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Una herencia maldita

Actualizado el 01 de febrero de 2015 a las 12:00 am

El nieto de Rudolf Hoess, militar nazi que comandó el asesinato de un millón de personas, reniega de sus genes y va por el mundo creando conciencia. Recién fue adoptado por una sobreviviente de Auschwitz

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Rainer Hoess tiene 49 años y ha lidiado con la maldición de su línea sanguínea desde su adolescencia. Tiene tatuajes con la estrella de David y con números de Auschwitz de varios sobrevivientes que ha conocido.

A su abuelo, Rudolf Hoess, un alto comandante nazi y mano derecha de Hitler en el exterminio de judíos durante la II Guerra Mundial, se le atribuye oficialmente el asesinato de un millón doscientas mil personas, aunque cifras extraoficiales aseguran que fueron casi dos millones.

El nieto, hoy de 49 años, lleva más de 30 tratando de vencer los demonios de la fama heredada y se convirtió en un importante activista que aboga por la paz y el perdón y la reconciliación. Sobre todo, lidera una cruzada contra la extrema derecha y los movimientos neonazis.

Rainer tenía 12 años cuando se enteró de que su abuelo fue uno de los principales criminales del siglo XX.

El brutal militar había logrado crear un paraíso de apenas unos metros cuadrados para su familia durante la guerra. A solo unos pasos de los horrores de Auschwitz, construyó una finca donde vivía junto a su familia, entre ellos el padre de Rainer.

A través de una extensa colección fotográfica que ha sido objeto de decenas de documentales, Rainer revisa el “paraíso” de su abuelo, quien jugaba con sus niños cuando no se encontraba ordenando masacres en el terreno vecino.

Rainer Hoess asegura que le es imposible no sentir culpa por las atrocidades cometidas por su abuelo.   | FOTO: AFP
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Rainer Hoess asegura que le es imposible no sentir culpa por las atrocidades cometidas por su abuelo. | FOTO: AFP

La esvástica, insignia nazi presente en diferentes formas de arte en la casa, aún le taladra el alma.

Su padre jamás abandonó la ideología de Hitler. Por lo mismo, desde hace mucho Rainer rompió los vínculos con su familia de sangre.

Eso sí, en busca de sanación interior ha caminado por los suelos de lo que fuera la suntuosa villa de su abuelo, desde cuyos jardines y piscinas se divisa una chimenea del crematorio.

En realidad, lo que quisiera es que los restos de Rudolf estuvieran sepultados en alguna parte para ir a escupir su tumba.

Aunque su historia ha sido reseñada por los medios más importantes del planeta en los últimos años, es por estos días, en medio de los actos de conmemoración por el 70 aniversario de la liberación del campo de concentración de Auschwitz (Polonia), que Hoess adquiere notoriedad nuevamente.

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De acuerdo con notas publicadas por medios como BBC de Londres, Semana de Colombia y la ONG enlacejudio.com, se esperan unos 300 sobrevivientes de Auschwitz en los eventos conmemorativos y Hoess estará presente, junto con invitados como los presidentes François Hollande, de Francia, y Joachim Gauck, de Alemania.

Hoess planea reunirse con los sobrevivientes y emitir una petición contra el extremismo y el neonazismo. En medio de todo, no habrá ninguna duda de su legado familiar: al borde del campo destaca la horca de madera donde su abuelo, Rudolf Hoess, fue colgado en 1947 por sus crímenes.

Irónicamente, Rainer usa el apellido del que se avergüenza como una demostración de que su abuelo “y todos los demás dementes nazis” estaban totalmente equivocados.

“Conozco mi patrimonio. No puedo cambiarlo. Es más eficaz utilizar el nombre y demostrar que la idea de que ‘el mal está en la sangre’, como decían los nazis, no es cierto”, ha dicho a la prensa internacional.

Más allá de las conmemoraciones en Auschwitz, este 2015 ha empezado con una emblemática vivencia para él, pues justo hace dos semanas fue adoptado formalmente nada menos que por una de las sobrevivientes de la “sucursal del infierno”, como llama él a Auschwitz.

Eva Mozes Kor y su hermana gemela nacieron en Rumania, en 1934. Diez años después, fueron secuestradas con toda su familia y llevadas al campo de concentración más feroz de todos.

Sus parientes murieron en las cámaras de gas; ellas sobrevivieron gracias a que eran gemelas, lo que estimuló el “ingenio” de los médicos que experimentaban con judíos y fueron usadas para realizar macabras pruebas “en nombre de la ciencia”.

En enero de 1945, ambas fueron liberadas, casi moribundas, junto con los pocos sobrevivientes.

Hace unos meses, Rainer Hoess contactó a Eva –hoy de 81 años– y le pidió que se reunieran. Ambos se conmovieron tanto con sus respectivas historias que Eva, sabedora de que Rainer básicamente anda por el mundo sin ningún vínculo con su familia de sangre, decidió adoptarlo.

De acuerdo con la revista Vice , Eva, fundadora de la organización CANDLES, “Children of Auschwitz Nazi Deadly Lab Experiments Survivors (Niños sobrevivientes de los experimentos mortales de Auschwitz), ha dicho: “Estoy orgullosa de ser su abuela adoptiva. Lo admiro y lo amo. Necesitaba el amor de una familia porque nunca lo tuvo”. Irónicamente, mientras ella dice haber perdonado a sus verdugos, su hijo Rainer dice que él no lo logrará nunca.

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Yuri Lorena Jiménez

yjimenez@nacion.com

Editora de la Revista Dominical

Periodista de la Revista Dominical desde 1992. En setiembre del 2010 asumió como editora de Teleguía. Premio a la Mejor Crónica a nivel latinoamericano otorgado en el 2001 por la Sociedad Interamericana de Prensa.

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