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La fortuna de Manuel Fresno

Actualizado el 22 de abril de 2017 a las 10:30 pm

Aquel hombre que protagonizó las tardes en familia como conductor de La rueda de la fortuna , ahora mantiene un puesto de lotería electrónica en Tibás, donde continúa haciendo su magia: mitigar el vaivén de la vida con la suerte.

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Fresno con su carisma y sincera forma de tratar al otro logra mantener en su puesto de lotería electrónica una clientela constante. ( JEFFREY ZAMORA)

Manuel Fresno León tiene 71 años, sabe tocar la batería, tiene tres perros, uno de ellos padece ceguera y artritis. Otro está completamente desquiciado pero llegó a su casa porque su esposa María Eugenia, o 'Mar' –como gusta que le digan– lo rescató de la calle. También tiene un meme en el que lo comparan con el político del Partido Unidad Social Cristiana, Luis Fishman. Fue la primera persona en hacer tomas del volcán Poás, y sobrevivió a una deuda con el Canal 7.

"Estaba un día en la calle y llega un tipo a decirme que no tiene trabajo, y que necesita que lo ayude. Me decía: 'Fishman usted me puede solucionar algo'. Entonces yo trataba de decirle que yo no era Fishman, pero no me escuchaba. Hasta que por fin, para quitármelo de encima, le tuve que decir: 'Bueno, llegue a mi oficina el lunes'".

En la sala de su casa en Tibás –mientras comemos queque de melocotón que 'Mar' nos ofreció para la entrevista–, Fresno recuerda qué fue de su vida, o al menos aquellos instantes tan fugaces que lo llevaron, como impulsado por una fuerza magnética, a ser un referente de la radio y la televisión en Costa Rica. Condujo por 16 años La rueda de la fortuna, un programa sobre el azar, la gente, y el dinero. Pero este proyecto fue solamente uno de un montón. Son tantos que no puede llevar un orden cronológico. Pero retiene una importante serie de diapositivas, algunas en blanco y negro. Todas juntas construyen esos años que nadie puede olvidar.

El pasado

"Estudié en la escuela don Bosco, donde conocí a Juan Carlos Cañizales. Él fue la primera persona que me enseñó sobre la radio. Cuando salí del cole, vi que él ya estaba metido en ese ambiente, haciendo programas con La voz de América. Hasta se inventó una cuña: 'De frontera a frontera, y mucho más allá transmite La voz de América, cronómetro de la república'".

Así fue como Fresno empezó, escarbando ese mundo y haciendo muchas preguntas. Antes de entrar a la radio quiso estudiar aviación, sin embargo, su madre se lo prohibió.

"Yo quería ser piloto. Estudié por unos meses aviación pero mi madre no me dejó seguir. En palabras textuales, me dijo: 'Para que quede en un palo encaramado'".

La 'Rueda de la fortuna' se realizaba en el antiguo cine Lux, San José. (ARCHIVO)

Entonces, el futuro locutor cambió su mirada hacia la radio. Lo que no imaginó es que años después subiría a una avioneta para grabar el primer episodio piloto de un programa que ya no existe.

"En 1963 empecé en la radio, en La voz de América. Que después cambió su nombre a Atenea 900, y luego a Radio X" En la actualidad es la emisora 94.7.

Un día, mientras locutaba en Radio X, lo llamaron de Radio Titania.

"Llegar a Titania era como llegar a la BBC de Londres. Era lo máximo. Después de eso no había nada más".

Trabajó en Titania dos años. Allí tenía que –por obligación– vestir de traje entero. "Era parte del caché, de la presencia. De la esencia".

Con el tiempo, le llegó a Fresno otra oportunidad para seguir haciendo aquello que ama. "Me llama un día Hernán Fonseca Guardia, quien fue el dueño de Radio X. Me dice que tiene un proyecto, y que me lo quería vender. Yo sólo pensé, 'bueno, aquí vamos de nuevo'".

El proyecto se llamó Metrópolis. Creó esa estación entre amigos, Fernando Polini y 'Chino' Moreno.

"Era una emisora que me gustó bastante. Poníamos baladas, y una pieza instrumental sonaba cada hora".

Fue mientras trabajaba en esa emisora que conoció a 'Mar', su segunda esposa y con quien tiene una hija, Estefanía. Sin embargo, no es una típica historia de amor.

"A mí me caía mal Fresno. Es que era demasiado serio. No hablaba. Pero es que no lo soportaba. Me caía tan mal que renuncié", recuerda su esposa.

María Eugenia trabajaba como secretaria en Teleproducciones Costarricenses, y estaba a cargo de distintas empresas, una de ellas era la Radio Metrópolis.

"Luego, tiempo después, me lo topé en una fiesta. Ahí todo cambió". O como lo dice Fresno: "Se volvió loca por mí".

La loto

Fresno trabajaba en Metrópolis, estaba enamorado. Todo iba bien. Un día, Juan Ignacio Piza, ejecutivo de publicidad de Garnier, lo llama.

"'Mira, andamos buscando a un animador para un proyecto. ¿A quién se te ocurre?'. Yo le dije que no tenía idea. Igual le mandé una lista con posibles candidatos. Pero no quería a ninguno. Me dijo que tenía que ser yo, pero la verdad es que no quería”.

Dos días después de la oferta, Piza lo llamó de nuevo. Esta vez, Fresno aceptó. El programa se grabaría en el antiguo cine Lux, frente a las piscinas de Plaza González Víquez, en San José. Se llamaba La rueda de la fortuna, y lo producía Canal 13. Esta era la primera edición del espacio. Fresno estaba encargado de animar a un público presente, que llegaba allí porque activaban su lotería instantánea y así quedaban participando en un sorteo para asistir al programa.

Manuel Fresno junto a su esposa María Eugenia y su hija Estefanía. (Rafael Pacheco)

Después de la primera transmisión, Fresno se apartó del escenario. Entonces alguien llegó y le dijo, "mae, tenés que brincar más y gritar". Pero ese no era su estilo.

"Yo no soy ese tipo de gente, entonces ahí me chocó el asunto. Pero le di otra oportunidad".

Fresno es un tipo serio, en su casa 'Mar' ha logrado entender su humor, así como su carácter.

"Yo soy como mi papá. En la calle yo saludo y la cosa, pero en mi casa me gusta estar tranquila. Sin que nadie me moleste. No nos enojamos mucho, ni le damos importancia a las cosas pequeñas. No nos estresamos mucho", dice su hija.

Pero es que Fresno viene de un lugar poco inusual, su vida se compone de proyectos que emprendió muchas veces sin tener idea de si iban a salir bien. Su maravilloso tacto para producir y visualizar puentes a fin de comunicarse con los demás, lo separan del resto. Lo aíslan en su cerebro creador, en la paciencia con la que maneja su vida, la intensidad de sus ideas, y la determinación por crear.

"La Rueda de la fortuna para mí era muy linda. Fue un favor que duró 16 años. Disfrutabas mucho con la gente. Pero ya cambió, hasta los premios. Ya no es lo mismo. Si no hay público en vivo, no hay reacciones. El programa está vivo cuando es en vivo".

La Rueda se grababa durante los sábados, así que entre semana Fresno siempre tuvo tiempo para seguir haciendo sus proyectos de radio.

Dentro de las casillas de la ruleta, se encontraba una que incluía un premio acumulado, y otras que estaban marcadas con un asterisco. Las personas que obtuvieran el premio marcado con un asterisco tenían la posibilidad de participar en juegos extra y ganar más dinero. (Archivo)

"Así como hay gente que espera que sea fin de semana para salir o andar en bici, yo lo esperaba para llegar al programa".

Ahora, La Rueda está a cargo de Teletica, Canal 7, y su formato es distinto, algo que Fresno resiente. "La Junta nunca ha entendido que la Junta es un producto popular. Les interesa a todas las clases sociales saber cuál número salió y cuál no".

Dos años después de que la Junta lo dejó ir, algo de lo que Fresno no habla mucho, Canal 13 lo llamó para ofrecerle la transmisión por radio de la lotería los domingos.

"Me dijeron que era de 7 p. m. a 7:40 p. m. entonces dije que estaba bien. Empiezo a hacer las primeras transmisiones y pienso en mis adentros 'que aburrido'. Yo repetía: serie tal. Como una lora".

Entonces, Fresno, decidió abrir un correo. "Decía, bueno a partir de este momento, quien tenga una duda puede escribir al correo manueltatata hotmail.com. Y empezaron a llegar correos".

'Qué número salió'. 'Porqué la Junta no hace tal cosa'. 'Dónde hacen las bolitas'. Esas eran las preguntas que Fresno estaba encargado de responder. "Era más agradable porque había comunicación. Pero cuando se hizo aburrido el formato de pregunta y respuesta, me compré un libro de sueños. Entonces les decía que representaba tal número, así era más interactivo. Si hay movimiento, hay realimentación".

7 más 7

Pero la Rueda no fue la primera vez que presentó a Fresno en la televisión. Mientras trabajaba en Radio X, y programaba la cabina, Enrique Nieto, un amigo cercano con quien hablaba de música, lo llamó. Era 1977.

"Me dijo que me fuera a Canal 7, y no me dejó hacerle preguntas. Cuando llegué a la recepción, me dicen que me están esperando. Entonces entro y escucho las palabras de Enrique: 'Ya podemos arrancar. Llegó el locutor'".

Fresno acababa de llegar a lo que parecía una emboscada que lo convertiría en el conductor del programa 7+7, que trataba sobre concursos. "Eran unas loqueras. Una vez en el estudio se hizo hasta el chacho encebado. El conjunto de planta era elde Paco Navarrete, hasta hicieron un torneo de voleibol con bombas de agua y una le cayó en el teclado a Paco, esa cosa sonaba horrible".

"No sé si todavía existe esa ley, pero en ese tiempo, sí había un extranjero en televisión como presentador, también tenía que haber un tico. Entonces entré como la tabla de salvación. Pero te digo que no sabía qué estaba haciendo. Cuando llegué me dijeron: 'vaya póngase esa ropa, y luego pase a maquillaje'. No se me olvida que salí y estaba un poco de gente del 7 y me dicen: 'Mae, que pinta de playo'. Imaginate como estaba yo", recuerda entre risas.

Manuel Fresno condujo por 16 años La Rueda de la Fortuna , donde los participantes giraban la rueda y obtenían un premio. (ARCHIVO)

Lo que a Fresno no se le puede olvidar es la primera pregunta del programa. "Yo tenía que hacer una cápsula cultural antes de pasar con Víctor Manuel Barrios Bata- No se me olvida que la pregunta era para un invitado del público de apellido Freer. Le dije: 'la patrona de Costa Rica es la Virgen de los Ángeles, entonces ¿quién es el patrón?' Y me respondió, 'Pepe Figueres'".

Esa noche, la central del canal 7 se saturó. Entonces los productores y el resto del equipo salió a festejar.

"Recuerdo que fuimos a un restaurante, y pedimos algo de tomar en copas. Y alguien dijo, 'bueno, un brindis por el éxito'. Y comenzaron a lanzar las copas al suelo, entonces pensé, di ni modo, ahí la tiro yo también'".

"Todo estaba pasando. La vida te cambia en segundos", me asegura en la sala de su casa, ya sin queque de melocotón.

"Después de ese restaurante, nos fuimos a la Soda Palace, no sé ni a qué hora. Estábamos ahí y la gente entraba y se me quedaba viendo y yo me preguntaba qué sería la cosa. Pensaba que seguro tenía que ver con el programa pero entonces de la congoja agarré una servilleta y me sequé la frente, y veo todo el maquillaje. Se me había olvidado quitármelo. Aparte, en esa época, la Soda Palace tomó fama de que a cierta hora llegaban los gays. Fue una gozada".

Mientras grababa 7+7, un buen amigo lo llamó. Tomás Acevedo era locutor en Radio Reloj y le propuso a Fresno acompañarlo a un viaje a Ciudad Neily (Puntarenas) en avioneta.

Fresno mantiene un puesto de venta de lotería electrónica donde trabaja toda la semana. (Jeffrey Zamora)

"Cuando veníamos de regreso, Tomás bordeó la costa y pensé 'qué es esa cosa tan bella'. Y le dije: 'Tomás, esto es como para hacer un programa'. Ahí quedó el asunto, pero ya tenía la chispa".

Fresno reunió a conocidos que podían ayudarlo con su idea. Llamó a un amigo que estaba ligado al asunto del folclor, y tenía un grupo de baile. También convocó a Fernando Polini, quien manejaba un estudio de grabación, y a Jorge Vila Plana, "una de las personas que más saben de televisión".

Además, agregó a un hermano de Polini que sabía de televisión. Para comenzar el episodio piloto, Fresno tomó prestado un equipo que grababa en blanco y negro, y visitaron distintos lares y también hicieron tomas aéreas. Así, le vendieron el programa –aún sin nombre– a Augusto Carballo, gerente de Canal 7 en ese tiempo.

"De casualidad estaba con don Augusto, un ejecutivo que manejaba cuentas del Banco Central, y entonces cuando les presenté el programa, el ejecutivo me dijo: 'Lo compramos'. Yo solo pensé '¡ay que belleza!'".

Entonces Fresno tomó un prestamo del banco Anglo para comprar el equipo. Llamó a su nuevo proyecto Costa Rica es así .

"El programa estaba bien de rating , pero no facturaba. Arrancamos en marzo de 1978, y en diciembre de ese año ya tenía una deuda de ¢100 mil".

Pero en esos días, el nuevo director del Sinart se enteró del programa y le interesó comprarlo. Le prometieron a Fresno que no debía preocuparse más por buscar publicidad. Sin embargo, a los dos meses, todavía el pago estaba desaparecido. "Un día, llegan dos guardias civiles, de la Guardia Rural, y me dicen, 'Don Manuel, tenemos una orden de apremio'".

"La vida me pasó en siete segundos. Les pregunto que por qué, y me dicen que no hubo un pago de planillas del Seguro".

Fresno logró hacer tiempo y llamó al Ministro de la Presidencia de ese momento. Al canal 13 le debían un dinero, y al pagarlo pudieron cancelar la deuda.

La máquina que Fresno utiliza ya trae incluida las preferencias de los compradores. (Jeffrey Zamora)

"Las cosas feas de mi vida las desecho. Recuerdo lo lindo. En ese tiempo trabajábamos en una casa por el hotel Irazú. A veces dormíamos dos horas, otras noches todos los muchachos y yo pasábamos recto mientras producíamos el programa".

Una de las anécdotas que Fresno atesora de ese tiempo, fue cuando quiso grabar al volcán Poás. "Era como la 1 de la tarde, y estaba despejado. Yo quería ir al cráter porque tenía que ver la lava y las burbujitas. Entonces, los guardaparques me dejaron pasar junto a un amigo que llevaba la cámara. Claro, cuando llegué y vi que era agua hirviendo me decepcioné".

Pero su hazaña continuó. "Como éramos tan pobres no teníamos suficiente batería para las cámaras, entonces le quitábamos baterías a los carros, y con un par de mecates las guindábamos para andarlas por todo lado. Yo en el camino junté unas piedras y cositas, porque tenía que llevarme mis tesoros. Hasta ese momento nadie había llegado ahí con una cámara. Pero cuando por fin salimos de ahí, saco lo que traía en las bolsas, y era puro polvo. Todo se había desintegrado".

Fresno disfruta su trabajo porque le sigue permitiendo mantener un contacto con la gente. Nunca dejó de tener una audiencia. (Jeffrey Zamora)

Pasó igual que las tomas que pocos lograron ver. "Como Canal 13 estaba en una pobreza, más tarde, grabaron por encima de esas tomas". Esto lo recuerda entre risas porque después de tantos años, ya hubo tiempo para sanar. De todas formas, Fresno guarda en su clóset algunos VHS. De esto, está algo más pendiente 'Mar', quien está consciente del trabajo de su esposo, a no dudarlo una pieza fundamental para la historia de la televisión y la radio en Costa Rica, aun que prefiere no figurar.

"A mí me invitan de vez en cuando a eventos de la farándula, pero no me gusta ir. Eso es solo para pretender algo, no sé, una apariencia. Yo soy tranquilo. Me choca cuando están tratando de ser lo que no son".

'Mar' por su parte está completamente de acuerdo, ese ambiente no es para ellos. "La gente cree que Fresno es un fiestero, pero es casero. No le gustan ni los gritos. Es un ser especial. Todas las mañanas nos prepara el desayuno, nos pregunta cómo nos gusta el huevo y así. Hasta hace el almuerzo a veces".

Estefanía, su hija, y su más prístino reflejo, entendió desde pequeña que Fresno es un ser de vocación, de proyectos. Un ser que hace. "Vea, el problema que tenemos es que cuando mi papá se mete en algo, hasta se le olvida que él existe".

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Priscilla Gómez

priscilla.gomez@nacion.com

Periodista de Revista Dominical

Periodista de la Revista Dominical de La Nación. Estudiante de Periodismo en la Universidad San Judas Tadeo. Se unió a Grupo Nación en el 2015. 

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