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Diputada del Frente Amplio

La ‘chancletuda’ de la Asamblea

Actualizado el 15 de junio de 2014 a las 12:00 am

Ligia Fallas solo tiene dos pares de sandalias. Calzada así se presenta a su trabajo en Cuesta de Moras, al que se desplaza en bus desde San Ramón. Labora en la Asamblea Legislativa, como diputada. Dice ser “chancletuda” a mucha honra: para ella esa es la etiqueta de quienes defienden las luchas sociales.

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Un par de chancletas desfilan sin complejos por el Primer Poder de la República. Quien las luce no solo ignora las críticas que le lanzan, sino que siente orgullo y honor, no por la marca o estilo de su calzado, sino por su simbolismo.

La diputada del Frente Amplio , segundo lugar por la provincia de Alajuela, Ligia Fallas, es literal y metafóricamente una “chancletuda”.

¿Qué es chancletuda?, depende de la perspectiva.

Desde la derecha chancleta es sinónimo de vagos, estudiantes eternos, vividores del Estado, idealistas y antisistemas.

Desde la izquierda se asocia con quienes participan en movimientos sociales, cuestionan las estructuras tradicionales y defienden el medio ambiente y los derechos humanos.

Los primeros etiquetan a los segundos como “chancletudos” para ofenderlos; los segundos, se apropiaron del término y, lejos de enojarse, lo resaltan como algo positivo e identificador.

Claramente Fallas es de izquierda.

La legisladora Ligia Fallas viaje en bus desde San Ramón hasta la Asamblea.
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La legisladora Ligia Fallas viaje en bus desde San Ramón hasta la Asamblea.

“Yo soy socialista-socialista, no me ando con medias tintas ni soy tibia”, responde cuando se le consulta, apelando a las teorías de Ciencias Políticas, si se calificaría como socialista democrática ; tampoco es socialista progresista, ni centro izquierdista, ni keynesiana socialista…

La “socialista-socialista” tiene un retrato del Che Guevara, con la leyenda “Hasta la victoria siempre” en su oficina, ubicada en los altos del supermercado AMPM, diagonal al edificio de la Asamblea Legislativa; es educadora de profesión con más de 30 años de militancia en los sindicatos del magisterio; y considera que la Universidad de Costa Rica –su alma máter– es la mejor institución del país, por la cual daría la vida.

Pese a su clara convicción ideológica, asegura que cuando se trata de defender los intereses del pueblo, no importa si sé es de derechas o de izquierdas.

Así lo experimentó cuando participó en el Foro de Occidente , movimiento que se opuso a la concesión de la ampliación de la carretera a San Ramón a la constructora OAS, por calificarla de dañina para los intereses de las comunidades. En dicha ocasión batalló junto a partidarios del Movimiento Libertario y de Liberación Nacional.

Esa es la lucha social más reciente en su currículo, en el cual figuran la oposición al Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, al Combo del ICE y a la explotación minera en Crucitas, en Cutris de San Carlos.

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Lo privado

Además del par de sandalias que lleva al Congreso, cuenta con otro par, por si a las titulares les pasa algo. Hasta ahí llega el inventario de sus zapatos. No necesita más. En cuanto al estilo, defiende su comodidad, que son frescos y que contribuyen a su salud.

“Yo soy socialista-socialista, no me ando con medias tintas ni soy tibia”.

“Nunca en mi vida he usado zapatos cerrados, además, las persona que usan zapatos de tacón el tiempo les pasa la factura, afrontan problemas en sus dedos, en los tobillos, es casi una tortura andar así todo el día”.

Con la ropa piensa de la misma forma austera, no se fija en marcas, a veces la compra hasta en supermercados. “Cuando me voy a comprar algo, me pregunto: ¿esto lo necesito o lo quiero?, y solo si lo necesito lo compro. Es una manera de reducir el consumo y de proteger el medio ambiente, ¿dónde van a ir a parar todas esas cosas que consumimos cuando ya no nos sirven?”

Bajo esa misma premisa recurre al transporte público para desplazarse. Todos los días viaja desde San Ramón a Cuesta de Moras, el viaje demora dos horas; de regreso, lo mismo. Ella no es la única diputada que hace esto, Javier Cambronero del Partido Acción Ciudadana, –también ramonense– es su compañero de viaje.

Con 54 años, madre de tres y abuela de uno, Ligia Fallas duerme solo tres horas al día, producto del exceso de trabajo, mas dice estar acostumbra y que la falta de sueño no ha afectado su salud, la cual está en perfecto estado.

Si tuviera tiempo libre lo invertiría en leer, Shakespeare y Hamlet son su autor y obra favorita, respectivamente. También devoró libros de Debravo, Magón y Calufa. “Pertenezco a una generación que se caracterizó por leer muchísimo. Siempre fui muy lectora, los libros me sensibilizaron hacia el bien común, a tomar conciencia social. Por eso es tan importante que la gente lea, fomentar la lectura en los niños y jóvenes, la lectura nos vuelve críticos”.

Lo público

Pese a las críticas que le han hecho por su manera de vestir y calzar, la legisladora se aferra a su estilo– no hay un reglamento en la Asamblea Legislativa que la obligue a vestir de determinada forma ( ver recuadro )– e insta a la ciudadanía a fijarse en lo realmente importante: los proyectos que se proponen, y la forma en que se vota.

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La diputada del Frente Amplio Ligia Fallas llegó ayer en ropa informal al Congreso. Aquí, con la jefa de fracción del PAC, Emilia Molina.  | MARIO ROJAS
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La diputada del Frente Amplio Ligia Fallas llegó ayer en ropa informal al Congreso. Aquí, con la jefa de fracción del PAC, Emilia Molina. | MARIO ROJAS (Mario Rojas)

“La gente tiene que abrir los ojos, qué importa si llego en sandalias si estoy apoyando la institucionalidad de la Caja (Caja Costarricense del Seguro Social) y del Banco Popular; qué importa si voy en sandalias si estamos defendiendo los derechos de la gran mayoría, como en el proyecto de Banca de Desarrollo que Otto Guevara (diputado del Movimiento Libertario) está trabando”.

En síntesis, los ataques a su look no la inmutan, a diferencia de las que se le formulan a los grupos a los que ella está vinculada, por ejemplo, al sindicalismo.

La “chancletuda” del Primer Poder de la República dice tener los pies en la tierra y reconocer los abusos y excesos de algunas cúpulas que, a su criterio, pasan viajando y cobrando viáticos sin responder a las necesidades de las bases; también criticó convenciones colectivas que premian al trabajador por llegar puntual o que permiten heredar puestos.

No obstante, enfatiza que aunque existen causas que se han desvirtuado, los movimientos sociales son la principal forma de hacer valer los derechos del pueblo. Su intención, ahora como diputada, es potenciar y materializar esas batallas desde su investidura.

La ley de autonomía de los pueblos indígenas, y la que protege el recurso hídrico, así como la ampliación de la carretera a San Ramón, el desarrollo de encadenamientos productivos y una mayor participación de las mujeres en puestos de mando, son parte de los proyectos que tiene bajo el brazo y que impulsará desde su curul.

Ligia Fallas sabe que su trabajo consiste en representar al pueblo, unas chanclas muy difíciles de llenar.

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