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A los pies del deseo

Actualizado el 22 de abril de 2012 a las 12:00 am

Más personas de las que uno se imagina tienen una OBSESIÓN POR LOS PIES como un símbolo erótico. ¿De qué se trata este fenómeno que está presente incluso en Costa Rica?

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A los pies del deseo

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“El objetivo de mi trabajo no es complacer a las mujeres sino a los hombres”, sostuvo en una ocasión el ultrafamoso diseñador de zapatos f emeninos Christian Louboutin.

La frase calza a la perfección para miles de hombres en todo el mundo que tienen algo en común: encuentran eróticamente irresistibles los pies de una mujer.

Son fetichistas de pies y necesitan interactuar con empeines, plantas, tobillos y dedos para sentirse cómodos con una mujer; llegan a canalizar todo su deseo a través de esta parte del cuerpo.

Para gustos, los sabores... y los pies. No existe una regla que estandarice qué deben tener para ser considerados atractivos.

Algunos prefieren las uñas pintadas, otros al natural; algunos admiran las arrugas en los pies, una argolla en un dedo o el arco de la planta pronunciado.

“Me gusta que sean pequeñitos, con la piel limpia, los dedos finitos, las uñas aseadas; en fin, delicados. Me encanta besar los pies porque con eso se demuestra confianza y mucho cariño, y a la hora del sexo, también me gusta besar y chupar los deditos”, explica un usuario del forodecostarica.com.

Lo cierto es que estos hombres logran cargar eróticamente los pies hasta hacerlos altar de su deseo sexual y hasta ahí elevan, “patas arriba”, a aquellas de quienes se enamoran.

MIRAR AL PISO

Los fetichistas de pies se traen al piso (literalmente) aquella vieja división que separa a los hombres en los que se desmayan por los senos y aquellos que tienen debilidad por los traseros.

“El pie viene a ser un sustituto de la persona, ahí depositan toda la atracción que sienten hacia una mujer, al punto de que, en cierto modo, la reemplazan”, explica el psicólogo y sexólogo Álvaro Campos.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define el fetichismo como “la dependencia de objetos como estímulo para la excitación y la gratificación sexual”, y detalla que “puede extenderse a distintas partes del cuerpo”.

La fijación de estas personas con los pies es tal que los excitan los tacones, las zapatillas y las sandalias, así como al hombre promedio lo estimula ver prendas íntimas como un ‘hilo’ o un sostén.

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Según Campos, el simple hecho de atesorar objetos de una persona amada sugiere algún grado de fetichismo, mas lo que diferencia a un verdadero fetichista es que todo su deseo lo orienta hacia tales objetos.

Costa Rica no es ajena a este fenómeno.

A lo largo de 31 páginas, los usuarios del forodecostarica.com describen sus experiencias, sus tipos de pies favoritos y cuál es la tica “mejor dotada” (parece ganar la modelo Kathryn Arbenz).

La experiencia nacional va más allá. Un canal de YouTube llamado “feetfetishucr” muestra videos de pies de jóvenes ticas, la mayoría estudiantes universitarias, quienes, aparentemente, ignoran que han sido filmadas. Canales similares hay en Italia, Perú, España y Estados Unidos.

Álvaro Campos opina que “si esta conducta llega a violar los derechos de otros, puede tener efectos negativos”.

OTRAS ARISTAS

La Real Academia de la Lengua acepta varios significados para la palabra empeine: la primera (1. m. Parte inferior del vientre entre las ingles) es un guiño probablemente involuntario a los fetichistas de pies.

¿Por qué esta atracción tan particular? Nadie lo sabe y las teorías van desde que las curvas del empeine y la planta recuerdan las formas de la mujer hasta que la cercanía, a nivel cerebral, de los pies y los genitales crea un “cortocircuito”.

Famosos como el cantante Carlos Baute y el cineasta Quentin Tarantino se han declarado hechizados por los pies. El director estadounidense dejó marca de su afición en la película From Dusk Till Dawn (1996), en donde bebe tequila directamente del pie de la también famosa, la actriz mexicana Salma Hayek.

Hay decenas de películas donde el fetichismo por los pies alcanza su máxima expresión, todavía más allá de la famosa escena de Hayek. En la nube, destacan La guerra de los Rose (1989), donde Dany Devito –quien también dirige el filme– hace de las suyas con los pies de una de las actrices. Tambén está la serie televisiva Padre de familia , y hasta una de la esposas desesperadas vuelve loco a un hombre acariciándolo con el pie bajo la mesa.

Quizá por ser una pasión con tantos asiduos, hasta Playboy ha querido consentirlos y, a lo largo de su historia, ha publicado cuatro ediciones sobre “bellezas descalzas”.

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