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‘Solo le dije que quería ser sacerdote’

Actualizado el 04 de agosto de 2013 a las 12:00 am

Fue un abrazo que produjo muchas lágrimas de emoción, las del niño Nathan de Melo Brito. Un periodista de Grupo Nación lo entrevistó esta semana.

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La recién concluida visita del papa Francisco a Brasil, donde participó en la Jornada Mundial de la Juventud Río 2013, dejó imágenes interesantes y conmovedoras, pero ninguna como el abrazo que protagonizó un niño de nueve años.

Nathan de Melo Brito, un expresivo chico de Cabo Frío, en Río de Janeiro, burló la seguridad y logró subir hasta el carro papal para envolver con sus brazos al Sumo Pontífice.

El encuentro entre el Papa y Nathan, de 9 años, tuvo lugar el pasado 26 de julio en Río de Janeiro. Foto: EFE
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El encuentro entre el Papa y Nathan, de 9 años, tuvo lugar el pasado 26 de julio en Río de Janeiro. Foto: EFE (AFP)

Tras el breve encuentro, las lágrimas se apoderaron del chico, quien asegura que todo cambió para él porque lo abrazó el representante de Cristo en la tierra.

Las imágenes, que le dieron la vuelta al mundo, tienen como protagonista al pequeño quien muestra una clara vocación por el sacerdocio, incluso desde antes de conocer al otrora arzobispo de Buenos Aires, Argentina.

Su familia narró que llegó al lugar del encuentro siguiendo a la multitud, porque no conocían la ruta que tomaría el Papa. En entrevista telefónica a Brasil, la madre, Ana Paula Melo, aseguró que desde el momento en que su hijo bajó del carro papal, con las manos en el rostro y llorando de felicidad, la vida de la familia cambió. “Es como si Dios nos hubiera dado ese regalo, porque no lo programamos. Aquello fue una bendición de Dios para nuestras vidas, el recibir el cariño del Santo Padre”, dijo.

Nathan se ha convertido en una pequeña celebridad. Desde el día del acontecimiento, su foto e historia no han cesado de publicarse en medios locales e internacionales.

Pese a la exposición en medios, su madre asegura que él es un niño como todos, a quien le gusta jugar fútbol, navegar en Internet, ver televisión y –esto sí parece distinto– asistir diariamente a misa con su familia.

Nathan comentó que abrazar al Papa lo ha hecho sentir “más responsable de promover los buenos valores con sus amigos y en la casa”.

–¿Cómo fue el momento en que abrazó al Papa?

–Fue la mejor experiencia de mi vida, porque pude encontrarme con la persona que representa a Cristo en la tierra. Me emocioné mucho.

"Cuando el carro del Papa pasaba en frente de mí, mi padrastro me dijo: '¡Vaya!', y yo solo salí corriendo", contó el pequeño, aún emocionado.

”En el momento en que abracé al Papa, sentí que abracé a Dios representado por el obispo de Roma”.

”También sentí en aquel momento que abracé a la Virgen María, en la misma persona que representa a Cristo aquí en la tierra”.

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–¿Qué habló con el Papa en ese momento?

–Yo le dije que quería ser padre. Le confié que quería ser sacerdote de Cristo... porque Cristo es fundamental en mi vida.

–En el video se ve que no quería salir del carro papal. ¿Por qué?

– Sí, porque estaba ante la representación de Pedro en la tierra; estaba ante el obispo de Roma. Yo no lo quería soltar porque el Papa es la esencia de Cristo; me quedé y lo abracé y sentí así la esencia de la Iglesia católica.

”Creo que ese momento me permitió reafirmar mi vocación sacerdotal”.

–Usted lloró cuando se bajó del carro. ¿Qué pensaba en ese momento?

–Qué pensaba… Yo pensaba que le confié el deseo de ser sacerdote al representante de Cristo. Que le confié mi deseo de ser sacerdote, que le confiaba mi vida.

–¿Su vida cambió después del abrazo del Papa?

–Cambió, cambió, porque ahora tengo que ser más cariñoso. Debo ser cariñoso con mis amigos y mis padres. De ahora en adelante, tengo que ser más bondadoso y más paciente.

"Solo le dije que quería ser sacerdote. Me dio una bendición y extendió su brazo para darme la mano. Y cuando yo estaba abrazado al Papa, él me dijo: 'Ora por mí, que yo oro por ti'".

–¿Fue un impulso o ya tenía pensado salir corriendo hasta poder saludar al Papa?

–Cuando el carro del Papa pasaba en frente de mí, mi padrastro (Aguinor Oliveira) me dijo: ‘¡Vaya!’, y yo solo salí corriendo.

“En ese momento, unos guardaespaldas me intentaron bajar, pero ya el Papa me había visto. Y cuando él me vio, fue cuando pasó lo que le estaba contando”.

–¿Y habló algo más con el papa Francisco?

–No, no hablé más con él. Solo le dije que quería ser sacerdote. Me dio una bendición y extendió su brazo para darme la mano. Eso fue cuando ya me estaba bajando del vehículo.

“Y cuando yo estaba abrazado al Papa, él me dijo: ‘Ora por mí, que yo oro por ti’”.

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