Las joyas de ‘La Perla’

Cual Atlantis perdido levantado del fondo marino por las dragas, dos ISLAS URBANAS se construyen en Panamá. Son un destino exclusivo que tiene a los ambientalistas rascándose las cabezas, y a los inversionistas, los bolsillos.

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“Bienvenidos a Ocean Reef Residences, un resort privado creado por visionarios, para aquellos pocos que realmente desean estar por encima de lo común”, dice el panfleto publicitario que anuncia las lujosas residencias del proyecto Ocean Reef Islands.

Con 19 hectáreas de pura exclusividad, este trabajo arquitectónico es considerado como “las primeras islas urbanas en América Latina”. Se encuentra en desarrollo y se ubica en Ciudad de Panamá. Un puente de 153 metros de longitud lo une con la parte terrestre más cercana: la península de Punta Pacífica, la cual es un dosel de árboles metálicos blancos que suben al cielo hasta 300 metros entre pisos encamados unos sobre otros, almacenando consigo los lujos más exquisitos de Panamá.

El puente de comunicación tendrá cuatro estructuras de apoyo en el mar para permitir el flujo de las mareas, y se construirá otro similar para unir ambas islas. En la periferia del puente reposa una marina de yates aparcados. Sus dueños podrán abordarlos para viajar al archipiélago Las Perlas o, simplemente, para pasar una noche estacionados en el club de yates, visitar el bar o el restaurante de la marina.

Pero si usted quiere gozar de las instalaciones residenciales, tendrá que subir desde una especie de sótano, por un camino a 3 metros debajo del nivel de los terrenos. Esto para preservar la privacidad de las residencias, ya que la entrada a la marina será independiente de la entrada a Ocean Reef Islands.

Una vez dentro de la zona privada, dependiendo de si usted se identifica como dueño o no de una de las propiedades, la seguridad de 24 horas le permitirá o negará el acceso al lugar.

¿Caminará o tomará un medio de transporte? Si considera la segunda opción, tenga en cuenta que solo puede andar a un máximo de 35 kilómetros por hora. Pero si elige la primera alternativa, puede darse un paseo por las calles pavimentadas al estilo Beverly Hills, con sus grandes palmerones a lo largo de las vías.

Si es temprano, puede quedarse en las canchas de tenis y jugar un rato;pero si fuera tarde, nada mejor que descansar en casa, chapoteando en la piscina. Una mirada al norte y encontrará la ciudad de Panamá, y si gira su cabeza al oeste, verá, aparte de un hermoso atardecer, la entrada del Canal de Panamá y el casco antiguo de la ciudad.

“No se trata de como vives tu vida, es acerca de lo bien que quieres vivirla”, reza a modo de eslogan la publicidad de estas 138 lujosas propiedades que tendrán un diseño similar entre sí. Serán condominios de dos o tres plantas con toda la gama de comodidades que usted pueda imaginar.

Actualmente, las islas se están ofreciendo a mercados en Estados Unidos, Canadá, Latinoamérica y Europa. Sin embargo, aún no se ha dado al público la información sobre los precios de las residencias.

Pero, para que se vaya dando una idea, antes del inicio de laconstrucción, el propietario deberá entregar al comité residencial una copia de una póliza de responsabilidad civil por una suma no menor a $500.000 y otra copia de la fianza de cumplimiento por un 10% del valor de la obra.

Esta última deberá garantizar no solo la terminación de la construcción, sino también el cumplimiento de lo establecido en las actuales guías de diseño y futuras adendas.

Construcción

El proyecto data de 1997, pero no empezó sino hasta su aprobación en el 2010 por parte del presidente panameño Ricardo Martinelli, quien participó en el acto formal de inicio de las obras realizado en octubre de aquel año.

En la fase inicial, se dragó en lodos marinos el volumen total de casi el doble de una piscina olímpica. Y para el relleno de rocas, se produjo cerca del triple. Imagínese, entonces, estas dos piscinas llenas de rocas que se rebalsan y se encaraman unas sobre otras. Es el trabajo de relleno de las islas, en donde se han producido variedad de rocas que van desde el tamaño de un ratón hasta el tamaño de un perro gran danés.

La colocación de la roca empezó hace un año; en junio se terminó de colocar la arena, y en setiembre arrancó el proceso de reclamo de tierras.

“Hemos iniciado los trabajos de infraestructura del proyecto y proyectamos entregar los lotes a partir de febrero del 2013 y hasta junio”, informó Victoria Levitam, representante de Grupo Los Pueblos, empresa responsable del desarrollo del proyecto. La empresa es conocida por desarrollar el Albrook Mall, el centro comercial más grande de Panamá. Otros nueve asesores también tienen su cuota en la ejecución del proyecto.

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Uno de ellos es Bauer Fundaciones Panamá, la local subsidiaria de Bauer Spezialtiefbau GmbH, firma responsable de hacer trabajos de vibrocompaction , como el de la “Palma Jumeirah”, una famosa isla artificial con forma de palmera, en Dubái. Esta técnica de vibrocompaction consiste en la estabilización de suelos granulares sueltos, como arena gravas y algunos rellenos hidráulicos. Su ventaja es que se puede dragar el fondo hasta llegar a la roca marina, sin provocar excesos de turbiedad de las aguas adyacentes al proyecto.

Las islas se vienen rellenando con arenas del archipiélago Las Perlas, ubicado al sur del proyecto, y las piedras se extraen de la ciudad de Vacamonte, en Panamá. Estos materiales son parte de un relleno de aproximadamente 16 metros de altura que conforma el llamado núcleo de la isla, la roca que constituye el perímetro del lugar.

Tal núcleo será protegido por una coraza hecha con una capa de rocas fuertes y resistentes de hasta 300 kilos. Estas fungirán como filtro para permitir el retorno del agua, producto de las olas del mar.

Seguidamente, se colocarán los boulders . Estos enormes bloques de piedra basáltica, que pesan lo que un pequeño elefante, serán disipadores de energía. Colocados de forma escalonada, brindarán las condiciones de seguridad para todo tipo de actividad marina. “Esta escollera protegerá a las islas contra las peores condiciones imaginables, incluyendo las olas inducidas por la corriente de El Niño, los efectos del calentamiento global y otros fenómenos meteorológicos”, afirma el informe oficial del proceso de la construcción.

La escollera tiene múltiples capas y, una vez en su lugar, las dragas comenzaron a trabajar sin parar día y noche para juntar arena del archipiélago Las Perlas. Se transfirieron cerca de tres millones de metros cúbicos de arena.

Como un granizado en el que primero se coloca el helado, luego la fruta y, por último, las leches, una vez terminado el relleno de arena, se comienza a verter la tierra sobre el lugar. Esta capa superficial es la única visible y sobre ella se realizan los trabajos de paisajismo y la contrucción de la infraestructura urbana.

El trabajo ha involucrado a más de 150 personas que trabajan a toda hora, todo el año. Se estima que trabajarán 18 meses por cada isla.

Cuestionamientos

A pesar de que la Autoridad Nacional de Ambiente (ANAM) de Panamá acogió este proyecto desde el 2010, y los estudios de impacto ambiental no encontraron ningún riesgo de daño para la zona, algunos sectores panameños dudan de la viabilidad del proyecto.

“Los estudios de impacto ambiental pueden verse hasta el 2007. El plan de valoración ambiental no es público. Tenemos un escollo en la verificación del compromiso de parte del proyecto. Estamos pidiendo reportes y no tenemos respuesta desde hace dos meses”, comentó Adila Spadafora, presidenta de la Asociación Nacional para la Conservación de la Naturaleza (Ancon).

La ambientalista manifiesta sentirse desprotegida y asegura que el resto de la población también lo está. El problema que observa la activista es que, al no haber un sistema de purificación de las aguas servidas de los ríos, la colocación de las islas urbanas obstaculizaría el flujo natural de las corrientes.

“Las aguas necesitan recambio porque el río Matasnillo está completamente contaminado. Las mareas hacen el recambio con las corrientes paralelas a la costa. Si esta estructura no se hace bien, podría afectar la calidad de agua de la encenada Punta Paitilla, Casco Antiguo y Avenida Balboa”, agrega Spadafora.

La representante de Grupo Los Pueblos, Victoria Levitam, confía en que la vasta experiencia de las firmas encargadas de realizar los estudios, garantice la estabilidad ambiental de la costa. Según Levitam, los estudios han revisado meticulosamente desde la forma de las islas, hasta el tipo de arena y de roca a utilizar en su construcción.

“Ambas islas son erigidas en una zona con escasa vida marina, por lo cual su construcción

genera un nuevo hábitat para algas, entre otras especies de la cadena alimentaria. El proyecto se levanta con tecnología y estándares ambientales de última generación”, destaca la representante de Los Pueblos.

Sin embargo, Spadafora persiste en su desconfianza.

Para ella no está bien que se altere el paisaje natural. Ella se ha acostumbrado al brillo natural de las estrellas y quizá, cuando alumbren estas nuevas islas, querrá ponerse lentes oscuros para resistir su destello artificial.

Dos islas como dos estrellas son el par de joyas que ahora adornan a “La Perla”. Un resort privado de lujo y belleza donde el cielo es el mar y todos están de cabeza.

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