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La guerra del ‘niño’ Kim

Actualizado el 07 de abril de 2013 a las 12:00 am

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Militares norcoreanos aplaudían a Kim Jong-un durante una visita que este hizo tras la prueba de un misil de alcance intermedio Hwasong-10. (AFP)

Su juventud fue noticia desde que se convirtió en el “líder supremo” de Corea del Norte, en diciembre del 2011, tras la muerte de su padre.

Él es Kim Jong-un, el joven de 30 años (o 29, o 32... no se sabe con certeza) que tiene al mundo pendiente de un conflicto que lo sobrepasa en edad por dos generaciones. Él ha atizado la hoguera de una disputa vieja con la que quiere demostrar que sus acciones —a contrapelo de lo que sugiere su rostro— no son las de un niño.

La receta es vieja. Su padre Kim Jong-il y su abuelo Kim Il-sung la usaron muchas veces: unir a un país golpeado por la hambruna y el aislamiento mediante la amenaza a sus enemigos históricos: Corea del Sur y los Estados Unidos.

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Kim quiere demostrar que es “el hombre fuerte de Corea”, y ese apuntalamiento de su imagen es una de las razones principales, según el analista Carlos Murillo, por las que el líder desconoció recientemente el armisticio de 1953 , confirmó que potenciará su programa nuclear y declaró el “estado de guerra”.

A esta dinámica interna se suma el factor histórico de que se trata de una disputa heredada de la Guerra Fría, la conformación de un nuevo orden global y el inicio del periodo de la presidenta de Corea del Sur, Park Geun-hye

Viejos vientos gélidos

Para comprender la disputa en la península coreana, explica el relacionista internacional Alejandro Barahona, hay que partir de que la guerra del “niño” Kim es de otro tiempo, cuando Estados Unidos y la extinta Unión Soviética (URSS) se dividían el mapamundi a su gusto.

En 1945, finalizó en Corea la ocupación japonesa iniciada en 1910. Entonces, Estados Unidos y la URSS partieron la península en el parale-lo 38, creando así dos unidades políticas (Corea del Norte y Corea del Sur).

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Los nuevos territorios iniciaron una guerra en 1950, pero en 1953 firmaron un armisticio o alto al fuego. Sin embargo, nunca se llegó a un tratado de paz.

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Las tensiones no se han relajado. La disputa se convirtió en el arma política más importante de Norcorea.

Un juego ensayado

Amenazar a Corea del Sur y a Estados Unidos es una carta que el régimen de Pionyang ha jugado históricamente para obtener beneficios. Con las intimidaciones del actual líder, razona el politólogo Guillermo Barquero, los norcoreanos buscan un acuerdo que reduzca las sanciones que enfrenta el país como respuesta a su programa nuclear.

Pese a ello, Barquero opina que las amenazas son peligrosas, pues la realidad de Kim Jong-un es distinta a la de su padre y su abuelo. Para ser efectivas, sus apuestas deben ser más arriesgadas.

Otra táctica habitual de Corea del Norte consiste en reactivar sus amenazas cuando un nuevo Gobierno toma posesión en su país vecino. Con ello, “mide” a las nuevas autoridades.

La presidenta surcoreana Park Geun-hye asumió el poder el 25 de febrero último, y su reacción ha sido fuerte: movilizó sus fuerzas militares y pidió el apoyo norteamericano.

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En el plano macropolítico, los nuevos capítulos del conflicto coreano están marcados también por el reacomodo internacional cuando terminó la Guerra Fría. Estados Unidos y China son las naciones con más intereses en la disputa.

China es prácticamente el único aliado que tiene Corea del Norte en el mundo. Además, esa nación está inmersa en una lucha tenaz por convertirse en la primera potencia del planeta.

Por otra parte, Corea del Norte es una amenaza para la seguridad estadounidense y la de su aliado, Corea del Sur, pues esta última nación es uno de los pocos bastiones que le quedan en Asia, continente donde ha perdido influencia por el avance chino y japonés.

Una amenaza atómica parece moda de otro tiempo. Sin embargo, estas intimidaciones secuestran la tranquilidad internacional hoy como ayer. Ahora, un “niño” juega con el botón rojo.

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Gustavo Arias R.

gustavo.arias@nacion.com

Editor digital

Editor digital especializado en la cobertura de política internacional, economía y negocios.

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