Entrevista

Rodrigo Bolaños: ‘La mano invisible bonita sí existe’

Como presidente del Banco Central, está limitando la entrada de capitales volátiles y el crédito, y promoviendo la colonización. ¿Se volvió interventor Rodrigo Bolaños, el más “Chicago” de los “Boys” costarricenses?

–¿Cree que en el país   hay “banksters” (banqueros gángsters)?  –No pondría la mano en el fuego por ello, pero pienso que no. Foto: Eyleen Vargas
–¿Cree que en el país hay “banksters” (banqueros gángsters)? –No pondría la mano en el fuego por ello, pero pienso que no. Foto: Eyleen Vargas ampliar

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Al terminar su preparatoria, pensaba estudiar Economía, un plan calendarizable para cualquiera que no viviera en México, en 1968. “En eso se vino lo de Tlatelolco y la UNAM (Universidad Autónoma de México) cerró por varios meses. Entonces, papá me recomendó entrar al Instituto Tecnológico de México. Si no, seguro hubiera sido un marxista”.

Ocurrió lo contrario. Nunca presentó esa tesis, pero sus otros títulos dan buena pista sobre él porque es máster y PHD en Economía de la Universidad de Chicago. Mucho mejor lo describen los puestos donde ha puesto en práctica sus ideas: viceministro y ministro de Hacienda, interventor del Banco Anglo, asesor financiero (de Earth, INBio, Academia de Centroamérica, Fundación CR-USA), directivo (Banhvi, Operadora de Pensiones Interfin/Banex, Corporación Interfin, Scotiabank), director de la Comisión Nacional de Valores, socio de Ecoanálisis y consultor del BID, PNUD y el Fondo Latinoamericano de Reservas, de donde lo trajo la presidenta Laura Chinchilla para encargarle el Banco Central, en el 2010.

Sus decisiones definen los precios a los que todos compramos, cuánto pagamos en impuestos, si lo hacemos en colones o en dólares, y hasta asuntos relacionados con la carretera a San Ramón.

Por su línea dura, se le considera el más “Chicago” de los “ boys ” –Escuela de Economía de Chicago, la más liberal– pero últimamente ha sorprendido con medidas interventoras como restringir la entrada de capitales volátiles, poner límites al crédito y colonizar. Rodrigo Bolaños sigue creyendo en las bondades de la mano invisible, pero acepta que también hay una mano peluda.

–Su papá fue director de Estadísticas y escribió un libro sobre Santo Domingo de Heredia. ¿Es domingueño?

– A media cuadra de la iglesia, aún está la casa donde nací. Allí vivimos hasta que tenía unos 6 años porque mi padre aceptó un trabajo de OIT en Argentina y estuvimos cuatro años. Luego, nos fuimos a México porque trabajó con Cepal 10 años.

–¿Chilango de corazón?

– Viví de los 13 a los 23 en Polanco y luego en Tecamachalco. Cuando vamos a México, mi esposa me dice que me transformo, aunque no lo suficiente porque mis amigos me preguntan: “¿Por qué hablas tan extraño, tú?”

Es una ciudad con una cultura muy rica, empezando por la comida y la música. Me gustan las rancheras.

– ¿Conoce al vicepresidente Liberman de toda la vida?

– Cuando regresé en 1976, mi primer trabajo fue en “el hospital”, el grupo de asesores que dirigía Federico Vargas. Le decían así porque eran doctores. A mí me faltaba la tesis de doctorado. Carlos Manuel Castillo era el ministro de la Presidencia –él llevó a papá a Cepal y me ayudó a mí con una beca de la OEA para estudiar–. Yo andaba buscando trabajo y ahí estaba Luis. Cuando a Federico lo nombraron en Hacienda, se llevó a Luis como viceministro, y a mí, como asesor.

–Luego regresó a Chicago para hacer el doctorado.

– Cuando quedó Rodrigo Carazo, Claudio González nos dio trabajo en la universidad. Luego, el Gobierno buscó complementar el gran proyecto hidroeléctrico Boruca y buscaron una autoridad reconocida a nivel de los bancos multilaterales para llevarlo a solicitar el crédito.

– ¿De cuántos millones era?

– Como de mil megavatios y mil y tantos millones de dólares, ¡y estamos hablando de los ochentas! Me llamaron porque buscaron a Arnold Harberger, quien, si hay un padre de los “Chicago Boys”, por la cercanía con los estudiantes latinoamericanos, era él. Me contactaron a mí como nexo con lo estatal y de ahí nació mi tesis doctoral: Evaluación de proyectos hidroeléctricos .

– ¿Se aprobó?

– Nunca. Había dos opciones: una gran planta con un gran lago o hacerlo en dos partes. El Diquís es una de ellas. Era tan grande que había opción para que una multinacional estableciera una planta procesadora de aluminio.

–¿Posterior a Alcoa?

– Una de las opciones era un contrato de 20 años y esta transnacional –Martin-Marietta– se comprometía a comprar un 40% de la producción.

Rodrigo Bolaños sigue creyendo en las bondades de la mano invisible, pero acepta que también hay una mano peluda.  |  FOTO: EYLEEN VARGAS
Rodrigo Bolaños sigue creyendo en las bondades de la mano invisible, pero acepta que también hay una mano peluda. | FOTO: EYLEEN VARGAS ampliar

"No voy a decir que a todo el país, pero en los sectores involucrados con la inversión extranjera directa hay una serie de profesionales a los que les está yendo muy bien".


– ¿Fue cuando conoció a Sebastián Piñera?

– No, lo conocí cuando, en 1976, el gobierno de Bolivia pidió al profesor Richard Musgrave hacer un estudio de reforma fiscal. Formaron un equipo con estudiantes latinoamericanos de Harvard, Chicago y MIT para que fueran asistentes de investigación. Yo fui uno de ellos. Piñera venía saliendo de Harvard. Jugábamos fútbol en La Paz. Luego él vino y jugamos en una plaza en Santo Domingo.

– Al señor que está afuera vendiendo “tiliches”, ¿cómo le explica cuál es su trabajo? ¿Para qué le pagan a usted?

– A mí me pagan para que los precios no suban mucho. Me da la impresión de que la gente no cree que la inflación está más baja ahora porque el problema es que el ingreso no ha crecido tanto como le hubiera gustado.

– ¿O como habríamos merecido?

– Los precios están subiendo menos y nos parece que eso es tremendamente importante para el país; pero los ingresos no. Lo que ha pasado con el tipo de cambio hace que si uno sale al exterior ve que algunas cosas en Costa Rica son caras. No voy a decir que es la ciudad más cara del mundo, porque no lo es.

– ¿Es falso que San José sea una ciudad carísima?

– No estoy diciendo que no es de las ciudades más caras del mundo, pero la apreciación ha hecho que algunas cosas sean caras.

– Este país ha crecido a ritmo de 4%. Parafraseando a Hemingway: “Costa Rica es una fiesta”, pero ¿quién se ha dejado toda esa tajada que hemos producido?

– Sí, hay sectores a los que les ha ido muy bien.

– ¿Cómo cuáles?

– No voy a decir que a todo el país, pero en los sectores involucrados con la inversión extranjera directa hay una serie de profesionales a los que les está yendo muy bien. En el sector financiero, en los últimos 15 años, ha habido un aumento de ingresos importante. La economía dura años en hacer transiciones y hay sectores que están en procesos inversos y, en lugar de estar expandiéndose, se contraen.

“En el sector agrícola, probablemente los de productos más tradicionales se han ido comprimiendo en términos relativos”.

– ¿Cómo distribuir los números alegres? ¿Cómo evitar que la brecha social, que aparece todos los años en el Estado de la Nación, se siga acrecentando?

– El gasto público es muy importante y no es de la noche a la mañana que puede tener efecto, no solo para educar y dar mejor salud a la población de los grupos más bajos a los medios, sino para ayudar a los adultos que requieren apoyo para aprender a hacer otra cosa.

– Si le doy una varita mágica para que ese señor de afuera, que es informal, tenga acceso. ¿Qué haría usted?

– Se la prestaría a Leonardo Garnier. Un niño sin educación será condenado a ser como el vendedor de afuera.

– ¿De dónde más dinero?

– Gente bien intencionada pide hacer el cambio constitucional para dar el 8%, pero esa es la mitad de la tarea.

– ¿De dónde sacamos “el cacao”?

– De impuestos. ¡¿De dónde más lo vamos a sacar?! Si queremos tener muchas cosas, hay que pagar la factura.

– Los asalariados y los microempresarios la pagan, aunque no quieran. Pero la queja de muchos es que los ricos no pagan como ricos.

– No me cabe la menor duda de que hay que hacerlo por los impuestos de renta y de ventas: las grandes máquinas de producir plata.

– Pero el impuesto de ventas nos afecta a todos.

– La metodología de cómo se cobra ventas es de IVA, pero no cubre servicios. Y ¿quiénes consumen la mayoría de los servicios que están exentos en ventas? De la clase media para arriba. Cuando metamos los servicios en el impuesto de ventas, se hará más justa la distribución, pero Costa Rica no ha querido.

– ¿Presión de quién?

– ¿Cuántas reformas tributarias se han presentado en las últimas décadas?

– Casi a una por Gobierno.

– Con Óscar Arias no, porque hubo una burbuja y hasta tuvimos superávit, que eran ingresos evidentemente transitorios, pero que se los gastaron como si fueran permanentes. El resultado político ha hecho que este país no quiera tener más impuestos, y los necesitamos no solo para gastar más, sino para pagar lo que estamos gastando.

– ¿Qué sistema podemos usar para que los ricos paguen como ricos? ¿O cree que ya tributan como ricos?

– No. En la mayoría de los países, los impuestos son aprobados por legislaturas donde hay mucha influencia de los que más tienen. Entonces, en el papel de algunos sistemas tributarios, parece que son progresivos, pero por debajo les dejaron huecos que reducen la progresividad y no es exclusividad nuestra.

– ¿Cómo hacer efectivo el sistema?

– Hay que hacerlo en renta. Creo que hemos tenido un tratamiento impositivo, incluyendo las cargas sociales, en contra del trabajo y a favor del capital.

“Reconozco cómo, en globalización, al capital no se le pueden imponer tasas muy altas porque o no viene o se va pero eso no quiere decir que no haya que ponerle nada de impuestos. Los países nos hemos metido en esta guerra loca, no solo de quitar impuestos sino de dar subsidios”.


“El problema es la gente que no sabe de economía pero se comporta como que supiera”, opina.  | FOTO: EYLEEN VARGAS
“El problema es la gente que no sabe de economía pero se comporta como que supiera”, opina. | FOTO: EYLEEN VARGAS ampliar

"No es perfecto, pero es en este sistema capitalista en el que más gente ha salido de la pobreza en todas las épocas de la humanidad, sobre todo ahora que los chinos han salido en magnitudes impresionantes"


–Eso es entregar la llave.

– Nosotros y muchos otros países, damos incentivos –por dicha, ya se quitaron– donde se construían canchas de golf, cuyo costo era subsidiado en buena parte por el resto de los costarricenses, para que los grandes millonarios del mundo vinieran a jugar. Eso no tiene sentido para mí. Hay que sentarse pausadamente a definir una estrategia nacional de cómo vamos a manejar la carga tributaria para todos los sectores.

– ¿Cree que este país se ha comportado con respecto al capital extranjero como la Banana Republic a la que vino Minor Keith?

– No. El problema mundial es que si uno no lo hace, no le llega tanto capital. Tenemos que seguir atrayendo inversión que ayude al resto de la economía.

– ¿Cómo distinguir al capital golondrina?

– Ese proyecto lo que busca es dotar de instrumentos para que se pueda serenar la entrada de capitales que vengan atraídos por altas tasas de interés. El año pasado, pudieron haber entrado unos que sí y otros que no.

– Si no eran “golondrina”, ¿qué eran?

– Para mí, la definición es algo muy amorfo. Entiendo que alguna gente entiende por capital golondrina o especulativo, el capital de corto plazo que viene, invierte, se gana una plata y sale corriendo. El año pasado hubo inversiones de personas, empresas y fondos del exterior que se quedaron acá. Invirtieron en plazos promedio de 4 años, algunos a 10 y 20 años plazo.

– ¿Cuánto entró?

– De setiembre del 2012 a enero del 2013, nosotros compramos mil millones de dólares. El proyecto está diseñado para tener instrumentos que frenen. Si entra en un período más largo, la economía lo puede absorber.

–De ese montón de plata, ¿monitorearon si había capital oscuro, de lavado?

– Hay muchas fuentes: fondos de pensiones e inversiones extranjeras a través de “ global depositary notes ” por unos $350 millones y el resto costarricenses o extranjeros fuera de esa figura. Las tasas que el gobierno y el BCCR pagaban a bonos de dos años o más llegaron a niveles de 12%. Los costarricenses se pasaron a colones o trajeron sus dólares. Ahora, usted me dice que tiene que haber habido una cantidad equis de gente que estaba lavando. No lo sé en este momento. Los bancos deberían haberlo detectado y pedido explicaciones.

– Más allá del capital golondrina, lo que a los costarricenses nos gustaría que el BCCR frene es el lavado, como el de Liberty Reserve.


– De los $6.000 millones, aquí se lavaron $100 millones. Se pueden mejorar mucho, pero los bancos, con los procedimientos vigentes, detectaron, les dijeron que se registraran en la Sugef y los reportaron.

– Visto ahora: ¿En qué acertaron y se equivocaron Keynes y Friedman?

– No sé si Keynes o quienes usaron su nombre: la tesis de que, con políticas fiscales y monetarias expansivas, se podían aumentar los niveles de empleo y de producción sostenidamente, sin crear problemas inflacionarios. El gran aporte de Friedman fue ser uno de los grandes críticos que dijo que eso llevaría a inflación y así fue.

– ¿Algo en lo que Keynes acertó?

– Donde a mí se me complica la vida, porque lo estamos viendo: la supervisión y regulación de los sistemas financieros. Hubo un movimiento muy influido por el pensamiento de la escuela de Chicago –en los gobiernos de Reagan, Bush y del mismo Clinton– que llevó a una enorme liberalización del sistema financiero que yo creo que hoy se reconoce que no debía ser así.

– Esa falta de supervisión llevó a los excesos de las crisis.

– Se dio mucho más peso del que realmente tenía a que los mercados no fallaban.

– Es decir, la mano invisible no existe. Detrás hay una mano peluda que maneja el sistema.

– La mano invisible bonita sí existe.

– Barclay manipuló la tasa Libor. Hay que aceptar que la mano invisible no existe, es peluda. ¿O es un acto de fe?

– Discrepo. No es perfecto, pero es en este sistema capitalista en el que más gente ha salido de la pobreza en todas las épocas de la humanidad, sobre todo ahora que los chinos han salido en magnitudes impresionantes. En el control centralizado, aún las versiones menos corruptas de socialismos y comunismos se cayeron porque nunca pudieron sustituir a esa mano invisible.

– Reconózcame que hay mano peluda que hace cosas perversas.

– A pesar de las manos peludas, la mano invisible ha contribuido a mejorar significativamente los niveles de vida de enormes masas de la población. Pero el problema es que en muchos lugares, todo el mundo desearía ser un monopolista y si uno los deja, lo hacen.

– Los ticos están endeudados en ¢600.000 millones. ¿Corremos riesgo de quebrarnos como Islandia y España? ¿El Estado lo evitará?

– No. Lo que le pasó a esos países es que tenían sistemas financieros que eran absolutamente desproporcionados, varias veces el tamaño del PIB. Aquí hay gente que se emborracha con las tarjetas y después no puede pagarlas, pero, sumando todo el crédito del sistema financiero es de un 60% del PIB.

– ¿Se ha emborrachado el Estado gastando?

– Desde principios del siglo XX, estamos más en déficit fiscal que en otra cosa y otra vez tenemos una tendencia peligrosa. Estamos gastando cerca de 5% más del PIB que lo que se recauda por impuestos.

– ¿Es usted el más “Chicago” de los “Boys”?

– Depende. Sí fui de los pocos que fueron a Chicago, pero con el tiempo me he ido prostituyendo.

– A eso iba. Impuso límite al crédito, a los capitales y habla de supervisión. Algunos dicen: ¿qué le pasó a Bolaños que ahora es todo un interventor?

– Esos deben ser banqueros.

– ¿Se le cayeron las medallas de “Chicago Boy” o se las ha ido quitando?

– Nosotros tuvimos que llegar a poner una serie de medidas que a nosotros mismos no nos gustan, pero no se podía quedar uno de brazos cruzados.

Rodrigo Bolaños, presidente del Banco Central, dijo que se referirá al tema durante la revisión del Programa Macroeconómico en los próximos días.
Como presidente del Banco Central, Rodrigo Bolaños está limitando la entrada de capitales "golondrina" y el crédito. Foto: Archivo La Nación (Archivo) ampliar

– Reconózcame que hay mano peluda que hace cosas perversas.– A pesar de las manos peludas, la mano invisible ha contribuido a mejorar significativamente los niveles de vida de enormes masas de la población. Pero el problema es que en muchos lugares, todo el mundo desearía ser un monopolista y si uno los deja, lo hacen.


– Pero si el entorno aguantara que el “Chicago Boy” tomara tres decisiones, ¿cuáles serían?

– 1. Una reforma tributaria bien diseñada. 2. Quitarle el problema fiscal al BCCR, que le pusieron desde hace 30 años para no reflejarlo en las cuentas de Gobierno y que se paga con inflación, y 3. Quitar el sistema de bandas cambiarias.

– ¿Cuál de las medidas ha ido más en contra de sus ideas?

– Los límites al crédito.

– Don ‘Pepe’ decía que para conocer cómo estaba la economía, bastaba con caminar una cuadra alrededor del Parque Central. ¿Qué le dice lo que ve?

– A veces voy a la plaza del Correo y sus alrededores. Es una ciudad con mucha actividad que refleja la dinámica de sectores medios para abajo, porque los sectores más altos ya no vienen.

– ¿Un país pobre con mucha informalidad?

– No. Un país de ingreso medio que en algunas áreas vive de sus glorias pasadas, pero hay que cambiar muchas cosas.

– Como rector del sector, ¿se ha estado haciendo lo que usted dice?

– Cualquier presidente de Banco Central tiene una enorme influencia, pero no es que se hace lo que el presidente quiera hacer.

– Como presidente del BCCR, está en el Consejo de Concesiones. ¿Cómo se les pasó lo de OAS? Se dice que la carretera a San Ramón podría costar la mitad.

– Alguna gente cree que puede hacer eso.

– Pero ¿usted cree que están equivocados?

– Probablemente.

– ¿Por qué?

– Porque seguro tienen varitas mágicas. Un ejercicio es que tomen las cifras y pongan las otras a la par, a ver si se está midiendo la misma carretera y el mismo tipo de financiamiento. Me da la impresión de que no están planteando el mismo producto.

– ¿Sigue creyendo que sería mejor OAS?

– No sé si todavía queda alguien que piense que eso lo puede construir el MOPT a una velocidad irreal.

– ¿Se arrepiente de que por su intervención se cerró el Banco Anglo?

– Fue decisión del Presidente y de la Asamblea. A mí me preguntaron y dije: “Sí, hay que cerrarlo”, y no me arrepiento.

– ¿Fue lo correcto?

– Sí, porque ahí se dieron unos actos de corrupción muy importantes y fue una de las primeras veces que este país se atrevió a sancionar a personas de alto nivel que, por omisión o comisión, se prestaron para lo que ahí ocurrió. Creo que eso permitió que después se dieran otras acusaciones importantes en este país.

– ¿Le dejó más enemigos o amigos?

– Una pastilla diaria de por vida para la presión alta y gente que siempre estuvo buscando cómo hacerme daño, pero nunca halló justificación.

– ¿Quién es el responsable de la dolarización del país?

– El mal manejo del Banco Central a lo largo del tiempo, que llevó a la pérdida de confianza en la moneda local. Sobre todo, el BCCR 1978-1982.

– ¡Pero no vamos a estar pagando todavía esa factura!

– Sí, sí. El BCCR sale de la crisis de la deuda externa con un déficit patrimonial y financiero que llegó a ser del 4% del PIB. Y lo que tiene para financiarse es la maquinita (emisión de dinero) y eso produjo inflación por 30 años.

– ¿Va a seguir usando la maquinita?

– Aún hay que usarla, pero desde el 2009 se usa menos.

– Cuando habla de la colonización, ¿cómo hacer para que a ese ciudadano de afuera no le vuelvan los fantasmas de los bolsinistas?

– Nunca planteé eliminar el uso el dólar. Quise decir que no discriminemos el uso del colón porque el sistema actual favorece la dolarización.

– Cuando lo de Barclay, se habló de “banksters” (banqueros gángsters). ¿Tenemos de esos?

– Yo diría que no.

– ¿Pondría la mano en el fuego por ellos?

– No poner la mano, pero no creo que haya gente practicando “banksterismo”.

– ¿Se notaría?

– En cualquier parte del mundo ocurren cosas que se saben hasta que se descubren, pero, de la información que uno tiene, no tengo elementos para ir en contra del principio de inocencia.

– Mucha gente se pretende experta en economía.

– Como tiene que ver con lo que hacemos todos los días, sobre todo ahora con estos comentarios que aparecen en los medios digitales. Uno a veces se asombra de que haya gente que debería meditar antes de escribir. El problema es cuando no sabe y se comporta como que supiera. Yo no ando presumiendo que sé de medicina porque no es así.

– ¿Le sigue la pista a las redes sociales?

– De vez en cuando. Uno de los temas que el BCCR tiene que revisar es cómo mejorar la comunicación.

– ¿Quién es el Allan Greenspan tico?

– Eduardo Lizano.

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