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Relatos de lucha contra el cáncer de mama

Yannid Quirós: Una muerte que se convirtió en lección de vida

Actualizado el 22 de octubre de 2013 a las 12:02 am

Reina Montenegro perdió su batalla contra el cáncer de mama en el 2006, pero su experiencia inspiró a su hija a luchar para ganar la suya. Esta es su historia.

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Su madre hizo caso omiso de las señales y rehusó ir a todas las citas de la quimioterapia. Reina Montenegro perdió la batalla conta el cáncer de mama pero ese hecho hizo a su hija, Yannid Quirós, luchar por ganar la suya.

Nombre:María Reina Montenegro Caravaca

Fecha de deceso: 21 enero, 2006

Residencia: Tibás

Testimonio compartido por su hija Yannid Quirós Montenegro

La muerte de mi madre, hace siete años y ocho meses, hizo que mi vida diera un giro total. Que ella perdiera su batalla tan joven, a los 54 años, logró, irónicamente, que yo ganara la mía.

Cáncer: nunca nos habíamos preocupado por eso.  Incluso, cuando en el 2002 empezó a tener secreciones, las ignoró con pensamientos de fe, diciendo: “es pasajero; es la menopausia”.

Pero no pudo ignorar una protuberancia del tamaño de una fresa que se descubrió. Acudimos juntas al ginecólogo. La envió de inmediato a hacer una mamografía y el resultado fue la detección de tumor maligno con raíces.

Fue duro escuchar al oncólogo decir: “Hay que hacer una mastectomía urgente”.

Esas palabras se clavaron en nuestro corazón como agujas.

Reina Montenegro, atónita, no lloró. No habló. Solo palideció y en la noche, cuando cayó en cuenta de que perdería una parte importante de su feminidad, lloró amargamente.

Semanas más tarde, fue operada y perdió su seno, y después perdió el corazón, cuando mi padre se fue al cabo de un tiempo.  

Su autoestima quedó tan maltratada que la depresión nos llevó a ambas al período más triste de su vida.

No quiso acudir a todas las sesiones de quimioterapia prescritas por el médico. El desgaste físico y el deseo de no vivir la llevaron a eso. De hecho, dos veces intentó suicidarse.

El panorama le cambió tras realizarse una cirugía estética de reimplante. Salió más feliz que nunca del hospital, con la vanidad de vuelta y llena de motivación. Se sentía “completa” otra vez. Recuperó su sonrisa y sus ganas de vivir.

Fue duro escuchar al oncólogo decir: “Hay que hacer una mastectomía urgente”.

Sin embargo, al año siguiente, un fuerte dolor de espalda, que la llevó a practicarse una tomografía, nos hizo saber que la batalla contra el cáncer no había sido ganada.

Tenía lesiones cancerosas en los huesos y el nuevo diagnóstico fue metástasis a huesos, pulmones, hígado y mediastino. Estaba en la etapa Terminal un cáncer que avanzó silenciosamente. Los médicos le dieron de tres a seis meses de vida, y ella partió en enero del 2006.   

Aunque Dios nos ha dado resignación, siempre nos preguntaremos: ¿qué habría ocurrido si nuestra Reina hubiera recibido todas sus sesiones de quimioterapia? ¿Estaría acá con nosotros?

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Ella perdió su batalla; pero eso me hizo tomar las armas para ganar la mía. Empecé a tratarme unas inflamaciones que tenía, me operaron un carcinoma en el útero y ahora soy muy cuidadosa con los chequeos.

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