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Testigos del fuego

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El fuego es inmisericorde y, por ello mismo, memorable.

Al fuego se le recuerda, por su espectacularidad y por su crueldad a partes iguales. Los testigos del fuego siempre tienen un relato que contar. Sucede que, en ciertas ocasiones, esos testigos no son seres humanos; ni siquiera seres vivos.

En la Galería Nacional del Museo de los Niños, en el centro de San José, nueve paredes cuentan sus historias de fuego. La exposición Si las paredes hablaran reúne casi una decena de muros que sobrevivieron a algunos de los incendios de mayor relevancia mediática durante los últimos años en nuestro país.

Casas de habitación, aulas escolares, restaurantes, hoteles, un viejo edificio icónico de la cultura caribeña en nuestro país. El fuego no ha perdonado a ninguno, los ha consumido a todos.

Cortocircuitos, velas encendidas, fósforos utilizados como juguetes. Las causas de los incendios son muchas, y ninguna de ellas es reparable.

La muestra se realiza en forma conjunta entre el Instituto Nacional de Seguros y el Benemérito Cuerpo de Bomberos de Costa Rica como un foro de sensibilidad sobre los peligros latentes, diarios, del fuego y las muchas causas que pueden provocar un incendio.

En la exposición, que estará abierta al público de forma gratuita hasta el 30 de setiembre, las paredes narran –con la ayuda de locutores, sobrevivientes y bomberos que trabajaron en el incendio particular– sus propios recuerdos.

A continuación, un breve recorrido a través de ellos.

Bodegas Tips - San José: "Reportan quema de charral", comienza la grabación. La voz semirobótica de la operadora no se inmuta ni siquiera cuando, de acuerdo con la información que reportan los bomberos que atienden la emergencia, la situación se complica y las llamas comienzan a apropiarse de las paredes, el concreto, los edificios. La empresa Tips está a punto de sufrir pérdidas millonarias, las paredes de sus bodegas consumidas por el calor y las llamas que nacieron, sin malicia, por una quema de charral.
Hotel Las Águilas - Puriscal Durante la madrugada del martes 8 de febrero del 2013, el motor de un viejo ventilador dejó de funcionar. Se había recalentado, y el plástico derretido cayó sobre la vieja madera que conformaba los pisos del Hotel Las Águilas. Pronto, el calor se convirtió en fuego. Pronto, el fuego consumió las 16 habitaciones. Pronto, otros locales aledaños fueron lamidos por las llamas. Pronto, cinco personas fallecieron y, en pie, solo quedó una pared solitaria.

La exposición ‘Si las paredes hablaran’ estará abierta al público hasta el 30 de este mes, en la Galería Nacional. También puede visitar el sitio web silasparedeshablaran.cr

Soda Don Luis - El Carmen, Alajuela Las fugas de gas no suelen existir por demasiado tiempo, pero no porque sean corregidas sino porque, irremediablemente, se convierten en incendios más pronto que tarde: son la cuarta causa más común de incendios en nuestro país. En enero del 2013, un cilindro de gas desgastado en una soda en Alajuela estalló. El fuego no solo destruyó la soda; también acabó con cinco vidas y dejó quemaduras en otras cinco personas, en cuenta un niño.
Black Star Line - Limón: Abril ingrato. Amanecía apenas el día 29 cuando las llamas de color naranja intenso destrozaron el verde agua inolvidable del Black Star Line, uno de los puntos más icónicos de Limón. Triste Caribe. El del inmuble fue uno de los 50 incedios que se han provocado durante este año por causa de fallas en el sistema eléctrico, causa número uno de los siniestros accidentales. Cortocircuito inmisericorde.
Vivienda - Pocosol, Alajuela: A veces, el fuego se puede controlar. Una respuesta rápida puede evitar daños mayores, pérdida de bienes económicos o, más importante todavía, vidas humanas. Otras veces, el fuego es imparable, imbatible, implacable. En esta vivienda en Pocosol de San Carlos, en Alajuela, el fuego fue todo. La estructura colapsó, las paredes se quemaron por completo y las vidas de dos personas se acabaron para siempre. Ni siquiera los bomberos pudieron determinar la causa del fuego.
Escuela El Roble - Puntarenas: Algunas historias parecen golpes de suerte, como fotografías que ilustran la expresión “pudo ser mucho peor”. Esta pared es justamente eso: testimonio de un incendio en una bodega de la Escuela El Roble, que comenzó durante la tarde de un día de clases. Agregar fuego a aulas repletas de niños suena como la receta para una tragedia de proporciones catastróficas. La rápida acción del Cuerpo de Bomberos permitió que las aulas fueran evacuadas y el fuego controlado.
Vivienda - Santa Cruz, Guanacaste: Por encima del crepitar de las llamas casi se podía escuchar, todavía, el coro. “Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo”, dice una voz mientras el fuego consume las paredes de madera y las cortinas de una humilde casa en Guanacaste, “Ten piedad de nosotros”, responden otras solo unas horas antes de que el cirio consumido caliente la vieja madera, “Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo”, se escucha cuando la casa se quema completa, “Ten piedad de nosotros”.
Vivienda - Tambor de Alajuela: Tres niños están sentados en un sillón que se ubica justo frente a esta pared roja. Tienen dos, tres y cinco años de edad cada uno. Es la mañana del 5 de noviembre del 2014. Los niños están jugando con fósforos, sin vigilancia alguna en la vivienda. En sus manos inocentes, poco precavidas, los pequeños fósforos se convertirán en armas letales y de destrucción. Ninguno de ellos sobrevivirá el día, pero esta pared roja sí, testigo de una tragedia que insiste en repetirse.
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