Un curioso nos cuenta sobre Marte

Durante todo un año marciano, este robot escrutará la superficie del planeta rojo

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      Ingenieros trabajan en un modelo del robot Curiosity en uno de los laboratorios de la NASA. Una larga espera de más de diez meses precedió el feliz momento de su llegada a suelo marciano.   APIngenieros | TRABAJAN EN UN MODELO DEL ROBOT CURIOSITY EN UNO DE LOS LABORATORIOS DE LA NASA. UNA LARGA ESPERA DE MÁS DE DIEZ MESES PRECEDIÓ EL FELIZ MOMENTO DE SU LLEGADA A SUELO MARCIANO.   AP
Ingenieros trabajan en un modelo del robot Curiosity en uno de los laboratorios de la NASA. Una larga espera de más de diez meses precedió el feliz momento de su llegada a suelo marciano. APIngenieros | TRABAJAN EN UN MODELO DEL ROBOT CURIOSITY EN UNO DE LOS LABORATORIOS DE LA NASA. UNA LARGA ESPERA DE MÁS DE DIEZ MESES PRECEDIÓ EL FELIZ MOMENTO DE SU LLEGADA A SUELO MARCIANO. AP ampliar

Eran las 11:31 de la noche del 5 de agosto en Costa Rica, cuando Curiosity, el robot más grande hasta ahora construido para exploraciones planetarias, tocó el árido suelo de Marte.

Más de 100 ingenieros, científicos y especialistas estaban pegados a sus equipos, siguiendo los datos que empezaron a recibir minutos antes del aterrizaje.

La tensión llevaba a unos a moverse sin descanso, y a otros, a llenarse la boca con caramelos de la buena suerte, hasta que de pronto, la sala hizo un silencio absoluto para escuchar: “Ingreso a la atmósfera a 13.000 millas por hora (20.000 kilómetros por hora). Apertura de paracaídas. Caída a 9 metros por segundo. La grúa comienza a funcionar. Estable. Retrocohetes encendidos. Hicimos contacto con el suelo”.

En ese momento, la algarabía llenó todo el lugar. Ovaciones, vítores y abrazos fueron intercambiados como si los presentes celebraran la anotación de un touchdown definitivo en el Super Bowl.

Touchdown , aterrizaje. Estamos en Marte”, celebraba la voz que informaba sobre los datos del Curiosity, mientras este se desamarraba de los cables de una grúa impulsada por cohetes y era colocado suavemente en la superficie.

La alegría incontenible era de esperarse, pues 10 meses, 10 días, 14 horas y 29 minutos después de haber sido enviado, el robot Curiosity estaba ya en suelo marciano para descubrir su capacidad pasada y presente de alojar vida.

“Estoy entero y a salvo en la superficie de Marte”, informó el Curiosity desde su cuenta de Twitter. “¡Cráter Gale, aquí estoy”, añadió el mensaje enviado desde una distancia de 248 millones de kilómetros a sus 1,2 millones de seguidores.

El cráter Gale es una depresión ecuatorial de 154 kilómetros provocada por un meteorito que impactó la superficie marciana hace miles de millones de años y fue el lugar escogido por los científicos para el amarizaje.

Esta depresión fue elegida entre 60 lugares posibles, por resultar el lugar idóneo para investigar sobre indicios de agua en el pasado.

Una vez en el planeta, el rover Curiosity ha regalado al mundo una colección de miles de fotografías del planeta rojo. Claro que, en los primeros días, la cantidad y calidad de fotografías no fue la esperada por miles de seguidores en el mundo y por los científicos de NASA.

Durante su misión, que durará un año marciano (1,88 años terrestres) determinará la geología y climatología de Marte. Algo así como la mezcla entre Mazinger Z y el Auto Fantástico, el Curiosity ha sido diseñado con diez “armas” particulares; entre ellas: elementos para destruir rocas, perforar el suelo y hacer pruebas de radiación, posee además un generador nuclear y un mástil con cámaras de alta definición.

Además, lleva consigo un laboratorio para muestras que identificará aquellos compuestos ricos en carbono que podrían sustentar vida.

Juan José Rodríguez

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