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La noche arde en la esquina caliente

Actualizado el 06 de octubre de 2013 a las 12:00 am

La comparsa Los Espectaculares rompe el silencio en la comunidad de Limoncito.

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Con cuatro años, Steven Medina revienta su tambor en el ensayo de Los Espectaculares. | FOTO: PABLO MONTIEL

Enoidy Gutiérrez no lo puede resistir. Hace una media hora que suenan los tambores de la comparsa Los Espectaculares de Limoncito. Ella finalmente resuelve dejar en el coche a su hijo de brazos, Anthony, y unirse a las bailarinas mayores que coordinan los pasos frente a la casa de Guillermo Rodríguez, el director de la comparsa.

Esta es “la esquina caliente” de Limoncito, cuenta Guillermo, quien además nos avisa que esta fecha de carnaval es especial para su conjunto, pues cumplirán 25 años de existencia.

La suya es la agrupación más joven de Limón. La más antigua es la de Los Indios Alegres, seguida por la comparsa de Los Brasileiros.

Durante el ensayo, Guillermo toma una corneta con la campana rajada, y tira a la noche unos trinos borrachos y embriagantes.

Memo Rodríguez, director de Los Espectaculares, dice que la comparsa sirve para tratar de mantener a los jóvenes de Limoncito alejados de problemas.

“Ese lunar que tienes, cielito lindo junto a la boca...”, grita el director la ranchera a ritmo de carnaval. Él empezó en Los Brasileiros, y luego formó parte de grupos musicales como Caribú y Los Agresivos.

Cuando Guillermo no está con la comparsa se dedica a alquilar una discomóvil y a hacer perifoneo con su carro. También pone música en oficios fúnebres, muchas veces gratuitamente para los vecinos de Limoncito.

“Aquí muchos tienen problemas, es gente demasiado pobre”, dice el músico.

Puro sabor

Esta noche, la acera está llena de muchachos, pero principalmente de niñas. Algunas ni siquiera se han cambiado el uniforme de la escuela, y bailan descalzas sobre el concreto, moviendo sus enaguas azules.

Ya son muchos los vecinos que se apiñaron para ver la comparsa frente a la casa que era de doña Rosita, la madre difunta de Guillermo y quien lo motivó a formar el grupo.

Las hijas de Enoidy también están aquí bailando. Elena, Keitilyn y Nicole, las dos primeras en edad escolar y, la última, de cinco años.

“Disculpe, estoy sin aliento”, nos dice Enoidy cuando tratamos de que nos conteste cualquier cosa. “Por lo menos me sirve para desestresarme”, comenta cuando termina el ensayo y, bañada en sudor, se calza las sandalias y levanta a Anthony.

No recuerda si dejó de bailar en el carnaval desde hace cinco o seis años. Este 11 octubre regresará, con toda la potencia de la provincia de Limón.

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