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Las estampillas que llegaron más lejos

Actualizado el 07 de septiembre de 2014 a las 12:00 am

En el Mundial de Filatelia de este año, Álvaro Castro Harrigan ganó uno de los tres primeros lugares con su “Colección Panamá” en la categoría élite, un logro jamás conseguido por un costarricense

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La vida tiene estos guiños de ironía: Álvaro Castro Harrigan fue notificado de su éxito en el Mundial de Filatelia Corea del Sur 2014, mediante un correo electrónico..., el medio responsable de que hoy en día se escriban menos cartas y, por consiguiente, se utilicen menos estampillas.

“No sé que vamos a coleccionar en un tiempo... ¡Será que tendremos que recortar los mails !, apuntó Castro.

Algo sabe del tema: es filatelista desde los 7 años y en el Mundial de Filatelia, celebrado este año en Corea del Sur ( PhilaKorea 2014 ) llegó a ser candidato del Gran Premio de Honor de la categoría Élite, el máximo nivel del certamen.

Castro Harrigan compitió con su colección “Primera Emisión de Panamá como estado de Colombia.

Otras 11 colecciones participaron en esa categoría.

El Mundial se “jugó” –por decirlo de alguna manera– en Seúl, la capital de ese gigante asiático, del 7 al 12 de agosto.

“Cuando anunciaron que Álvaro estaba entre los finalistas... Usted no sabe lo que sentí, ¡fue una emoción tan grande! Es que ningún tico había llegado tan alto”, explica el comisionado Enrique Bialikiamen, otro avezado filatelista.

“Perdimos por muy poquito, ganó la Colección de Siam.

Él fue el encargado de dar el aviso, por medio del correo electrónico acerca del logro costarricense en el torneo surcoreano.

Imagen sin titulo - GN
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Imagen sin titulo - GN

Además, Bialikiamen fue el responsable de la delicada tarea de llevar, presentar y regresar con bien la colección de Castro Harrigan.

Los campeonatos mundiales se realizan una vez al año (a veces dos) y para llegar a ellos se debe cumplir un requisito: haber ganado en el país de origen al menos una medalla Vermeil Grande (una aleación de oro y plata).

“Esa medalla es lo que da el chance de salir e ir a exponer en otros países”, apuntó Castro.

Sin embargo, para participar en la clase en la que el costarricense concursó, la colección debe ostentar tres medallas de Oro Grande (el máximo galardón). La “Panamá” de Castro Harrigan ganó sus respectivas preseas en Rusia 2007, Finlandia 2009 y Portugal 2010.

“Una colección de este nivel no se hace en dos, tres años; lleva tiempo, estudio y dedicación, puede tardar hasta 30 años en formarse”, explicó Juan Reynoso, presente en la entrevista y juez internacional.

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Bialikiamen – quien como Reynoso es juez internacional– ratifica el trabajo que lleva formar este tipo de colección: “¿Cuánto tuvo que leer? ¿Cuántas referencias tuvo que consultar? ¿Cuántas discusiones tuvo que tener con otros filatelistas”. No se hace de la noche a la mañana. No.

“Es una satisfacción muy grande porque no se hace de la noche a la mañana”, insistió Bialikiamen.

Más allá del nombre

Un filatelista sin sus estampillas, se aburre. Así de sencillo.

Álvaro Castro empezó su colección ganadora para escapar del hastío, cuando años atrás viajó a Panamá por razones laborales.

Álvaro Castro  tiene toda su vida dedicada al pasatiempo de la  filatelia Fotos: José Cordero
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Álvaro Castro tiene toda su vida dedicada al pasatiempo de la filatelia Fotos: José Cordero

“Entonces me metí a un club de estampillas y empecé a darme cuenta de lo interesante que son; pero resultó algo curioso, como que allá eran como quitados para el estudio el detalle y eso me permitió adquirir verdaderas joyas. Además, Panamá tiene una historia increíble asociada al canal”, apuntó el coleccionista Castro.

La independencia del vecino del sur, tiene que entenderse en el contexto de esa vía, indispensable para los Estados Unidos y su política imperialista.

Así, el país del norte impulsó la independencia panameña de Colombia, que se negó a negociar con el gobierno estadounidense.

Con el patrocinio del Tío Sam nacería Panamá, en 1903.

Las estampillas en poder de Álvaro Castro llevan las leyendas “Colombia” o “Panamá estado soberano de Colombia.

Sin embargo, la simple inscripción no basta para concederle valor: hay que saber leer lo que hay más allá de un nombre.

“Es que hay que entender toda la historia que está detrás, apuntó Castro.

Si bien inició su acopio en la nación canalera, el hecho de que Panamá estuviera tan abierto al comercio –gracias al canal– llevó a Castro por diferentes rutas en su rastreo y adquisición, pues cartas panameñas iban a parar a Alemania, Suiza, Tailandia, Finlandia...

“Fui a todo lado. Con el advenimiento de la Internet, la gente sacaba una carta de una gaveta y decía: ‘Mirá, qué interesante, una carta que viene de Panamá ’. Entonces, la ponía en Internet: ‘Yo tengo esta carta, ¿a alguien le interesa?’”.

El clic de Álvaro Castro en la web era el equivalente a la levantar la mano.

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Tercia el juez Bialikiamen (viendo uno de los cinco marcos de la colección): “Estas estampillas que ustedes ven tienen una historia y están llenas de significados.

En esa “Colección Panamá” está el sobre rescatado del hundimiento de un barco. Ese hecho le confiere una rareza, pues existe una historia detrás.

Reitera Juan Reynoso, juez y comisionado, que no se trata que una estampilla sea vieja para conferirle rareza. “Esta está relacionada con algún evento que le conceda ese caracter”.

Va de nuevo

La vida siempre sigue, aunque se detenga a festejar un momento: el próximo Mundial de Filatelia será en el 2015, en Singapur.

“Vamos a ver qué podemos enviar de acá”, agregó Bialikiamen, a quien le puede tocar la comisión de seleccionar el material filatélico para el certamen venidero.

Álvaro Castro, por su parte, se permite el símil futbolero para dibujar, con mayor precisión, esta etapa: “El director técnico está escogiendo quién va a jugar”.

Eso sí, será complicado que se vuelva a presentar la “Panamá”.

“Con esta ya no. Podría, pero es que...”. Castro deja la respuesta sin finalizar y Bialikiamen entra a completar la oración.

“Podría, podría –hay gente que lo ha hecho–, pero es que no hay nada que agregar... Podría aparecer algo. Usted no se imagina si en la colección más humilde, aparece algo que a usted le falta”, aseveró Bialikiamen.

Állvaro Castro, propietario de la colección, asiente y subraya esas palabras. “Es muy difícil, no hay nada que agregar”.

En todo caso, como la vida siempre sigue, es porque no se detiene en un solo punto.

“Álvaro tiene colecciones de Costa Rica: primera emisión, historia postal... Varias, que hay que valorar a ver qué es lo que conviene porque vamos a competir con filatelistas de talla mundial”, agregó Bialikiamen.

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