España en busca de un cambio de vida, él se apresura a responderles: “Para venir a comer mierda aquí, mejor no”.

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