Música de papel

Un grupo de 23 adultas mayores fabrican INSTRUMENTOS MUSICALES DE PAPEL. Con ellos montan un espectáculo que quieren mostrar por todo el país.

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      Los alumnos  de la Escuela Rubén Darío disfrutaron   la presentación del grupo, en donde también participa María Rita Moreno. Foto: Jorge Castillo
Los alumnos de la Escuela Rubén Darío disfrutaron la presentación del grupo, en donde también participa María Rita Moreno. Foto: Jorge Castillo ampliar

Esta orquesta es –casi– como cualquier otra. Está compuesta por clarinetes, trompetas, flautas y algunos otros instrumentos de viento.

Sus miembros se reúnen una vez a la semana para ensayar el singular espectáculo... y para fabricar sus propios instrumentos con una materia prima muy sencilla: papel y goma blanca.

El grupo se llama Papel Nonos y está compuesto por 23 adultas mayores que fabrican instrumentos hechos exclusivamente de este material.

Clarinetes, flautas, trompetas se transforman luego en los principales protagonistas de un espectáculo muy particular que incluye teatro, danza y canto.

Este grupo de mujeres son parte de la Asociación Gerontológica Costarricense (Ageco), en cuya sede se reúnen cada semana por dos horas para ensayar sus rutinas coreográficas y confeccionar sus instrumentos.

...y se creó el sonido

El viento es el personaje principal de esta orquesta, en donde las adultas mayores se dedican a crear clarinetes, trompetas, saxofones, flautas y trombones... ¡todos de papel!

Para confeccionarlos se valen de revistas, periódicos, cartones delgados o papel blanco para reciclar. Los insumos principales que dan el acabado a esta singular creación son goma blanca y un poco de almidón, materiales que ayudan a darles más resistencia.

Los moldes son de plástico artesanal. Para hacer una trompeta, por ejemplo, colocan varias capas de papel encima de un embudo de cocina y, al secarse la mezcla de goma y papel, consiguen dar vida a la forma del instrumento.

Lo que sigue después de ahí es solo cuestión de creatividad personal: cada una de ellas, decide cómo pinta y decora su instrumento musical según sus propios gustos.

La confección puede tomar entre 3 y 4 días, tomando en cuenta el tiempo de secado de cada una de las capas de papel, que pueden ser más de diez, según el tamaño del instrumento.

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“La gente no lo cree, pero nuestros instrumentos sí suenan. Son de verdad”, aclara Elvira Mora, de 71 años, una de las integrantes de Papel Nonos.

El sonido nace gracias a una varilla delgada de plástico o aluminio colocada en el centro del instrumento.

El silbido final se origina gracias a un papel plástico delgado que ponen en la boquilla de la varilla.

Lejos de parecerse a los instrumentos que representan, el sonido final es semejante al de un pito grave, como el que puede salir de los silbatos que se encuentran en las piñatas infantiles. Pero suena bien. Tanto así, que con ellos logran interpretar varias piezas a buen ritmo de jazz.

Terapia para el alma

La técnica de confección la aprendieron a través de Laura Luna, especialista argentina que les impartió un taller intensivo en julio pasado. La iniciativa nació por una alianza entre Ageco y la ONG argentina Papel Nonos.

Esta singularproyecto surgió hace 23 años en Argentina de la mano de Jorge Strada –psicólogo y músico– con el fin de crear espacios de participación activa para los adultos mayores.

“Lo que le llamó la atención a Ageco es que esto pone en marcha un montón de habilidades: la destreza manual por la construcción de los instrumentos, la faceta musical por el canto, el baile mediante la coreografía que hacen, y el teatro por la puesta en escena”, explica Ana Yenci González, trabajadora social de Ageco.

El grupo Papel Nonos ya ha presentado con éxito su espectáculo en el cine Variedades, en Ageco y en la escuela Rubén Darío, en Santo Domingo de Heredia.

Junto al sonido que surge de sus instrumentos de papel, las señoras actúan, bailan, cantan y hacen mímica.

Para ser parte de Papel Nonos, hay que ser muy activa y dejar a un lado la verguenza, advierte Elvira.

“Al salir de trabajar, yo no podía quedarme encerrada en mi casa. Es que si uno no se mueve, se pone viejito y se enferma”, justifica la señora que además participa en otros grupos de baile y teatro en Ageco.

Por eso es que esta orquesta es –casi– como cualquier otra. Eso sí, una aclaración: “Yo nada más necesito que usted ponga ahí que aceptamos invitaciones para presentarnos en donde sea. Y de gratis... con solo que nos den el refrigerio”, comenta doña Elvira.

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