Entretenimiento

Tinta fresca: "Más allá de las elecciones"

Actualizado el 02 de febrero de 2014 a las 12:00 am

“Nuestra especie necesita, y se merece, una ciudadanía con las mentes bien abiertas y una comprensión básica de cómo funcionan las cosas”. Carl Sagan

Entretenimiento

Tinta fresca: "Más allá de las elecciones"

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Cada cuatro años las campañas a favor del voto recuerdan a los costarricenses la importancia de celebrar y consolidar los valores democráticos que han hecho de esta, una nación sinónimo de estabilidad. Frente a las tragedias que han azotado a tantos países de la región, ese mar de aguas calmas es, evidentemente, el más deseable de los escenarios. Hay, sin embargo, algunos temas de fondo que no pueden escapar de nuestra agenda política en medio del pasajero frenesí electoral.

Ilustración de Manuel Canales
ampliar
Ilustración de Manuel Canales

Sucede que el mito idiosincrático del costarricense pacífico se ha consolidado de eslogan en eslogan hasta puntos ya no tan saludables: una cosa es abrazar la paz y otra es entregarse ciegamente a la pasividad o, peor aun, la apatía. Quien se come el cuento de que con ir a votar “le cumple a la Patria” flaco favor le hace a su país (a su familia, a su barrio, a su gente). Créame que aquello de asumir las elecciones como un calendarizado lavado de manos es un indeseable equivalente al “apague y vámonos”, solo que aplicado a una nación entera. ¿Se imagina?

Ninguno de nosotros desea ser cómplice de una Costa Rica en coma. Le recuerdo entonces que cada una de sus manos es el desfibrilador ideal para sacudir 51.000 kilómetros cuadrados e inertes; todo lo que tiene que hacer es sacudirse usted, primero, del típico y nefasto portamí que tan asimilado tenemos.

¡No basta con participar de las elecciones! Tampoco es suficiente con pagar los impuestos y el peaje de mala gana: no podemos ser indiferentes al entorno y refugiarnos solo en la queja

Fernando Savater, con el humor que lo caracteriza, definió la palabra “idiota” así: “Del griego idiotés, utilizado para referirse a quien no se metía en política, preocupado tan solo en lo suyo, incapaz de ofrecer nada a los demás”. Hoy, cuando abundan las excusas para distraerse, es cuando más despiertos y activos tenemos que estar. ¡No basta con participar de las elecciones! Tampoco es suficiente con pagar los impuestos y el peaje de mala gana: no podemos ser indiferentes al entorno y refugiarnos solo en la queja porque eso nos convierte en parte del problema, no de la solución.

¿Le suena cliché? También es cliché quejarse del hueco en la calle pero ser incapaz de tomar una medida cualquiera para prevenirle el madrazo al prójimo. Hágale números: ¿Cuánto tardaría el alcalde local en atender el contratiempo si pintáramos su nombre con grandes letras amarillas al pie del cráter? Imagínese, no solo previene usted futuros accidentes, fomenta la pronta atención del problema. Eso es todo lo que se requiere: iniciativa, interés, asertividad, organización comunal y civil.

PUBLICIDAD

Validemos pues la democracia más allá de la equis en el cuadro cada cuatro años; está en cada uno de nosotros depurarla y mejorarla, participando activamente de ella y exigiendo que salga de esa somnífera autocomplacencia. Ya lo dijo Roosevelt: “Una gran democracia debe progresar o pronto dejará de ser o grande, o democracia”.

  • Comparta este artículo
Entretenimiento

Tinta fresca: "Más allá de las elecciones"

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Ver comentarios
Regresar a la nota