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Doble trabajo

Educación versus modelaje: tacones y libros

Actualizado el 04 de mayo de 2014 a las 12:00 am

El segundo idioma es importante para desenvolverse en grandes capitales de la moda donde el español no es la primera lengua.

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Para una joven de 20 años, la tentación puede ser grande: le pagan bien por salir en anuncios, tiene posibilidad de conseguir trabajos en otros países y ya es habitual en las páginas de la prensa rosa. ¿Para qué estudiar?

Pero el tiempo pasa en un santiamén. De repente, la modelo se encuentra con que su carrera terminó. Nadie la llama para anuncios o eventos, y la fama –como escribe Eduardo Galeano– no le dejó ni una cartita de consuelo.

Las más previsoras deciden llevar otra carrera en paralelo. Valeria Holding es una de esas modelos que pensó bien en qué hará después del modelaje. Tiene 23 años, habla inglés y está terminando su licenciatura en ingeniería industrial. Además, cursa la carrera de especialista en neuromarketing en el Instituto Tecnológico de Costa Rica.

Cuando tenía 17 años, ganó un concurso de belleza en Carrizal de Alajuela. Esto le abrió las puertas del modelaje, pero siempre tuvo claro que seguiría estudiando.

“Mi prioridad es surgir como profesional (ingeniera), aunque si pudiera desarrollarme en el modelaje un poco más a nivel mayor, lo haría”, comentó.

Valeria empezó a trabajar este mes en Emerson Electric de Costa Rica, como analista de mercado, y ya la enviaron a una capacitación en Estados Unidos.

“Muchas modelos no estudian porque están felices con la vida que llevan, pero esa vida se les pasa muy rápido. Se les olvida que cada año aparecen más caras nuevas, que las van apartando”, agregó la ingeniera.

Valeria Holding es modelo de planta y demostradora pero aparte de ello se gradúa como ingeniera industrial.
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Valeria Holding es modelo de planta y demostradora pero aparte de ello se gradúa como ingeniera industrial. (Pablo Montiel)

En promedio, la carrera de una modelo puede durar ocho años, menos que la de un futbolista

Valeria tiene previsto seguir modelando hasta los 33 años. Si los cálculos le fallan y debe retirarse antes, sabe que tendrá como respaldo su otra profesión.

Este caso no es único: Hellen Mena se graduó como dentista y trabaja en un consultorio en Desamparados, mientras que Steff Arroyo combina las pasarelas con la carrera de derecho.

Abrir fronteras

El segundo idioma es importante para desenvolverse en grandes capitales de la moda donde el español no es la primera lengua.

Salir del país es el gran anhelo de la mayoría de los modelos. México es un buen peldaño, pues ofrece amplias opciones para hacer pasarelas, catálogos y campañas comerciales.

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Más allá del suelo azteca, están la meca de Nueva York, Milán o París. Y hay ticos que lo logran, como Juliana Herz, quien ya se colocó en importantes mercados de la moda.

Juliana, quien estudia psicología, no es muy alta: mide 1,67 metros (estatura baja para una industria que exige al menos 1,75 m) pero tiene una personalidad muy desenvuelta y un rostro llamativo. Así se abrió las puertas para hacer campañas mundiales como la de la tienda Forever 21.

No existen datos de cuántas modelos estudian. Las que lo hacen son las que tienen muy presente que vivir de la apariencia se acaba en un suspiro.

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