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Tinta fresca: Oro contra chatarra

Actualizado el 15 de diciembre de 2013 a las 12:00 am

¿Qué esperamos para decorar la comida chatarra con imágenes pavorosas?

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Tinta fresca: Oro contra chatarra

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Una manera indiscutiblemente eficaz de no envejecer, es morir joven. Recurrieron con éxito a tan drástico remedio Marilyn Monroe y James Dean, legándonos sus cadáveres primorosos, que no sus canas. Otra salida es esconderse, como lo hiciera la Garbo, pero resulta engorroso, oneroso y complicado, amén de imposible en estos tiempos en los cuales el ojo de Dios que persiguió a Caín o el del Big Brother , llevan el corrongo nombre de Internet.

Tinta fresca
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Tinta fresca

El más cotidiano, humilde y doméstico de los placeres se ha visto destronado por la invención grosera de la comida rápida

No habremos dado con la fuente de la juventud, pero abierto hemos el pozo de la larga vejentud. Nuestras vidas están durando más, pero donde se estiró el cordel de la existencia fue en el segmento de la madurez. Seremos viejos prolongados. Lo cual no está tan mal, no seamos malagradecidos. Pensémoslo: los jóvenes están muy ocupados preparándose, emparejándose, produciendo, reproduciéndose, construyendo agitadamente un futuro. Si elaboráramos una simpática estadística con el número concreto de horas semanales de que dispone un adulto para no hacer más que lo que le rasque la gana, y la comparáramos con las que acumula un ciudadano dorado, no hay derecho a quejarse. Lo que se estiró fue el tiempo de la libertad y el chiste está, entonces, en llegar sanito a ese festín. ¿Cómo? Cultivando las pasiones, desde las bajas, como la propensión a las sábanas, hasta las altas, como el esperanto y el macramé; (quien no desea no vive). Administrando bien este cuerpo en el que moran nuestras ganas, moviéndolo, agitándolo, convenciéndolo de que puede. Comiendo bien. El más cotidiano, humilde y doméstico de los placeres se ha visto destronado por la invención grosera, descabellada y nunca suficientemente vilipendiada de la comida rápida. ¡Comer rápido, como si otro depredador fuera a arrebatarnos nuestra dosis de manteca y carne marinada en antibióticos!

Campañas hay contra el fumado que ornan las cajas de cigarrillos con aterradores pulmones moribundos, capaces de cortar las ganas de fumar, y para ser sinceros, de cualquier cosa. ¿Qué esperamos para decorar los envoltorios de nuestra comida chatarra (¿por qué ofenden a la chatarra?, ella al menos se recicla) con imágenes pavorosas de piernas amputadas por la diabetes, o la foto de un buen bypass gástrico a medio instalar en el paciente? (propondría alegremente que la prohibieran, pero soy alérgica a las pedradas.)

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Preparémonos para ser viejos, si no somos Marilyn, y cocinémosles una buena vejez a los hijos. Amor y comida: somos animales simples. Y si nos portamos bien, animales duraderos.

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